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Capital Humano

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Industria textil confecciona bajos salarios e informalidad para las mujeres, su mayor fuerza laboral

Las mujeres que trabajan en la industria textil se enfrentan a condiciones laborales precarias donde los salarios que reciben no solo son menores, sino incluso, quienes se encuentran dentro de la formalidad no tienen acceso completo a sus derechos laborales. 

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Hay trabajadoras que aunque aparentemente tienen un empleo formal, en la práctica no gozan de todos sus derechos laborales.FOTO: ESPECIAL.

Nancy Escutia

La industria textil en México se sostiene en gran medida gracias al trabajo de las mujeres, sin embargo, enfrentan las condiciones más precarias y es que no solo reciben salarios más bajos, sino también están expuestas a la informalidad, pocas oportunidades de crecimiento y jornadas dobles y triples debido a las labores de cuidado.

De acuerdo con el informe Hilando el cambio: hacia un trabajo justo en la industria maquila-textil en México, presentado por UNIDAS, el 66% del universo de 1.15 millones de personas que trabajan en el sector indumentaria-textil son mujeres, de las cuales, el 76% se encuentra en situación de informalidad, en contraste con el 53% de los hombres.

El estudio revela que hay quienes incluso no perciben ningún ingreso por la actividad que realizan, especialmente cuando se desenvuelven en microempresas, talleres familiares, trabajo a destajo o en producción a domicilio.

“Los datos de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) señalan que el 89% de las personas que laboran sin pago son mujeres”, explicó Brandon Fisher, especialista en inclusión y desarrollo sostenible en Ethos Innovación en Políticas Públicas, durante la presentación del estudio.

Esto implica que no tengan derecho a los servicios que brinda la seguridad social, así como a otros derechos laborales y, en caso de accidentes quedan desprotegidas

Brechas entre mujeres y hombres en la industria textil

Respecto a quienes sí reciben un pago, el informe señala que el ingreso promedio en el sector es de 8,121 pesos mensuales; no obstante, las mujeres perciben un ingreso de 5,961 pesos, mientras que los hombres reciben 10,281 pesos.

A lo anterior se suma el subregistro salarial, y es que, de acuerdo con el informe, en la industria es común que las trabajadoras sean registradas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con un salario menor al que perciben realmente para que los patrones puedan reducir las cuotas que pagan.

No obstante, esta práctica afecta las futuras pensiones y créditos de vivienda a los que las mujeres pueden acceder. Sonia Meza Ramírez, colectiva de mujeres Rosa Luxemburgo, mencionó que la persistencia de estos esquemas de simulación “no garantizan plenamente el acceso a los derechos laborales y a la seguridad social”.

A esto se suma que en muchos casos las mujeres son empleadas mediante contratos temporales consecutivos que impiden acumulen antigüedad, una práctica que el estudio refiere se define como subcontratación.

“En el estudio documentamos que todavía está pasando la contratación encubierta, que efectivamente es ilegal y estamos viendo diversas formas de precarización que resulta de esta”, reveló Brandon Fisher.

Por lo anterior, Marianela Fernández, coordinadora de la estrategia de justicia laboral en Oxfam México, enfatizó en que la formalidad no puede reducirse a aparecer en un registro, a tener un contrato o a que las personas sean afiliadas a la seguridad social, ya que eso no garantiza respeto pleno a sus derechos.

“El informe muestra una realidad que podríamos llamar formalidad sin derechos, trabajadoras que existen administrativamente, pero que enfrentan dificultades para acceder efectivamente a atención médica, incapacidades, a cuidados, a vivienda, a pensiones o a mecanismos de defensa de sus derechos”, puntualizó.

Mujeres se enfrentan a oportunidades laborales limitadas

Las oportunidades laborales de las mujeres también se ven disminuidas cuando se trata de las tareas que realizan, y es que el informe de UNIDAS destaca que ellas usualmente se emplean en actividades de costura, confección, ensamblaje y tareas repetitivas en las cuales se mantienen y difícilmente crecen, de hecho, sólo 3.83% alcanza puestos directivos.

“El sector se encuentra muy masculinizado... típicamente no hay acceso a ascensos, no hay trayectoria de desarrollo laboral y por lo tanto no pueden acceder a estos puestos”, explicó Brandon Fisher.

En contraste, los hombres realizan actividades de supervisión, mantenimiento técnico y transporte; tienden a llegar más fácil a cargos de gerencia y dirección.

la mujeres que trabajan en esta industria también se enfrentan a diversas formas de violencia y discriminación normalizadas por las relaciones de poder, en las cuales se incluye el acoso sexual, el hostigamiento laboral, humillaciones y despidos injustificados, inclusive por motivos de embarazo o procesos biológicos como la menstruación y la menopausia.

Durante la presentación del estudio contaron que hay casos donde en las maquilas se niega el permiso para ir al baño, lo que ha provocado despidos y ha obligado a las trabajadoras a usar pañales, dejando claro que las condiciones a las que se enfrentan en la industria las dejan en vulnerabilidad.

Nancy Escutia

Periodista con enfoque jurídico especializada en derechos y políticas laborales, bienestar y salud mental organizacional; egresada de la Maestría en Periodismo Político por la Carlos Septién García.

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