por María del Pilar Montes de Oca Sicilia

No cabe duda de que el alcohol es una de las formas de la felicidad —y la cruda, obvio el impuesto que pagamos por ella—, por eso los seres occidentales, atribulados, inermes y desasosegados en nuestro inútil intento de sortear las vicisitudes de la tormenta que representa vivir en este mundo digital, cargado de oferta y demanda y lleno de una globalización que aún no entendemos, tratamos de seguir la tradición navideña, aunque no sepamos bien a bien qué es lo que se celebra: el nacimiento de Jesucristo, de la Virgen María, de Santa Claus o de Superman.

El chiste es que hay que comprar regalos, preparar chingos de comida, soportar el horrible tráfico, generar un montón de basura festiva, gastar titipuchales de electricidad en series e iluminación, soportar los «Santa Closes», convivir con parentelas que a veces ni conoces o ni son tuyas y otros muchos sacrificios que sería imposible acabar de enlistar y los cuales serían totalmente insoportables si no tuviéramos alcohol; es decir, si no pudiésemos brindar.

Bonita palabra esa de «brindar», que proviene de brindis, que justo no suena muy español, porque no lo es, sino que viene de la expresión alemana «Ich Bring Dir's», que significa ‘yo te lo traigo’, y llegó al español por medio del italiano.  Se cuenta que por allá del 1527 los lansquenetes alemanes de Carlos v saquearon la ciudad de Roma y celebraron su victoria alzando sus copas y gritando esa expresión, que llegó para quedarse, tal y como se quedó la bonita costumbre de brindar por esto, por lo otro y por lo demás, siendo la Navidad incluida en el ritual.

Y es aquí donde me toca platicarles de la tradición del ponche navideño en sus más diversas manifestaciones. Unas más ricas que otras, unas calientes pa’soportar la nieve de los países del norte, otros tibiecitos, como el nuestro —que empieza caliente y acaba helado— y otros fríos, con sus hielos y todo porque el sur y el Caribe también existen, y ahí pasan calorones en la Nochebuena.

La palabra ponche —sí adivinaron— viene del inglés punch, y este del hindi pãč [peach] ‘cinco’, que refiere al número original de sus ingredientes, a saber: licores, agua, jugo de limón, azúcar y especias. Aunque se dice que también puede venir del término puncheon, que refiere a un barril de vino.

¡Con más punch!

La cosa es que se le dice ponche a cualquier menjurge o cocktail, con alcohol o sin él, que pueda o no contener fruta, jugos, especias y cualquier aguardiente como ron, brandy, whisky, tequila, etcétera, y, que generalmente, se sirve en ollas o recipientes, grandes y anchos, o poncheras.

Parece que el ponche fue adoptado por los marineros de la Compañía Británica de las Indias Orientales, quienes lo llevaron a Inglaterra, desde donde se extendió a otros países europeos, como Alemania, donde se le llama Punsch y en donde suele incluir un Feuerzangenbowle —elegante palabra que literalmente significa ‘bol de tenazas de fuego’—, que está hecho de vino tinto y ron ardiendo sobre un gran terrón de azúcar cónico colocado sobre un cuenco.

Pa’l frío

Para algunos, no es realmente Navidad hasta que hayan tomado un vaso de ponche. En México nos tomamos un calderete de frutas con su caña en trozos, que siempre acaba mordida y otra vez dentro del  vasito —que suele ser de unicel, pa’mi mayor inquina—, guayaba, tejocotes, jamaica, tamarindo, canela y hasta ciruelas pasas, y usualmente se prepara para las posadas, calientito y con su piquete de tequila, ron, brandy o incluso mezcal, charanda o raicilla «u lo que sea», come dice mi tío, la cosa es «que amarre». Pero si no hay ponche p’s también le podemos echar piquete al chocolate caliente —de metate o no—, al café de olla y hasta al té de hojas, como el que tomaban los teporochos, de ahí su mote.

