Las agudas pérdidas de empleo que se han presentado en México y la lenta recuperación económica motivarán una caída sin precedentes en la recaudación de impuestos, de hasta 14% anual en el 2020, estimaron analistas de la calificadora Moody´s.

La destrucción de 12 millones de empleos, que representan 20% de la Población Económicamente Activa (PEA), lesionará la capacidad de responder a las obligaciones tributarias, consignaron.

Al interior de un análisis, titulado “Las fuertes pérdidas de puestos de trabajo y las lentas perspectivas de recuperación agravarán el malestar económico”, destacaron que “la pérdida sustancial del empleo durante la pandemia de Covid-19 afectará el crecimiento económico, la productividad y las métricas de ingresos familiares del país”.

Así que consideran que “el panorama de un empleo débil, tendrá impacto crediticio negativo para la mayoría de los sectores corporativos, gobiernos estatales y locales, bancos y valores respaldados por hipotecas residenciales”.

Para los analistas de Moody´s, este escenario seguirá complicándose al asumir la lenta recuperación económica, consecuencia de “la modesta respuesta fiscal” que ha otorgado el gobierno ante la crisis económica generada por el cierre de actividades productivas para limitar la velocidad del contagio por coronavirus.

No obstante, subrayaron que las disminuciones en los ingresos de fuente propia ejercerán presiones crediticias manejables en los estados mexicanos.

Turismo, víctima sin vacuna

En el análisis, liderado por el vicepresidente senior de Moody´s, Gersan Zurita, resaltaron que aún con el reinicio de labores en el sector manufacturero y el impulso que está otorgando la recuperación de Estados Unidos, no es factible anticipar que se presentará una reactivación generalizada en todas las regiones del país.

La analista de gobiernos subsoberanos, María del Carmen Martínez Richa detalló previo, en el Seminario Anual de Moody´s, que la recuperación económica de los estados no se dará de forma homogénea ni al mismo tiempo, pues dependerá de la vocación productiva de cada uno.

De acuerdo con ella, el turismo seguirá desalentado mientras no exista una vacuna o tratamiento efectivo contra el virus, por lo que se puede prever que las entidades dedicadas a esta actividad tendrán una recuperación mucho más lenta.

En el citado análisis, explicaron que los viajes nacionales que no dependen de traslados aéreos se recuperarán más rápido que la llegada de extranjeros.

“Los viajes internacionales de larga distancia seguirán en riesgo mientras no se eliminen las prohibiciones de viajes y las preocupaciones sobre la salud y la seguridad, lo que limita la demanda de viajes discrecionales y la desaceleración de la recuperación del sector salud”.

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