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Finanzas Personales

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¿Qué es un crédito educativo y cómo funciona para pagar la universidad?

¿Sabes qué es un crédito educativo y cómo funciona? Descubre los requisitos para tramitar este financiamiento, cómo ayuda a reducir tus mensualidades universitarias y qué revisar para elegir el mejor.

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Los créditos universitarios son una industria en desarrollo en México.Pexels.

Carolina Aguilar Carrasco

¿Qué es un crédito educativo y cómo funciona para pagar la universidad? A diferencia de un préstamo personal común, este instrumento financiero está diseñado específicamente para cubrir los costos de una carrera profesional a largo plazo y con pagos manejables. 

El caso de Ricardo Martínez es un claro ejemplo: al no alcanzar un lugar en la educación pública, recurrió a un financiamiento que le permitió reducir sus mensualidades universitarias de 10,000 a solo 2,500 pesos, abriéndole además las puertas al historial crediticio.

Si estás buscando opciones para costear tus estudios en México, a continuación te explicamos los requisitos, ventajas y todo lo que debes evaluar antes de firmar un contrato para que tu carrera sea una inversión y no una carga.

¿Qué son los créditos educativos y cómo funcionan?

Así como hay financiamientos para comprar una casa o un auto, los hay para costear educación. Se trata de un crédito diseñado específicamente para cubrir los gastos relacionados con los estudios, principalmente las colegiaturas, aunque también puede incluir otros conceptos académicos.

De acuerdo con Francisco Cordero, fundador y director ejecutivo de Laudex, empresa dedicada al financiamiento educativo, la diferencia principal de estos instrumentos es que contempla las necesidades de un estudiante durante toda su carrera, en lugar de entregar una sola cantidad de dinero, como sucedería con un préstamo personal convencional.

"Si una persona utiliza un préstamo personal para pagar la universidad, probablemente resolverá un semestre, pero después necesitará otro crédito y otro más. Eso puede volver muy difícil mantener pagos manejables durante toda la carrera", comentó el directivo.

El caso de Ricardo es esquemático. Cada cuatrimestre, su financiera pagaba a la universidad la inscripción y las mensualidades de manera total, mientras él costeaba un pago equivalente a una cuarta parte de las colegiaturas. Así que, en lugar de pagar 10,000 pesos mensuales a su escuela, daba 2,500 pesos para su crédito.

Según el ahora licenciado en Ciencias de la Comunicación, consiguió una línea de crédito superior al costo de las colegiaturas de toda la carrera, por lo que tenía un “colchón” en caso de que los pagos se encarecieran o necesitara algo más, durante su carrera.

Si la carrera me costó 130,000 pesos, la línea de crédito fue de 200,000 pesos por si había gastos extra, como comprar libros, aunque nunca lo ocupé para eso. Yo me pagaba mis materiales (...) No ocupé mi línea completa, solo lo que necesitaba de las colegiaturas”.

Aunque la colegiatura subió en un punto de sus estudios, los pagos en su crédito no se modificaron, ya que entre las características del financiamiento era mantener las tasas fijas dentro de plazo de siete a diez años.

“Por la apertura de línea de crédito, siempre se pudo mantener los pagos fijos a 2,500 pesos”, comentó Ricardo.

¿Qué se necesita para solicitar un financiamiento educativo? 

Los requisitos pueden variar entre cada entidad financiera, pero como son instrumentos enfocados a jóvenes que van de los 18 años sin trabajo ni historial crediticio—en el caso de licenciatura —, suele pedirse un obligado solidario, un tipo de aval que respalde el financiamiento.

En estos casos, se necesita un buen historial crediticio y los comprobantes de ingresos del obligado solidario que acrediten su capacidad de pago. Con ello, además de los datos del estudiante, se crea un expediente para evaluar si es candidato al financiamiento o no.

La evaluación suele ser rápida, entre 24 horas y 3 días de respuesta.

¿Qué características conviene revisar antes de contratar un crédito universitario? 

Según Francisco Cordero, al elegir un crédito universitario, la tarea va más allá de comparar la tasa de interés. Los puntos a los que se le debe prestar atención son: 

  • Si la tasa es fija o variable; 
  • El plazo total para liquidar la deuda; 
  • Si existen penalizaciones por pagos anticipados; 
  • La flexibilidad para solicitar recursos conforme avanza la carrera; 
  • Los medios disponibles para realizar los pagos. 

Además de tener claro esta información, lo principal es analizar la capacidad futura de pago, el costo total del financiamiento y el potencial de ingresos de la carrera elegida, ya que la deuda acompañará al estudiante durante sus años de estudio, y posiblemente después de graduarse.

"Lo importante es que la educación se convierta en una inversión que realmente aumente las oportunidades laborales y permita pagar el financiamiento sin comprometer las finanzas personales", señaló el directivo.

Ricardo Ramírez, por ejemplo, logró pagar el resto de la deuda al titularse con el apoyo de su familia. El financiamiento no solo le brindó las herramientas económicas para estudiar, sino que dio bases para el resto de su historia crediticia.

"Me fue muy bien porque hizo que yo, un chavo de 18 a 22 años tuviera un buen historial crediticio. Me abrió las puertas para tener tarjetas y estar bancarizado”.  

Las barreras que complican el acceso 

El mercado del financiamiento sigue en desarrollo en México, y se nota la disparidad en infraestructura de la información pública respecto a otro tipo de créditos.

Por ejemplo, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) no tiene un apartado específico de créditos universitarios que concentre los productos disponibles en el mercado y comparar, como sí ocurre con el hipotecario o el automotriz.

Incluso, la categoría no aparece en el listado de tipos de productos de crédito. Los usuarios tendrían que solicitar el contacto con las financieras y, si quieren comprobar el estatus de la institución, buscarla de manera individual en el Buró de Entidades Financieras.

 "El crédito educativo prácticamente no existía cuando empezamos hace 16 años. Ha sido un cambio cultural para entender que invertir en educación también es invertir en un activo que genera rendimientos durante toda la vida laboral", dijo el director general de Laudex.

Pese a ello, esta opción puede beneficiar a los estudiantes para potenciar sus vidas profesionales.

Carolina Aguilar Carrasco

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNAM y reportera de Finanzas Personales en El Economista. Escribe sobre ahorro, inversión, crédito, seguros y educación financiera para explicar cómo las decisiones sobre el dinero impactan en la vida cotidiana.

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