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Caso Messi: ¿Por qué no es bueno que los resultados dependan de una persona?
Depender de una sola estrella puede impulsar el éxito de un equipo, pero también convertirse en su mayor vulnerabilidad. Casos como el de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo muestran cómo el liderazgo compartido, la cultura organizacional y la identidad colectiva son claves para lograr resultados sostenibles tanto en el futbol como en las empresas.

Lionel messi se ha convertido en un jugador clave en Argentina durante el Mundial 2026, ¿qué implica que el éxito de un equipo recaiga en una estrella?
Cuando un equipo deposita su confianza, liderazgo y capacidad de reacción en una sola persona, el éxito puede parecer más alcanzable, pero también aumenta el riesgo de que todo se derrumbe si la estrella no responde. El Mundial 2026 ha vuelto a poner este fenómeno bajo los reflectores con selecciones como Argentina con Lionel Messi.
Estos casos reflejan un desafío que también enfrentan las empresas. La excesiva dependencia de una sola figura que puede convertirse en el “salvador”, es uno de los riesgos más críticos en el mundo laboral pues el reto no es tener grandes talentos, sino desarrollar estructuras capaces de sostener el desempeño colectivo más allá de una estrella.
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De acuerdo con Javier Blanco, especialista en Recursos Humanos, cuando un equipo depende de forma absoluta de un individuo crea “el riesgo de tener una estrella tan dominante” que hace que el conjunto dependa “demasiado” de ella, el problema es que se vuelve incapaz de responder cuando esa persona no puede resolver un problema o ganar un juego.
El experto explica que es el talento quien marca la pauta para destacar gracias a una habilidad que le permite lograr un resultado de forma más fácil o efectiva, por ejemplo, Messi que, aunque han destacado por su forma de juego, su presencia en el campo puede nublar la capacidad de respuesta de su conjunto.
“Un ejemplo ocurrió en un partido en el que Argentina perdía 2-0. Messi falló un penal y no estaba teniendo su mejor actuación, pero dio la asistencia para el primer gol y, más adelante, un compañero le devolvió esa confianza con el pase para el empate. Esa dinámica refleja cómo el equipo lo respalda y cómo él también contribuye al éxito de los demás”, recuerda.
El riesgo de que un equipo dependa de una estrella
El estudio ¿Está relacionada la calidad percibida del liderazgo de los atletas con la eficacia del equipo?, elaborado por la Universidad de Queensland, Australia, señala que el liderazgo vertical tradicional, donde el poder emana de una estrella única, es un predictor menos potente del éxito que el liderazgo compartido.
La investigación sugiere que nombrar a un solo líder dentro de un conjunto conlleva el riesgo de que, si esa figura falta por lesión, suspensión o cualquier eventualidad, el equipo queda sin dirección en múltiples áreas.
Cuando una organización depende de una sola persona, se pierde la “fuerza del grupo”, la cual, comparte Javier Blanco, debe ser plural pues refiere, el verdadero diferenciador no es el trabajo de un individuo, sino la capacidad de ese talento para poner sus habilidades al servicio de los demás.
En los juegos del Mundial se han presenciado encuentros en los que los equipos logran dar la vuelta al marcador gracias al trabajo de las estrellas. Argentina lo hizo contra Cabo Verde, cuando luego del primer gol de Messi, la escuadra se inspiró y anotó alcanzado así su pase a la siguiente fase.
El problema es, ¿qué pasa cuando la estrella no logra su objetivo? Cuando hay una figura dominante y no hay dirección adecuada, ese talento busca brillar a costa de los demás o no asume responsabilidades colectivas. Javier Blanco también recuerda el ejemplo de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, donde ganó tres Champions League consecutivas y tuvo una carrera destacable.
“Llegó un momento en el que consideró que el club debía darle más protagonismo y un mejor contrato", recuerda que eso afectó al conjunto y se pensaba que su salida los perjudicaría, pero no fue así de hecho volvieron a ganar la Champions mientras que él, en el futbol italiano no pudo; la clave fue el trabajo en equipo.
Asegura que ese ejemplo muestra la importancia de que un equipo no dependa de una sola estrella, especialmente si ese talento comienza a hacer menos el esfuerzo de los demás.
“Aunque la salida de una figura genere inconformidad, hay que tomar decisiones. Preservar la cultura organizacional es la mejor decisión, especialmente si los valores y el propósito de una persona dejan de alinearse con los del equipo, es necesario hacer ajustes, aunque sea la estrella del conjunto”, resalta.
Tener una estrella requiere trabajo en equipo
Recuerda que las habilidades diversas y los talentos complementarios siempre son más fuertes que tener una sola persona con múltiples habilidades; sin embargo, enfatiza que eso no significa sacar a las estrellas, sino conservar a las que se alinean con la cultura del equipo, pero no lo vuelven dependiente.
El estudio ¿Está el liderazgo identitario proporcionado por los entrenadores y líderes deportivos asociado con el rendimiento?, del Departamento de Ciencias del Movimiento de la universidad belga KU Leuven afirma que los líderes más efectivos no son necesariamente los más talentosos, sino quienes practican el liderazgo de identidad.
Asimismo, menciona que la clave de un equipo es crear una identidad colectiva, donde, aunque haya quienes destaquen, se emplee la idea de unidad donde personas con habilidades distintas se unen para afrontar diferentes retos y nadie sea más importante que otro, sino todos tengan un valor.
Refiere que cuando una estrella entiende que su éxito depende de todos, se logra un equipo equilibrado que a la larga obtendrá mejores resultados.



