La tarde de este miércoles, durante la discusión y votación del dictamen por el que se reforman y derogan diversas disposiciones de distintas leyes para la extinción de fondos y fideicomisos públicos, el pleno de la Cámara de Diputados votó en su mayoría por la negativa para la discusión de la reserva presentada por el diputado Sergio Mayer Bretón, presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía, que incluía la adición de un artículo transitorio que garantizaba la asignación de los recursos del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) —propuesto para su extinción en el dictamen— y del Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine) —ya en proceso de extinción— en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2021 (PEF 2021) para ser operados por el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).

Ante la negativa del pleno, la reserva fue desechada y reservada para su votación nominal en conjunto según los términos del dictamen, por lo que, con la aprobación sin este transitorio, la Cámara de Diputados da luz verde a la derogación de los artículos 33 al 38 de la Ley Federal de Cinematografía que dan marco legal al Fidecine, y hace factible su extinción sin la garantía, al menos para la aplicación de este dictamen, de que los recursos públicos con los que el fondo ha contado anualmente serán destinados a la industria cinematográfica.

“Quiero subrayar que apoyo el proyecto del presidente de México en la lucha contra la corrupción; sin embargo, estoy consciente y quiero expresar que algunos fideicomisos sí cumplían su objetivo y daban resultados tangibles venerando así la función para la que fueron creados. Tal es el caso del Fidecine. La comunidad cinematográfica y cultural de México nos ha manifestado su profunda preocupación por la enorme incertidumbre que vive la producción cinematográfica nacional con la desaparición del Foprocine y el Fidecine, pues dichos fondos eran los que garantizaban la producción fílmica nacional”, expuso Mayer Bretón durante la presentación de la reserva finalmente desechada.

Con la mencionada fueron 24 reservas presentadas por diputados de seis partidos para el dictamen en el tema de cinematografía. Dos de estas reservas vinieron de militantes de la facción morenista: la ya mencionada de Sergio Mayer Bretón y una de Tatiana Clouthier Carrillo junto con Ricardo Francisco Exsome Zapata.

Asimismo, hubo reservas desde el PAN, el PRI, el PT, Movimiento Ciudadano y el PRD. La mayoría coincidió en la propuesta para la derogación del Artículo Décimo Tercero del dictamen y, con ello, evitar la extinción del Fidecine. Sin embargo, todas las reservas fueron desechadas.

El manotazo que dijo ¡corte!

En su turno, la diputada Abril Alcalá Padilla, secretaria de la Comisión de Cultura y Cinematografía,  reclamó el compromiso del coordinador de la bancada de Morena, Mario Delgado, el compromiso que hizo con la comunidad cinematográfica del país de que preservar el Fidecine.

“Me indigna sinceramente el menosprecio que se hace a la industria cinematográfica nacional y más me indigna que hoy se traicione el compromiso adquirido el 21 de mayo de este año por el diputado presidente de la junta de Coordinación Política. Diputado Mario Delgado, usted se comprometió a que el Fidecine no desaparecería y que incluso se propondrían estrategias para hacer crecer la industria, pero al primer manotazo que dio el señor presidente, fue capaz de traicionar a quienes creyeron en usted, hoy su palabra no vale nada”, le espetó.

Al presentar sus reservas, Alcalá Padilla, de Movimineto Ciudadano, señaló también  “La historia de nuestro cine bien puede considerarse como paralela a la historia de México. Una industria que cuando estuvo en su apogeo fue la mejor del mundo, que nos regaló a actores y artistas como ninguna otra en la historia nacional, que fue el teatro de los sueños para directores y productores, tanto nacionales como extranjeros que encontraron en México la tierra prometida para su talento, sus obras y sus producciones. Sin embargo, cuando una industria pierde valor económico pero aún ofrece riqueza cultural, el Estado tiene que entrarle al quite y dotarlo de recursos para su supervivencia. Fue así como se creó Fidecine. No fue un capricho ni un lujo, sino un mecanismo para proteger miles de empleos y ayudar a financiar a producciones que han servido de trampolín para artistas que hoy han puesto el nombre de México tan alto”.

Una vez aprobado en San Lázaro, el dictamen se turnará a la Cámara de Senadores para su discusión y votación.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx