La repentina posición del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) de declararse como autoridad competente para evaluar la concentración de Uber con Cornershop abre paso a un enfrentamiento en tribunales ante la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), siendo éste el primer cruce de la autoridad antimonopolios frente al regulador de las telecomunicaciones y la radiodifusión en seis años de existencia de ambas entidades como órganos hermanos, pero sobre todo significaría dilatar un año en México la combinación de esas dos empresas en una misma entidad.

Para el IFT, la fusión Uber-Cornershop involucra manejo de datos sensibles, uso de servicios de telecomunicaciones, tecnologías de inteligencia artificial, Big Data, deep learning y repercusiones en la neutralidad de la red; mientras que para la Cofece implica impactos para los mercados de la logística y venta de bienes de consumo perecedero, así como el uso de internet sólo como un insumo.

Esos argumentos tienen en vilo a esta concentración desde el 11 noviembre en que el IFT solicitó a la Cofece estudiar la fusión y por tanto el expediente del proceso.

Pero cualquiera que sea el resultado de la controversia, el caso Uber-Cornershop creará un precedente para las operaciones futuras de las plataformas digitales y de momento desata interrogantes acerca de qué posturas han tomado ambos órganos ante el advenimiento en el mercado de los Proveedores de Aplicaciones, Contenidos o Servicios, como mejor se conoce a las plataformas como Uber y Cornershop.

Abogados especailizados en derecho en telecomunicaciones y competencia coinciden en que este análisis es una tarea para la Comisión Federal de Competencia Económica, debido a que el objetivo de la operación Uber-Cornershop es ofrecer servicios sobre redes de telecomunicaciones, más no un servicio de telecomunicaciones:

“Tengo dudas en cuanto a que el IFT sea la autoridad competente para revisar esa concentración y que la LFTR observe esos casos, ni Uber ni Cornershop están regulados por el IFT y no son concesionarios o permisionarios. Y aunque ya concluyó ese proceso y si se remite el expediente al IFT, ¿qué podría hacer Walmart si resulta que una autoridad incompetente como Cofece le dijo que no a su plan de comprar Cornershop hace seis meses? ¿Buscarían un hueco?”, expone Salomón Padilla, abogado especialista en telecomunicaciones.

“Si en un inicio la concentración con Walmart no la atrajiste siendo autoridad reguladora interesada, porque bajo esta lógica la concentración tenía entonces indicios de relación con telecomunicaciones por estar involucrado Cornershop, por qué ahora sí el IFT se asoma y pone en aprietos una anterior resolución y una buena relación entre órganos hermanos. Lo que vendría sería un amparo indirecto y lo que eso se lleve de tiempo”, dijo Andrea Verde, consultora independiente en telecomunicaciones.

El “IFT tendrá que definirse ahora sí en su postura sobre temas digitales, porque cuando se le preguntó sobre una posición sobre los impuestos a las plataformas digitales, ellos dijeron que el tema sólo era de la Secretaría de Hacienda y ha venido dejando que esas aplicaciones, digamos, se autorregulen (…) Si esto se va a juicio, podría pasar casi un año en lo que se resuelve a quién le toca estudiar el caso”, coincide Sandra Rodríguez, directora en Jurídica en Telecomunicaciones (Jentel).

La jefa de Jentel añade además que para que Cofece remita el expediente, el IFT debe acreditar previamente que el objeto social de esas empresas tiene que ver con la prestación de servicios de telecomunicaciones o radiodifusión. “No es aquí materia de análisis la operación de las empresas, si es plataforma digital o no; se analiza la concentración de un agente económico que pertenece o no al sector de las telecomunicaciones o radiodifusión”, agregó Rodríguez.

¿Qué quiere Uber con Cornershop?

Uber llegó a un trato con Cornershop en octubre para adquirir una participación mayoritaria de esa compañía fundada en 2015. La operación significó un valor total de 459 millones de dólares entre pagos en acciones bursátiles y efectivo. Uber ya realizó una inversión inicial de 50 millones de dólares.

Uber, de cumplir con su objetivo, tendrá mejores posibilidades de competir contra Rappi, que solamente en México se habría expandido 20% en 2018 por volumen de usuarios. 

Cornershop, que previo a sus planes con Uber había conseguido financiamientos por 31.7 millones de dólares, tendría a través de esa plataforma de movilidad un potencial de hasta 110 millones de usuarios, los que Uber acumuló a mitad de 2019.

Cornershop tendría un valor de 675 millones de dólares y se espera que la transacción con Uber pase en Chile, de donde es originaria la empresa, a principios de 2020. En el proceso de concentración Uber-Cornershop participan las personas físicas y morales Uber Technologies, Inc; Cornershop, Accel XX L.P.; Accel Growth Fund, L.P.; Daniel Undurraga Devés, Juan Pablo Cuevas y Oskar Hjertonsson.

Cofece pelea en tribunales la concentración de Uber-Cornershop

La Comisión Federal de Competencia Económica envío a este medio una carta donde expone que está presentando los elementos que considera válidos para proseguir con la evaluación del caso Uber-Cornershop:

“La competencia entre ambas autoridades deberá definirla el Poder Judicial, evaluando los méritos del caso, considerando las características de los productos y servicios ofrecidos por las empresas involucradas en el procedimiento. La Cofece ha brindado múltiples elementos a los tribunales para sostener que esta posible fusión es competencia de esta autoridad y está a la espera de la resolución final”. 

Con esto podría entenderse que tanto el IFT como la Cofece están ya esperando del Poder Judicial una determinación acerca de a quién corresponde analizar la concentración.

Para Salomón Padilla, el argumento del IFT acerca de que la fusión Cornershop-Uber involucra un manejo de datos podría ser rebatido por la Cofece, bajo la premisa de que es el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) el organismo más indicado para ese asunto.

“Esto puede entonces involucrar a más entes reguladores. En el IFT tendrán que estirar mucho la liga para que terminen ellos siendo los competentes y la verdad es que la relación entre los dos reguladores es muy cordial”.

La abogada Andrea Verde plantea que un argumento del IFT se basaría en un tema técnico y afianzado en buena parte sobre temas de infraestructura, “pero no se puede dejar de lado que en la otra parte (Cofece) lo que hacen es una metodología distinta a telecomunicaciones, que ve las otras vertientes de competencia económica en los mercados”.

La directora de Jentel considera que el IFT debe analizar si el objeto social de Uber contempla la prestación de servicios de telecomunicaciones o radiodifusión, “situación que de ser el caso agravaría su operación al no contar con un título de concesión o una autorización y respecto a Cornershop, su actividad principal es la entrega de bienes, por lo que no es una empresa de telecomunicaciones”.

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