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Tras atentado, reabre Teotihuacan con refuerzo en seguridad; "fue un hecho aislado", dice el INAH
El director general del INAH negó que tras el hecho violento vaya a disminuir la visita al sitio, ya que se trató de "un hecho aislado" y anunció que se duplicará la presencia de la Guardia Nacional y de la Policía Auxiliar en la zona arqueológica de Teotihuacan; además, dijo que se instalarán en los accesos filtros con detectores de metales, pero no se aplicarán medidas excesivas que vulneren derechos culturales.

Reabre el sitio arqueológico de Teotihuacan tras el atentado registrado el lunes 20 de abril.
Tras el ataque armado que se suscitó el pasado lunes en la zona arqueológica de Teotihuacan, el sitio ubicado en el Estado de México reabrió a la visita pública este miércoles 22 de abril a las 11:15 horas y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció un reforzamiento permanente de la seguridad en el lugar con un número duplicado de elementos de la Guardia Nacional y de la Policía Auxiliar.
Durante un improvisado encuentro con medios de comunicación en el sitio arqueológico, el director general del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, sostuvo que el incidente debe entenderse como un evento aislado y aseguró que la infraestructura de seguridad es suficiente para garantizar la protección del sitio, tanto de los visitantes y de los monumentos.
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Negó que el acontecimiento violento en la Pirámide de la Luna, donde un sujeto armado mató a una turista canadiense, para luego quitarse la vida, y otras 13 personas resultaron heridas, vaya a ser motivo de disminución de la visita en el sitio arqueológico, que es el segundo más visitado del país, con un promedio de 1.6 millones de entradas al año.
“Estamos seguros de que fue un hecho aislado y por lo tanto consideramos que no habrá una disminución de visitantes; estamos ofreciendo toda la seguridad para que sigan acudiendo visitantes nacionales y extranjeros”, afirmó Vázquez Herrera.
Como medida inmediata, el INAH duplicó la presencia de la Guardia Nacional en los accesos y perímetro del polígono protegido.
“Anterior al suceso había 30 elementos de la Guardia Nacional; se duplicó, ahora habrá 60, distribuidos en la periferia del polígono, los accesos y haciendo rondines”, detalló el funcionario.
La estrategia se suma a la vigilancia cotidiana a cargo de personal del propio instituto, que, según el director, cuenta con plantillas suficientes.
“Tenemos 69 custodios especializados del INAH que todos los días hacen una ardua labor para proteger los monumentos arqueológicos”, sostuvo respondieron a una pregunta concreta de El Economista sobre cuál era la cantidad ideal de custodios para resguardar la seguridad del sitio y los visitantes.
Controles de acceso y acuerdo con artesanos
Ante los cuestionamientos sobre los nuevos filtros de ingreso, el titular del INAH subrayó que las revisiones se limitarán a mochilas, bultos y detectores de metales, evitando inspecciones a vehículos o revisiones extensivas que, a su juicio, podrían vulnerar derechos culturales.
“Somos muy respetuosos de los derechos culturales; el filtro se hará a mochilas o bultos y con detectores de metales”, explicó.
Sobre el comercio al interior de la zona arqueológica —un tema persistentemente señalado por especialistas como punto vulnerable en términos de seguridad y conservación—, el director admitió que será necesario dialogar con artesanos y vendedores, aunque sin anunciar cambios específicos en los productos permitidos o en los esquemas de regulación.

Dialogarán con artesanos. Foto EE:
“Habrá que platicar con los artesanos y artesanas del sitio; habrá que tomar medidas de seguridad en conjunto con ellos”, dijo.
Actividades culturales bajo el mismo esquema de autorización
Las ceremonias tradicionales, actividades espirituales y usos rituales del espacio —frecuentes en Teotihuacan— continuarán operando bajo el esquema habitual de permisos, sin modificaciones derivadas del incidente reciente.
“No es una actividad novedosa; para cada una de las actividades hay una solicitud ciudadana que se revisa por la Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos, y con base en eso se otorgan las autorizaciones”, explicó el funcionario.
Esta postura mantiene intacto el modelo de gestión cultural vigente, pese a los debates recurrentes sobre la tensión entre prácticas contemporáneas, turismo masivo y conservación patrimonial.
La Pirámide de la Luna se mantiene disponible al público para su ascenso, sin restricciones adicionales, después de los sucesos del lunes, mientras que la Pirámide del Sol continuará cerrada por razones de conservación, concluyó el director del INAH.
(Con información de Ricardo Quiroga.)


