El proceso electoral que están enfrentando los estados provocará que el panorama económico se torne más difícil, debido a que habrá mayor presión en los gastos en un contexto donde la pandemia mermó las finanzas públicas, sumado a que la mayoría se encuentran endeudados y reciben menos recursos federales, aseguró Ricardo Gallegos, director ejecutivo senior de Finanzas Públicas & Deuda Soberana de HR Ratings.

“Procesos como los electorales definitivamente ejercen presión en el gasto, por la presión de terminar las obras públicas, liquidar los créditos de corto plazo. La situación en lo general es que vamos a ver en los estados y municipios una contracción en términos relativos”, reiteró en conferencia virtual sobre los retos del sector subnacional en el 2021.

Destacó que los gobiernos estatales que están por terminar sus administraciones se encuentran finiquitando los endeudamientos que tienen a corto plazo, debido a que así lo marca la Ley de Disciplina Financiera, lo que provoca más presión en las finanzas locales.

Mencionó que otro factor que merma más los panoramas del 2021 y del 2022 para los estados es el agotamiento de los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), debido a que en el 2020 se generó una bursatilización de la bolsa.

“En el 2020, hay que recordar que la bursatilización del FEIEF permitió que llegaran recursos que permitieran que no hubiera tantos desbalances en los ingresos y en los egresos; sin embargo, al casi acabarse esta bursatilización quedó 30% de esta bolsa”, ahondó.

Respecto a que las entidades apuesten por una política que fortalezca la recaudación local para que enfrenten las presiones en los gastos, Ricardo Gallegos precisó que va a ser “complicado” aplicarlo, incluso, puntualizó que con los gravámenes locales este factor es también una presión.

“Recaudar impuestos en una situación suena hasta contracíclico. Muchos estados y municipios verán ingresos muy apretados, si no logran ajustar el gasto a estos ingresos que veremos en el 2021 y el 2022 (...) vamos a ver un desgaste en varias entidades”, externó.

Otro factor es la debilidad de las actividades económicas de las entidades; las que han salido más afectadas son las del sector comercios y servicios; por ello, estados como Baja California Sur y Quintana Roo seguirán viendo un panorama complicado.

Consideró que si las entidades no van por una diversificación económica también la presión continuará para sus finanzas y será difícil alcanzar una recuperación. “Se desgastará el resultado en el balance, veremos probablemente mayores déficits en las entidades, veremos probablemente cuando pase el periodo electoral, disposiciones tanto de corto como de largo plazo, que eventualmente sí pueden impactar en las calificaciones crediticias”.

Evaluación

De los 15 estados en los que habrá cambio de gobernador, HR Ratings tiene calificación vigente para 11 (Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora, Zacatecas).

Ante ello, los 11 estados calificados se enfrentan durante el presente ejercicio con la obligación de liquidar su deuda a corto plazo tres meses antes del cambio administrativo, lo que podría presentar una presión sobre la liquidez de algunos estados.

“HR Ratings estima que al cierre del 2020 este tipo de obligaciones representaron en promedio 9.6% de la deuda directa ajustada, lo cual es ligeramente mayor al promedio de todas las entidades calificadas por HR Ratings de 7.6 por ciento. Considerando lo anterior, se espera que el servicio de deuda promedio de estos 11 estados en el 2021 sea por 10.72% de los Ingresos de Libre Disposición”, planteó el especialista.

Se espera que la mayoría continúe con el uso de este tipo de financiamiento; sin embargo, en el 2021 y el 2022 la deuda a corto plazo representaría 7.2% de la deuda total, lo que sería menor al nivel estimado al cierre del 2020.

También se prevé que el impacto económico sufrido en el 2020 se refleje sobre la generación de ingresos propios, así como en las necesidades extraordinarias de gasto generadas por la contingencia, “por lo que el balance primario ajustado de estas 11 entidades disminuiría de un superávit promedio observado en el 2019 de 2.6% a uno de 0.3% para el cierre del 2020”.

“Esto se encuentra en línea con el comportamiento fiscal esperado para las 26 entidades calificadas por HR Ratings, con un superávit promedio esperado de 0.18%”, dijo el experto.

A la par, indicó que Nayarit será el estado que enfrentaría las mayores dificultades, debido a que decidió privilegiar el gasto corriente en medio de la contingencia, particularmente lo relacionado al gasto de nómina; además, la falta de liquidez continúa, por lo que se incumplió en las obligaciones de corto plazo de febrero del 2021.

“El estado por la circunstancia anterior heredará una situación financiera muy complicada a la siguiente administración; su estructura fiscal continúa sin ser ajustada, por lo que no se logra enfrentar las obligaciones de nómina de algunos sectores, los compromisos de créditos quirografarios e inclusive los gastos relacionados a las transferencias de entidades autónomas” detalló.

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