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Capital Humano

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El ruido (innecesario) en torno al reloj checador y las 40 horas

La nueva obligación de registrar electrónicamente la jornada laboral no implicará que las empresas adquieran una plataforma específica ni un reloj checador determinado, como sí lo han comenzado a advertir empresas del sector.

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La nueva obligación de registrar electrónicamente la jornada laboral no implicará que las empresas adquieran una plataforma específica ni un reloj checador determinado.FOTO: SHUTTERSTOCK. 

Gerardo Hernández

El registro electrónico de la jornada laboral será una nueva obligación para los empleadores en México, pero los lineamientos que emitirá la autoridad no tendrán especificaciones técnicas para evitar una camisa de fuerza en la adquisición de plataformas que hagan esta tarea, de acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

En una conversación con El Economista, Alejandro Salafranca Vázquez, titular de la Unidad de Trabajo Digno de la dependencia, aclaró que no habrá especificaciones técnicas que obliguen a las empresas a adquirir determinadas aplicaciones o herramientas de terceros.

“No habrá ningún tipo de especificación tecnológica, lo único que se pide es que el sistema controle el tiempo de trabajo para poder ver que se trabaja en los límites Ley tanto en lo ordinario como en lo extraordinario. ¿Cómo? ¿con qué sistema? ¿qué tecnología?, para eso habrá libertad absoluta”, dijo el funcionario federal.

Desde que las iniciativas para la reducción de la jornada laboral fueron enviadas al Senado para su análisis, diversas marcas han reforzado sus mensajes de adquisición de plataformas, incluso con advertencias fatalistas. En un comunicado, uno de estos proveedores destaca que “la ausencia de registros auditables podría incrementar riesgos de multas, conflictos laborales y problemas de productividad”.

Si bien es cierto que la ausencia de este registro electrónico puede representar una sanción de hasta 586,000 pesos, a otra cara de la moneda es que el mercado de plataformas y herramientas digitales está aprovechando el elemento punitivo y los temores para orientar el debate a la adquisición de su reloj checador.

Sin embargo, ni la legislación laboral ni la STPS parecen enfocarse en una adquisición masiva de relojes digitales. De hecho, la regulación también permite a las empresas diseñar sus propios sistemas de control de horario. Esta podría ser una buena alternativa para centros de trabajo con bajo presupuesto o que ya cuentan con registros manuales.

Este fenómeno no es nuevo, se observó algo similar cuando entró en vigor la NOM-035, y en ese momento los proveedores de plataformas de beneficios y wellness reforzaron sus estrategias de comunicación para asegurar que la adquisición de estas herramientas equivalía a cumplir con la normativa.

Aunque el mercado de proveedores lo quiere mostrar así, no se percibe que la autoridad esté presionando por registros electrónicos con determinadas especificaciones técnicas, ni tampoco que haya una cacería de brujas a partir del 1 de enero del 2027, cuando será exigible también la nueva obligación patronal.

Lo que sí es muy probable, es que la inspección se enfoque en verificar que los registros electrónicos, principalmente cuando exista tiempo extraordinario, coincidan con los timbrados de nómina reportados ante la autoridad fiscal.

La preocupación de la autoridad no es por la plataforma de control de asistencia que tengan las empresas, sino porque se respeten los nuevos límites establecidos en la legislación y se paguen las horas extra.

Pero este ruido innecesario sobre el reloj checador nos está desviando de un debate importante: ¿para qué un registro electrónico del tiempo de trabajo?

Hasta ahora, poco se ha hablado de la importancia que tiene conocer cuánto tiempo trabajan las personas y contar con datos que nos permitan entender por qué se labora constantemente horas extra, sólo por citar algunos ejemplos.

Entre más se centra el mercado en las advertencias fatalistas por no contar con mecanismo específico de control de jornada laboral, más se aleja de lo realmente importante: ¿cómo esto se puede capitalizar para mejorar la productividad en el país? Esa es una interrogante a la que tarde o temprano tendremos que entrarle como país.

Gerardo Hernández

Periodista especializado en políticas laborales, indicadores de empleo, futuro del trabajo, desarrollo de carrera, recursos humanos y salud laboral. Actualmente es editor de Capital Humano y coconductor del podcast Coffee Break.

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