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Arte e Ideas

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Rafael Cauduro, un artista más allá del hiperrealismo

"Aquí está Cauduro": a lo largo de 69 obras que van desde los dibujos a lápiz o carbón sobre papel hasta atípicas técnicas que Cauduro perfeccionó, como el vidrio fusionado, la galería Pablo Goebel Fine Arts permite escudriñar en una mente siempre en evolución, además, con piezas nunca antes exhibidas en un espacio público o un museo.

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El galerista Pablo Goebel, acompañando el recorrido. Foto Rosario Servin.Rosario Servin

Ricardo Quiroga

En el panorama del arte mexicano de las últimas décadas, pocas trayectorias resultan tan singulares como la de Rafael Cauduro. A contracorriente de movimientos dominantes y etiquetas fáciles, el artista desarrolló durante más de cinco décadas una obra que conjugó virtuosismo técnico, experimentación material y una mirada crítica sobre la historia y la condición humana.

La pintura de Cauduro, a menudo vinculada al hiperrealismo, aunque difícil de encasillar en esa categoría, se distinguió por la capacidad de convertir escenas aparentemente cotidianas en imágenes inquietantes que, como dice el galerista Pablo Goebel, solamente pueden cerrar su ciclo de intercambio simbólico una vez que tienen contacto con el público, más aún si se encuentra reunida una amplísima selección de obras que da cuenta de la pericia del artista nacido en la Ciudad de México en abril de 1950.

Pues bien, su trayectoria es revisitada en la exposición “Aquí está Cauduro”, presente desde ya en la galería Pablo Goebel Fine Arts, en Polanco, y disponible hasta el 16 de mayo, con 69 obras ejecutadas desde finales de la década de 1960 y hasta los últimos años de producción de quien falleciera en diciembre de 2022, a los 72 años.

Con técnicas que van desde el lápiz o el grafito sobre papel, sobre todo en sus inicios, cuando era ya un caricaturista destacado, o el uso del óleo y el acrílico que después enriqueció con materiales como el óxido o la resina epóxica con los que Cauduro materializó fieles y atrevidas referencias sobre la urbanidad, el desmoronamiento de las capas del tiempo en los muros y estructuras metálicas, y la mitología fusionada con la cotidianidad, hasta el uso magistral de una técnica poco común: el vidrio fusionado, muchas de las obras en la exposición provienen directamente de su estudio y otras de colecciones privadas. La gran mayoría no se había exhibido en espacios públicos o museos.

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Aspecto de la exposición. Foto EE: Rosario Servin.Rosario Servin

El título de la exposición recupera una frase que Cauduro solía inscribir en algunas de sus obras: “Aquí estubo Cauduro” (sic). Más que una simple firma, aquella expresión funcionaba como una declaración de presencia. En la muestra actual, la idea se resignifica: el artista ya no está físicamente, pero su obra continúa dialogando con el presente.

Aunque el trabajo del artista suele asociarse con el hiperrealismo, Goebel matizó esa clasificación al recordar que Cauduro utilizaba la precisión visual como un recurso narrativo más que como un fin en sí mismo.

“Obviamente sí dialoga con el hiperrealismo, sin embargo, él hacía decía de su obra que era mucho más que eso porque también tiene contenido social. Rafael construía escenas que en la realidad no pudieron haber sucedido”, explicó el galerista.

Oportunidad para leer su proceso

Según Pablo Goebel, la relevancia de la exposición “Aquí está Cauduro” radica en la posibilidad de observar de manera conjunta los trabajos que dan santo y seña sobre las distintas etapas del artista, algo que rara vez ocurre fuera de los museos, etapas que se retroalimentaron hasta integrar una obra que desborda la bidimensionalidad, de la que se quieren salir ladrillos de construcción, los tubos de fontanería o los azulejos y hacen dudar al espectador si se trata de materiales de construcción comunes añadidos a la obra o bien reproducciones con recursos sintéticos ejecutados con precisión.

Pero sin duda lo que aguarda al público al final de la exposición, en la planta alta de la galería Pablo Goebel Fine Arts, es similar a invocar la presencia de un espíritu. La galería presenta el trabajo de óleo y acrílico “Baño con ojitos”, una compleja e intrigante composición que plantea un desnudo femenino plasmado sobre lo que parece ser una pared de azulejos en cuyos resquicios se ven brotar varios ojos, observando la escena, mirando al espectador, en un juego tan intrigante como perturbador. La pieza está colocada sobre el caballete en el Cauduro trabajó hasta el final de sus días, con los pinceles y las pinturas como las dejó el último día de su vida.

Es como si el artista estuviera trabajando todavía sobre la pieza, como si hubiera salido por un momento para tomarse un café o hacer una diligencia, pero bajo la promesa de que volverá pronto.

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"Baño con ojitos. Foto EE: Rosario ServinRosario Servin

Para el galerista, exhibir la obra en esas condiciones permite comprender la dimensión humana del proceso creativo. “Es muy significativo que Cauduro, ya bastante enfermo, estuviera trabajando en una pieza que quedó inconclusa y que la estamos exhibiendo como la dejó al morir”, comentó.

El gesto funciona como un cierre simbólico para una exposición que, más que ofrecer una retrospectiva exhaustiva, propone un acercamiento íntimo al pensamiento visual del artista.

En ese sentido, “Aquí está Cauduro” plantea una idea clara: la obra del pintor no busca tranquilizar al espectador. Por el contrario, pretende confrontarlo. Si el visitante sale de la exposición con preguntas incómodas, como sugieren los organizadores, entonces la presencia del artista seguirá activa. Porque, como afirma el título de la muestra, Cauduro no sólo estuvo: todavía está.

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Un muro de calaveras. Foto EE: Rosario ServinRosario Servin

Independiente dentro de su generación

Durante la charla, Pablo Goebel situó a Cauduro dentro de la generación posterior a la llamada Ruptura, un movimiento que cuestionó la hegemonía del muralismo en México, aunque subrayó que su trabajo mantuvo siempre una independencia marcada. “Definitivamente es único, singular. No sigue ninguna tendencia”, afirmó.

El galerista incluso recurrió a un término alemán para describirlo: Einzelgänger, una palabra que alude a alguien que camina por su propio camino. En ese sentido, explicó, Cauduro desarrolló una obra que combinaba el dominio del dibujo con una constante exploración de materiales y perspectivas, logrando composiciones donde la espacialidad parece convertirse en un personaje más dentro de la pintura.

Ese juego entre apariencia y realidad forma parte del discurso visual del pintor: una estrategia que invita al espectador a cuestionar lo que ve y a reconsiderar la relación entre representación y verdad.

Un artista por su propio camino

El galerista recurrió incluso a un término alemán para describirlo: Einzelgänger, una palabra que alude a alguien que camina por su propio camino. En ese sentido, explicó, Cauduro desarrolló una obra que combinaba el dominio del dibujo con una constante exploración de materiales y perspectivas, logrando composiciones donde la espacialidad parece convertirse en un personaje más dentro de la pintura.

“Aquí está Cauduro”

  • Pablo Goebel Fine Arts
  • Calle Hipólito Taine 212, Polanco
  • Hasta el 16 de mayo
  • 69 obras del artista
  • Martes a Jueves
  • De 10:00 a 18:00 horas
  • Visita con cita previa
  • Teléfono: 55 5545 1430

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