México tiene un nuevo jugador en el mercado de venta de autos usados por internet. En un sector en auge gracias a la escasez de chips para la fabricación de autos nuevos, Caranty quiere llegar a competir contra otras compañías como Kavak, el primer unicornio mexicano, o como OLX. Pero el objetivo principal de la compañía son las transacciones entre particulares, que representan 80% de un mercado con un valor total de 60,000 millones de dólares. 

Caranty inició operaciones hace apenas tres meses como un intermediario de la venta de autos seminuevos entre particulares. A diferencia de Kavak, que compra autos para después venderlos, Caranty ofrece un canal transparente entre compradores y vendedores para que realicen sus transacciones de forma segura, lo que también lo diferencia de los avisos de ocasión, pues realiza verificaciones legales y técnicas antes de anunciar cualquier vehículo y se encarga de entregar el dinero al vendedor cuando el auto ha sido entregado. 

Tanto Caranty como sus inversionistas y directivos están aprovechando el auge que vive el sector de los vehículos seminuevos, que alcanzó un crecimiento de 19% en 2021. Un auge que ha sido provocado por la escasez de semiconductores que afecta a la fabricación de autos nuevos y por la alta demanda por este tipo de bienes. En Estados Unidos, los precios de los autos y camiones usados aumentaron hasta 37.3% anual en 2021.

Para Miguel Bulnes, director ejecutivo y fundador de Caranty, la compañía también está aprovechando el hecho de entrar a un mercado en el que, en México, 40% de las transacciones suponen algún tipo de fraude. “O te ofrecen compra inmediata con hasta 45% de pérdida de valor de tu coche o te quedas con todo el riesgo de venderlo por tu cuenta”, dijo.

Caranty cobra 4% del precio de venta del vehículo, es decir que si una persona quiere vender un auto en 100,000 pesos, el precio que aparecerá en el marketplace será de 104,000 pesos. Después el comprador tendrá la posibilidad de negociar con el vendedor a través de la propia plataforma y si llegan a un acuerdo, la entrega del vehículo puede realizarse en uno de los cinco centros de exhibición (showroom) que tiene la compañía en la Ciudad de México.       

Caranty planea usar los 1.9 millones de dólares de su ronda de financiamiento semilla para aumentar el número de autos en su inventario, que actualmente alcanza los 300 vehículos, así como iniciar su proceso de expansión a otras ciudades del país, como Querétaro, Puebla, Guadalajara y Aguascalientes. Y aunque Bulnes afirma que el sector se orienta hacia una digitalización completa de las transacciones, la compañía se mantiene con una operación que permita a los compradores inspeccionar el vehículo y no tener así problemas de atención al cliente, como ha sucedido en el caso de Kavak.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx