La falta de una reforma fiscal integral, la cual era esperada para este año, hará que aunque los ingresos tributarios se puedan mantener e, incluso, incrementar como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), sean insuficientes ante las presiones de gasto, señaló el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Adrián García, investigador del CIEP, señaló que el Paquete Económico 2022 proyecta que para el siguiente año los ingresos tributarios representen 14% del PIB, cifra que aumentará a 14.4% para finales del sexenio; sin embargo, quedará muy por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 22.9 por ciento.

“La Miscelánea Fiscal propuesta tiene un impacto en el mediano y largo plazos, los ingresos como porcentaje del PIB crecerán, pero el nivel seguirá bajo y, ante las presiones de gasto que se vienen será insuficiente”, alertó en videoconferencia.

Añadió que, de acuerdo con las nuevas estimaciones de la Secretaría de Hacienda, para este 2021 se espera que la recaudación de impuestos sea de 13.7% del PIB, menor al estimado en la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) 2021 de 14.1 por ciento. “Eso muestra que la recaudación crece a un ritmo menor que la economía”.

Héctor Villarreal, director general del CIEP, dijo que no prevén que en lo que resta del sexenio se lleve a cabo una reforma fiscal integral, ya que se seguirán enfocando a la actual estrategia de combatir la evasión y elusión fiscales.

“No hubo reforma y creo que básicamente queda enterrada en lo que resta del sexenio. La administración de López Obrador enfrentó una restricción presupuestaria muy fuerte y tenía tres opciones: o se disminuían los (recursos a) programas emblemáticos de esta administración, incluyendo las transferencias directas; dos, se buscaba ampliar el espacio fiscal vía una reforma, cosa que no se hizo; o bien nos endeudábamos”, agregó.

Adiós superávit

Héctor Villarreal destacó que, en el Paquete Económico 2022 se modifica el objetivo de un balance primario equilibrado o superavitario, el cual se propuso desde el 2017. Ahora, para este año se espera un déficit primario de 0.4% del PIB, mientras que para el siguiente año se proyecta sea de 0.3 por ciento.

En este sentido, apuntó que ante las presiones de gasto por el incremento en los recursos que deben destinarse a las pensiones, así como la ausencia de una reforma fiscal y un espacio fiscal de 2.2% del PIB, ve difícil que a finales del sexenio se pueda regresar al superávit primario.

“Si vemos el marco macroeconómico que nos propone el gobierno, vemos el incremento en el gasto en pensiones y que no se hizo una reforma fiscal, se ve complicado que en los siguientes años del sexenio se regrese a un superávit primario”.

Alejandra Macías, investigadora del CIEP, señaló que el problema vendría si los déficits se mantienen con un crecimiento del PIB pequeño, ya que se aumentaría el pago de la deuda y se necesitarían mayores recursos.

De acuerdo con los Criterios Generales de Política Económica 2022, luego de dos años de déficits primarios, en el 2023 se volvería a registrar un superávit primario de 0.3% del PIB, mientras que en el último año de gobierno de López Obrador sería de 0.6 por ciento.

ana.martinez@eleconomista.mx