El impacto económico de la pandemia será más duradero y grave en los países más pobres y terminará por ampliar la desigualdad con las economías avanzadas, advirtió el Banco Mundial.

Esto terminará por afectar el bienestar de los hogares más pobres y hará aún más lenta la recuperación de los niveles prepandemia, refirieron.

Al interior de sus Perspectivas Económicas Globales, que divulgó esta semana, el organismo explicó que los países pobres no cuentan con un entramado institucional suficientemente desarrollado que permita la producción de vacunas, su distribución, ni la capacidad de atención en sus sistemas de salud.

Los países de menos recursos tampoco cuentan con ingresos que les permitan fondear estrategias que ayuden a amortiguar el impacto económico de una emergencia sanitaria, ni con las condiciones para acceder al mercado de deuda.

Al interior del documento, que presentó en Washington el presidente del BM, David Malpass, refieren que otra evidencia de cómo la desigualdad se profundizó a raíz de la pandemia es el mercado laboral.

Toman información del panel de seguimiento del Covid-19, para evidenciar que en la mayoría de los países, los trabajadores con formación universitaria han sido menos propensos a dejar de trabajar que los que tienen un menor nivel educativo y menos habilidades para el manejo de tecnologías.

Los sectores que registraron mayores pérdidas de empleo fue en la industria y los servicios urbanos. Ahí los trabajadores no han podido operar desde su casa cuando se ha presentado el confinamiento temporal.

Rezago educativo, otra cicatriz

Advirtieron que las disrupciones escolares también han perjudicado a los países más pobres y a los segmentos de la población de menos recursos, lo que también terminará por ampliar las brechas de desigualdad por varias generaciones.

Ante estos hallazgos, el presidente Malpass subrayó que se encuentra muy preocupado porque estos rezagos terminen por generar una cicatriz mucho más permanente en el desarrollo mundial.

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