“Esta pandemia que estamos sufriendo nos ha hecho sentir muy vulnerables, nos ha recordado que si hay una forma de evitar los riesgos y sus consecuencias, es precisamente la vacunación”, advierte el doctor Salvador Pineda, gerente medico de vacunas para Sanofi Pasteur.

El también médico pediatra asegura que muchas personas querremos ponernos la vacuna contra el SARS-CoV-2 una vez que está disponible, por el miedo al Covid-19, pero recordó que hay otras enfermedades no menos graves para las cuales sí contamos con una vacuna, como Tétanos, Poliomielitis, Difteria, Hepatitis, de las que no se habla, “no porque no existan y no porque en su momento no hayan estado muy presentes en la sociedad, no se habal de ellas justamente por el éxito de la vacunación”.

Pineda fue contundente, si queremos que nuestro país continúe sin este tipo de enfermedades o al menos con casos mínimos, la vacunación tiene que estar presente aun en época de pandemia. Este llamado de preocupación es genuino, pues se han registrado descensos en los niveles de vacunación.

“Han bajado las coberturas, es lógico, es entendible, estamos pasando por un reto importante estando en casa y no queremos salir a la calle, mucho menos ir a una clínica, hospital o consultorio, para evitar el contacto con gente que pudiera tener el coronavirus, esto es tan claro que la OMS y la Unicef han hecho llamados a la comunidad médica para redoblar esfuerzos y que no se detengan los esquemas de vacunación”.

El médico pidió que los padres de familia estén atentos al esquema de vacunación de sus hijos, para que de la forma más segura posible se acuda al lugar adecuado, es decir, “se puede hacer una llamada telefónica, para monitorear los horarios más adecuados, seguir las indicaciones de protección, pero hacer todo lo posible por completar esquemas”.

Brote de sarampión

Mediante la intervención de la vacuna muchas enfermedades llevan décadas sin casos en México o su incidencia es extremadamente baja, si fueran los años 80 probablemente estaríamos hablando de Haemophilus influenzae tipo B o de tétanos neonatal, estaríamos hablando de un escenario que hoy no conocemos, dijo Pineda, este es el reflejo de la vacunación, pero en nuestros días también tenemos ejemplos de lo que puede suceder si se minimizan los esfuerzos a través de la vacunación.

Es el caso del Sarampión, donde hasta el último corte del 8 de mayo, se registran 164 casos según las cifras de la Dirección General de Epidemiología.“Estuvimos muy cerca de eliminarlo, pero surgieron grupos antivacunas y lugares en el mundo donde se dejó de aplicar la vacuna; el sarampión es una enfermedad potencialmente mortal y hoy regresa como un problema de salud(... ) No queremos que eso suceda con otras enfermedades que ya están controladas”, señala.

Por ello fue enfático, lo ideal es que la vacunación sea en la fecha establecida por la cartilla de vacunación, en el mes adecuado para cada niño, pero si por algún motivo se saltaron alguna fecha, se debe tratar de recuperar la dosis faltante “si hacemos sistemas completos vamos a tener al final de cuentas resultados muy similares a haber respetado los momentos en que hay que cubrirlas, pero dejar sin cobertura adecuada, de igual manera representa un riesgo”, dice Pineda.

Por último, señaló que las dosis que debe tener el Estado para cumplir con los esquemas al parecer están completas por lo que “creemos que hay el biológico”, es decir, la vacuna necesaria para poder cubrir las diferentes etapas de la vida, incluso ahora hay un esfuerzo extra por la vacuna de sarampión.

De manera regular se aplica al año y una segunda dosis a los seis, debido al brote, hay una nueva indicación, “cualquier niño de seis a 11 meses de edad que entre en contacto con alguien que tenga sarampión se le aplica la vacuna en ese momento y luego la vacuna en su esquema normal, esto no hubiera sucedido si no hubiera un brote”.

nelly.toche@eleconomista.mx