90% de los candidatos que vienen de gobierno, es decir, que trabajaron en alguna dependencia gubernamental, son rechazados por los empleadores en la Iniciativa Privada, entre otras razones, porque no logran adaptarse a los esquemas laborales que privilegian a las métricas ligadas a la productividad, establecieron especialistas en recursos humanos.

Arleth Leal Metlich, director asociado de la firma de recursos humanos Red Ring, afirma que de 1,100 vacantes mensuales en promedio que ha promocionado la empresa en los últimos meses, se llegan a presentar 500 candidatos cuya trayectoria laboral estuvo en la administración pública y 450 son rechazados.

Las principales razones, expuso, son que “están mal evaluados; desafortunadamente, ha sido el común denominador, incluso ahora que hay más gente del sector gubernamental buscando un empleo, hay un estigma de que fue gente que no cumplió con su labor, porque no son eficientes, se tiene la percepción de que atienden mal, que no son competitivos”.

Añadió que esta situación se presenta en todos los niveles de puestos; “son más los puestos administrativos, pero sin duda, en todos los niveles se presentan casos en los que no resultan ser candidatos atractivos. Sobre todo, porque las organizaciones buscan que se cumpla con un rol de trabajo, el nivel de presión que se vive por alcanzar metas; se deben cumplir horarios, y se tienen muy definidas las prestaciones laborales, que en muchos casos resultan ser menores a las que tenían en el gobierno”.

A pesar de que las empresas tienen temor en contratar gente del gobierno, “nosotros siempre tratamos de incluir personas midiendo su talento y que cumplan con el perfil; pero en 90% de los casos son rechazados cuando vienen de gobierno, sobre todo si la experiencia es reciente”, apuntó la directiva.

Ayer, El Economista publicó que, tan sólo a nivel de altos funcionarios, en lo que va de este gobierno se han quedado sin trabajo en el gobierno federal 11,000 servidores públicos, de acuerdo con cálculos de la firma ID Hunt.

Carmen García Gómez ocupa la gerencia de Vinculación Dirección de Desarrollo Comercial y Relaciones Institucionales en una empresa global, antes de ocupar este puesto, aplicó por vacantes en cuatro compañías sin una respuesta positiva, “no les gustaba mi procedencia (en la Secretaría de Economía). Trabajar en gobierno parece un estigma”, comentó.

Faltan mejores prácticas

En puestos operativos es poco común que ocurra un rechazo, siendo más frecuente que se presente en niveles directivos, matizó Mauricio Sánchez, director de Grupo Human, consultoría en investigación en Recursos Humanos.

Algunas deficiencias detectadas es que los postulantes no sabían incrementar ventas ni reducir gastos, sólo sabían administrar el dinero sin importar resultados “y lo que fue peor, les daban instrucciones de gastar todo el presupuesto (se necesitara o no), para que no se los recortaran el siguiente año”.

En ese sentido, explicó Sánchez, “son prácticas, no son bien recibidas en la Iniciativa Privada, por lo que es importante tomar en cuenta las buenas prácticas para emplearse, trabajar y actuar como si ellos fueran los dueños”.

Exservidores públicos sufren para reubicarse

Corrupción, un estigma

Actualmente, es muy difícil que en la industria privada acepten a un alto ejecutivo que viene del gobierno, afirma Bibiana Ávila, directora general de Recursos Humanos de Great People, empresa de colocación de talento.

La especialista en gestión de capital humano observa dos grandes desventajas en los exfuncionarios: la mala imagen del gobierno y el tiempo que estuvieron “en una zona de confort”. Algunos “traen vicios que en la industria privada no se dan”, como la corrupción, señala. Ante el estigma que cae sobre ellos, Bibiana Ávila aconseja someterse a pruebas de honestidad, valores y competencias.

A otros les hace falta actualización, asegura. Y no sólo en conocimientos de su sector, sino en otro estilo de manejo de equipos. “No están llegando muchas personas que buscan asesoría para ser contratados. El punto es qué tanto las empresas quieren aceptarlos, y me parece que no es así”, concluye. “El sector público en su mayoría no tiene el prestigio que tiene el sector privado, porque está asociado con algunas connotaciones negativas y por eso es más difícil la colocación de alguien que viene de la administración”, explica, por su parte, otra fuente de una firma global de búsqueda de talento ejecutivo.

Además, el papel político que puedan jugar los exfuncionarios dentro de la organización es un temor de las empresas. Así, la Iniciativa Privada analiza ambos factores al momento de contratar a un servidor público.

Es más sencillo, comenta el especialista, emplear a funcionarios que de áreas más técnicas como, por ejemplo, la Cofepris o la Dirección General de Aeronáutica Civil. (Con información de Blanca Juárez y Gerardo Hernández)

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