La dinámica de la inflación en México justifica un ciclo de normalización en la tasa de fondeo para llevarla a 5.25% para fines de este año, advirtieron analistas de la consultoría de negocios Oxford Economics.

Al interior del análisis, titulado “Banxico´s hiking cycle could exceed expectations”, expertos de la firma precisaron que la inflación registrada en México refleja choques acumulados por el cambio en los patrones de consumo, cuellos de botella en la producción, escasez de suministro, así como el impacto en los costos de servicios por los nuevos protocolos de seguridad. Todos son elementos que no pueden catalogarse como “transitorios”, acotaron.

En el análisis, dirigido por Joan Domene, subrayaron que la distribución de riesgos para estos escenarios “está sesgada al endurecimiento (alza de tasas), especialmente si la volatilidad financiera se renueva al iniciarse la reducción gradual de estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal”.

Contrario a lo que anticipa el consenso del mercado, los analistas de la firma consideran que a pesar de la composición de la Junta de Gobierno de Banco de México, los riesgos al alza en la inflación les llevarán a extender el ciclo alcista hasta el año 2022.

Se refieren a la composición de miembros de la Junta con una inclinación más moderada sobre la presión inflacionaria y más afín a la expansión.

Los desafíos de la inflación

Al interior del análisis destacaron que su expectativa de inflación al cierre del año es que llegará a 6%, una fluctuación que se matizará a 3.4% hasta fines del 2022.

Expusieron que la inflación en México se ha visto distorsionada por el efecto de comparación ante la “breve” caída en los precios de energéticos y de algunos servicios durante el pico de la pandemia del año pasado.

Aún reconociendo que este efecto aritmético será transitorio, es claro que “las distorsiones en el consumo, consecuencia de la pandemia sí son más persistentes”.

Señalaron que “los cuellos de botella que han afectado la producción, la escasez de suministro de insumos, así como el impacto en los costos de servicios por los nuevos protocolos de seguridad y las sequías, amenazan con alterar la dinámica de formación de precios”.

Subrayaron que el dato de inflación subyacente de junio llegó a 4.6% anual, con lo que se alcanzó el nivel más alto desde la liberalización del precio de la gasolina.

El registro más reciente del INPC es el de junio, que al corte anual registró una variación de 5.88 por ciento.

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