Pero en la tradición europea y anglosajona, puede haber ponches de muy distinta índoles, pues son más con diversos ingredientes según sea el caso, el gusto y la latitud. Así tenemos:

  • Eggnog
  • Wassail
  • Hot buttered rum
  • Tom and Jerry
  • Hot Toddy
  • Glogg
  • Mulled wine, vin chaud o simplemente vino caliente —la bebida, no usted—
  • Gluwein
  • English Christmas Punch
  • Posset

No son todos los que están ni están todos los que son, al fin y al cabo, no son más que variaciones sobre el mismo tema, dirá usted, brebajes, «pociones multijugos», alternativas para entrar en calor, pretextos pa’agarrar la peda, ¡qué más da!

Demos gracias a Dios o a Bart Simpson que podemos brindar y si es con un whisky straight, mejor.

Algarabía para recordar

1996 un año para recordar

Este año, todo puede ser personal, desde la telenovela Nada personal hasta el premio ig Nobel —innoble— para el presidente de Francia. Es personal la paz entre Croacia y Yugoslavia, y también el divorcio entre el príncipe Carlos de Inglaterra y Lady Di; son personales la guerra en Chiapas y el horario de verano; así como la clonación de Dolly y la despedida de The Ramones; son muy personales la peor vestida del año y el viaje de Keiko. Vaya, parece ser que en 1996, todo es personal y por eso, es un año para recordar.

  • Los que se separan. 28 de agosto: Se divorcian Lady Diana Spencer y el príncipe Carlos de Inglaterra.
  • Los que se reúnen. 9 de septiembre: Croacia y Yugoslavia establecen relaciones diplomáticas tras cinco años de guerra.
  • Agua y aceite. 19 de noviembre: El papa Juan Pablo ii recibe a Fidel Castro en el Vaticano.
  • ¡Zapata vive! ¡La lucha sigue! 1º de enero: El ezln comunica el nacimiento del Frente Zapatista de Liberación Nacional, como fuerza y la justicia, dos años después del levantamiento armado en Chiapas.
  • Una hora menos. 5 de abril: Entra en vigor el horario de verano, para lograr un ahorro de 1% en el consumo de energía.
  • Adiós al tren. Comienza el proceso de desincorporación de los ferrocarriles del país.
  • Récord enroscado. 6 de enero: En Acapulco se elabora la rosca de Reyes más grande del planeta, con 10 kilómetros de longitud, 20 centímetros de ancho y 20 mil muñequitos. Se la comen entre 250 mil personas.
  • Para que sea feliz… 7 de enero: Trasladan a la orca Keiko, principal atracción del parque de diversiones Reino Aventura, al Oregon Coast Aquarium, en los ee.uu.
  • Dragon Ball GT. Para que los niños se entretengan, regresa al canal de caricaturas la violenta caricatura protagonizada por Goku, pero corregida y aumentada… ¡Kame-Hame-Ha!
  • No más protestas. Se disuelve la banda de punk The Ramones con el disco Adiós Amigos.
  • Maestro de maestros. Luis Herrera de la Fuente, quien fuera director de importantes orquestas en le mundo, cumple cincuenta años de vida artística.
  • Copia auténtica. 5 de julio: En Escocia nace la oveja Dolly, el primer mamífero clonado.
  • Muy activos esos japoneses. 27 de febrero: Sale en Japón el primer videojuego de Pokémon; 23 de junio: Los japoneses lanzan la videoconsola Nintendo 64.
  • El Bíper. Basta con llamar por teléfono, dar una clave y dictarle a una señorita un mensaje, para que sea recibido por el destinatario en este funcional aparatito. Por supuesto, el bíper muy pronto será sustituido por el muy práctico teléfono celular.
  • Hombre vs máquina. 10 de febrero: La supercomputadora Deep Blue de IBM vence al campeón de ajedrez Garry Kasparov.