China y Estados Unidos comenzaron a esgrimir sus respectivos argumentos respecto a las razones para subirse mutuamente aranceles a la importación de productos, con el inicio de un caso en las compras estadounidenses de acero y aluminio en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El 8 de marzo, el presidente Donald Trump autorizó la imposición de un arancel de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, argumentado cuestiones de seguridad nacional, según las normas de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 de Estados Unidos.

China adujo que los nuevos aranceles de Estados Unidos equivalían a medidas de salvaguardia “en nombre de la seguridad nacional”, lo que le da derecho a imponer medidas de compensación.

Por su lado, Estados Unidos sostuvo que las tarifas no pueden ser impugnadas porque fueron impuestas por razones de seguridad nacional, y destacó que la excepción de seguridad contenida en el Artículo XXI del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio es autodefinida y no está sujeta a revisión.

Ambos alegatos fueron planteados luego de que China presentara una reclamación en el marco del sistema de solución de diferencias de la OMC contra los aranceles de Estados Unidos sobre productos de acero y aluminio.

China expuso que los derechos de 25 y 10% son incompatibles con disposiciones del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) de 1994 y del Acuerdo sobre Salvaguardias de la OMC.

De conformidad con las normas de solución de controversias de la OMC, Estados Unidos tiene 10 días, desde el 5 de abril, para responder a la solicitud de consulta de China y 30 días para iniciar consultas.

Si Estados Unidos y China no pueden resolver el problema en un plazo de 60 días, China puede solicitar el establecimiento de un pánel de solución de diferencias. Estados Unidos puede bloquear la primera solicitud de China para establecer un pánel, pero no pueden bloquear una segunda solicitud.

En este caso, China ha solicitado la celebración de consultas en el marco del sistema de solución de diferencias de la OMC con Estados Unidos. La solicitud se distribuyó a los miembros de la OMC el 9 de abril.

Las investigaciones del Departamento de Comercio analizaron la importancia de los productos de acero y aluminio para la seguridad nacional, utilizando una definición relativamente amplia.

El Departamento de Comercio definió la seguridad nacional para incluir “la seguridad general y el bienestar de ciertas industrias, más allá de las necesarias para satisfacer los requisitos de defensa nacional, que son fundamentales para las operaciones mínimas de la economía y el gobierno”.

El amplio alcance de las investigaciones se extendió a los requisitos actuales y futuros para la defensa nacional y 16 sectores específicos de infraestructura crítica, como la transmisión eléctrica, los sistemas de transporte, la alimentación y la agricultura y la fabricación crítica.

Los informes también examinaron la capacidad de producción y la utilización nacional, los requisitos de la industria, las cantidades actuales y las circunstancias de las importaciones, los mercados internacionales y el exceso de capacidad mundial.

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