HBO Max Latinoamérica desbancó en México a ESPN y Fox Sports de la transmisión de la Champions League esta temporada, un negocio redondo para la plataforma de streaming que busca diferenciarse de los competidores con este activo del deporte en vivo, y para la UEFA, propietaria del torneo de clubes europeos. Sin embargo, representa un cargo extra al bolsillo del aficionado, toda vez que los eventos deportivos se diluyen cada vez más en una mayor oferta de plataformas de transmisión.

El servicio de streaming de WarnerMedia, adquirió los 138 partidos de la Champions League, mientras que TNT Sports y Cinemax, también propiedades de WarnerMedia, transmitirán 71 en televisión por cable. Por ahora, este es el único deporte y torneo en vivo disponible en HBO Max para México. Los costos por adquirir esta plataforma van de los 99 a los 1,249 pesos (este último por un plan de 12 meses), colocándose apenas por encima del promedio en los costos que ofrecen las plataformas SVOD (Subscription Video on Demand) en México; ver la Champions League no tiene un costo adicional dentro de la plataforma.

Puestas en una balanza, las mayores ventajas de este esquema de transmisiones son para las plataformas y los dueños de los torneos, Rolando Guevara, Coordinador Técnico del Comité de Deporte y Entretenimiento en la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE) y Socio de BGBG Abogados, explicó que este mapa de distribución de contenidos, que ahora tienen preferencia por las OTTs, se ha configurado para mitigar los efectos negativos de la pandemia.

"Esa es la razón por la que la Champions League se transmite en muchas plataformas digitales ya, en el caso de Alemania e Italia con DAZN y Amazon Prime, o España con Movistar+. Para México se optó por HBO Max que pertenece a la división de Warner Media del conglomerado AT&T, mientras que en Centro y Sudamérica se permaneció con ESPN, quien tiene a su vez oferta desde la plataforma STAR+", señaló el especialista de la ANADE.

Además, los deportes en vivo se están convirtiendo en un elemento diferenciador de estos canales de streaming, un contenido de alta demanda por el que cada vez más jugadores están compitiendo.

“Son estas plataformas que están cambiando la forma del juego en este mercado, están apostando por este elemento para atraer a más consumidores de lo que podrían estar generando sólo por contenido de su catálogo histórico y nuevas producciones originales”, dijo a El Economista Radamés Camargo, coordinador de comunicación y análisis en la consultora de telecomunicaciones The Competitive Intelligence Unit.

El especialista señaló que la relevancia de los contenidos deportivos es tal, que en el formato que aún existe de televisión abierta, son de los más buscados.

“Por otro lado, se ha convertido en un negocio redondo, como hay más empresas que buscan hacerse de estos derechos, definitivamente está generando ganancias para los dueños de estos, en algunos casos es directamente la FIFA, en otros casos los diferentes torneos, ligas e incluso los equipos son los beneficiarios de esta demanda que enfrentan por las empresas que se quieren hacer de estos derechos”.

Sin embargo, los que pagan las consecuencias de este nuevo mercado de transmisiones son los consumidores, pues ahora tienen que desembolsar más dinero si quieren ver diferentes competencias deportivas, pues estas se diluyen en distintas plataformas cada una con sus propios precios, previamente una diversidad de las competencias se encontraba diferentes canales pero bajo el mismo sistema de televisión de paga. Lo que también provoca que exista desinformación sobre la transmisión de las mismas, es decir, es más difícil saber dónde estará disponible el contenido o a qué hora.

Rolando Guevara agrega que "el futuro es el acceso a contenidos por aplicaciones" por lo que también se requiere de una mayor inversión en infraestructura y acceso a internet de banda ancha para que la experiencia del usuario sea positiva.

"En el caso de la nueva oferta de plataformas OTT podemos ver que todos los competidores tienen ya una gran curva de aprendizaje en la que prácticamente la entrega de contenidos es garantía, aunque en este binomio se necesita indispensablemente que el usuario tenga superadas las brechas tecnológicas y financieras por el uso de dispositivos inteligentes y tarjetas de crédito que muchos usuarios aún no han adoptado".

The CIU contabiliza más de 30 plataformas en el mercado mexicano con diferentes enfoques, de estas, nueve están concentradas en un segmento de competencia deportiva. “Acceder a todo el contenido genera un monto de gasto bastante elevado para los consumidores que la gran mayoría de la población no podría cubrir”.

Camargo no descarta que también existen elementos puestos en riesgo para las plataformas y los dueños de los eventos a través de este nuevo esquema, como acudir a la piratería, pues en países donde el poder adquisitivo de la población es menor, es más difícil pagar por una variedad de servicios para poder disfrutar de diferentes deportes.

Así mismo, para operar de manera óptima estas plataformas se debe estar libre de fallas técnicas, sin embargo ya sucedió que diversos usuarios se manifestaron en redes sociales por la caída HBO Max durante los partidos de la Champions League.

“El soporte debe ser perfecto para proveer este tipo de contenidos (en vivo) y si no lo garantizas, lo más probable es que causes que no haya una cierta fidelidad o recurrencia de poder disfrutar el contenido a través de estas plataformas”, dijo Camargo.

¿Hay regulaciones que ayuden al consumidor a disfrutar de la variedad de contenidos sin tener que pagar por cada servicio por separado?

“Hay dos riesgos para el consumidor, uno es que esté centralizado en una sola plataforma, porque tanto es nocivo para la competencia como para el consumidor, porque puede haber una alza de precio o un traslado de contenido a plataformas de paga de manera indiscriminada. Ya hubo una protección para el consumidor, por llamarle así, de parte del IFT porque bloquearon la concentración de Fox Sports e ESPN a partir de la compra de Fox por Walt Disney Company”:

En su momento, la fusión entre Disney y Fox planteaba la posibilidad de una concentración del 80 por ciento de los contenidos deportivos en canales de paga mediante Fox Sports y ESPN “lo que era muy nocivo para el competidor y (perjudicaba) a las ligas para hacer frente a las negociaciones”, por lo que se ordenó vender uno de los agentes para mantener la competencia.

El segundo elemento de riesgo para el consumidor que observa Camargo es, por el contrario, que la desagregación de licencias en diferentes plataformas llegue a un punto insostenible para la cartera y que sean de gran relevancia.

“Hay elementos en la regulación mexicana, sobre todo en materia de contenidos de relevancia nacional como la Liga Mexicana, finales y semifinales de ciertos torneos. Sobre todo lo definieron cuando Grupo Televisa fue considerado como agente económico preponderante en radiodifusión, pero creo que eventualmente se puede hacer una extensión a todas estas plataformas porque cada vez está más el riesgo de que se vuelven en exclusiva todo”.

A través del Acuerdo de Contenidos Audiovisuales Relevantes, el IFT identificó en función de su carácter no replicable y de su alto nivel de audiencia nacional o regional a los partidos de la selección mexicana de futbol (categoría varonil mayor); los partidos de la final del torneo de primera división de la Liga MX; las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Verano y de la Copa del Mundo de la FIFA, así como los partidos de inauguración, cuartos de final, semifinales y final de esta última.

Por lo que los torneos como la Champions League no entran en dicha categoría, pues “no es una liga que se encuentre alojada en México, ahí es más de nicho (...) la relevancia baja muchísimo con respecto al deporte nacional”, concluyó Camargo.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx