Las raíces de Stephen Eustáquio no están ligadas a Portugal. Ni siquiera están cerca de ese país o de Europa. Están del otro lado del océano Atlántico, en Lemington, una ciudad al sur de Canadá de poco menos de 30,000 habitantes, donde nació, y que se encuentra muy cerca de Estados Unidos, específicamente de Cleveland.

Por eso no es extraño que el nuevo de refuerzo de Cruz Azul sea fanático de la NBA y especialmente de LeBron James, a quien vio de cerca mientras éste jugaba en su primera etapa con los Cavaliers.

LeBron no es el único deportista que admira. También está Cristiano Ronaldo, David Silva —al que han comparado con él—y especialmente Sergio Busquets. “No hay jugador más inteligente que él. Lo estudio para que cuando juegue como mediocampista defensivo pueda imitarlo”, reconoció en noviembre pasado en el diario portugués Record.

Eustáquio pasó los primeros 15 años de su vida en Lemington, hasta que en el 2011 sus padres se mudaron a Nazaré —un poblado costero a poco más de 110 kilómetros al norte de Lisboa, la capital de Portugal— en donde originalmente la familia se había establecido antes de que se mudaran a Canadá.

Los Eustáquio tienen el futbol en la sangre. Esmeralda —su madre— es aficionada del Sporting de Lisboa, mientras que Mauro —su hermano mayor— es futbolista profesional en el Penn FC, un club de Ottawa, que juega en la USL, una liga que se disputa en Estados Unidos y Canadá. Él es seguidor del Benfica, al igual que el mismo Stephen.

¿Qué le causa orgullo al nuevo jugador de Cruz Azul?

“No fallar un pase, ser preciso. La única forma de adaptarme y ganarme la confianza de mis compañeros en el terreno de juego es jugar sencillo”.

Cuando los Eustáquio regresaron a Portugal decidieron inscribir a Stephen en la sub 15 del Unión de Leira, un equipo de la primera división portuguesa.

Mientras el muchacho daba sus primeros pasos en el club, el entrenador del primer equipo lo seguía de cerca. Fueron sólo seis meses los que ambos coincidieron en el club, pero suficientes para que Pedro Caixinha tuviera en mente en algún momento ficharlo. Ese momento llegó cuando lo anunciaron como refuerzo del cuadro celeste.

El papel que jugó el técnico fue vital, especialmente por el momento que vive el futbolista. Apenas en el 2017 jugaba en el Leixoes, de la segunda división portuguesa, en el que tuvo buenas actuaciones que lo llevaron a fichar por el Chaves, de la primera división.

Fue en este club en el que se ganó su convocatoria a la selección sub 21 de Portugal, en el que registra siete partidos disputados y en el que llamó la atención de grandes clubes europeos como Manchester City, Barcelona, Sporting de Lisboa y el Real Betis, según reportó el portal británico Daily Mail.

En el Chaves también se ganó el patrocinio de Nike, quien es la compañía que le proporciona sus botines y la indumentaria deportiva.

“Sé que lo que hoy es verdad mañana es mentira. Estoy listo para jugar en un equipo grande, quiero sentir esa presión, el peso de la camiseta. Estoy preparado”, dijo a la publicación sobre el interés de esos clubes.

Según reportes de medios mexicanos, Cruz Azul pagó 3 millones de euros por la mitad de sus derechos federativos. Sin embargo, la prensa portuguesa reporta que su cláusula de rescisión asciende a 15 millones.

El mediocampista de 22 años, por el momento, no sabrá lo que significa la presión de portar la camiseta de esos clubes europeos, pero sí sentirá el peso de portar la casaca de un club que no gana un título de Liga desde hace 21 años.