Previo al freno de la actividad económica del mes de marzo a causa de la pandemia del Covid-19, el mercado laboral mexicano tuvo un deterioro en febrero.

La tasa de desocupación –medida en cifras desestacionalizadas– subió a 3.7% de la Población Económicamente Activa (PEA) desde el nivel de 3.6% del mes de enero cuando se observó un abrupto salto respecto del cierre del 2019.

Si tomáramos como referencia la estimación de la PEA del último trimestre del 2019 (57.6 millones de personas), esto significa que en febrero se habrían contabilizado 2 millones 57,921 personas desempleadas.

La tasa de subocupación, referida al porcentaje de la población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda, tuvo un salto de 7.5% a 9.3% de la población ocupada y se ubicó en su mayor nivel desde noviembre del 2011, cuando fue de 9.34 por ciento.

En cifras originales, la tasa de condiciones críticas de ocupación, que refleja las condiciones inadecuadas de empleo desde el punto de vista del tiempo de trabajo, los ingresos o una combinación insatisfactoria de ambos, pasó de 22 a 23.1% de la población ocupada de enero a febrero, alcanzando un máximo histórico, aunque influido por el alza al salario mínimo.

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