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Tendencias globales
Opinión
En un artículo reciente del director general editorial de El Economista, Luis Miguel González, recordaba una acertada reflexión del primer ministro de Canadá, Mark Carney, que dijo que el pasado está sobreracionalizado; el presente sobredramatizado y el futuro subestimado. Le asiste la razón.
Las ideologías orientadoras existen, así como las instituciones internacionales que fueron creadas para fomentar la paz, el desarrollo económico y la cooperación internacional. Pero se han superpuesto los gobiernos populistas que usando a la democracia como escalera han llegado al poder. Una vez obtenido se desatan los instintos individualistas y depredadores.
Estados Unidos (EU) fue el modelo de democracia, aunque en su seno se desarrollaron poderes de oligopolios en todas sus actividades económicas. Pero también con Trump, el gobierno de EU se ha retirado de acuerdos internacionales y de apoyos globales que contribuían a dar coexistencia pacífica a los países y su entorno. Con 23% del PIB mundial, EU ejerce un poder aunque la comunidad internacional no se confía. Además, hay países que caminan a pasos de gigante para superar a las potencias de antaño.
Para no dejar dudas sobre el rechazo norteamericano a las instituciones multilaterales y a su crítica a la cesión de soberanía para tener una Unión Europea en paz, el secretario de Estado de EU, Marco Rubio, enfatizó recientemente en Múnich: “No debe prevalecer el orden mundial sobre nuestros intereses”. Esto significa el deseo de la cancelación de un mundo con reglas.
Ignorar a la ONU, a la OMC, a la OMS, a la UNESCO, a la Corte Penal Internacional, entre otras instituciones, es como dejar libre a la zorra en el gallinero.
Difícil situación sobre todo para la Unión Europea, que ha sido el modelo más exitoso y cuyo eje es la cesión de soberanía en favor de una conducción política, económica y social comunitaria. El resultado ha sido la ausencia de guerras entre los países europeos y un desarrollo económico moderado.
La posición del gobierno norteamericano también es hacer una guerra arancelaria que ha motivado que los países hagan todo lo posible para defenderse.
Y para oscurecer el panorama esta la guerra de Rusia contra Ucrania que destruye vías de comunicación, edificios, instalaciones productivas, la muerte de seres humanos y la evacuación de miles de civiles.
Y la otra guerra, la de Israel y EU contra Irán, que si se prolonga afectará más a la estabilidad económica mundial. Vulnera el comercio, las inversiones, los precios de los combustibles y fertilizantes, los inventarios de petróleo y gas, la vida de seres humanos.
El futuro se compra con el presente. Hay un condicionamiento. Por ello, el mundo necesitará reunir todas las reservas del potencial económico para lograr la paz, el desarrollo y la estabilidad. No puede darse el lujo de darles la espalda a los 75 países más pobres; pero eso es lo que está sucediendo.