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¿Cómo funciona el modelo solidario de pensiones del ISSSTE al que quiere regresar la CNTE?
¿Por qué la CNTE busca revertir la reforma de 2007? Conoce las diferencias entre el modelo solidario del ISSSTE y las afores.
Antes de 2007, los trabajadores del Estado en México contaban con un sistema de seguridad social con beneficios pensionarios definidos. Este esquema, conocido como el modelo solidario de pensiones del ISSSTE, cambió radicalmente tras una reforma a la Ley del Instituto.
A partir de ese momento, el sistema transitó hacia uno de capitalización individual (lo que hoy conocemos como afores), un esquema que actualmente los trabajadores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) buscan revertir.
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De acuerdo con Odilia Ulloa Padilla y Miguel Alonso Raya, investigadores del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, esta medida priorizó la estabilidad fiscal y el ahorro financiero del país por encima del bienestar de los trabajadores.¿Cómo funcionaba el modelo solidario de pensiones?
En el modelo solidario, las pensiones de los jubilados eran financiadas directamente por los trabajadores en activo. Funcionaba como una especie de fondo colectivo o "bolsa" en la que todos aportaban para sostener a quienes el Estado retiraba de la vida laboral.
Este sistema fue viable durante décadas porque el número de trabajadores en activo superaba por mucho al de los jubilados. Sin embargo, con el paso del tiempo y el envejecimiento poblacional, la pirámide demográfica se invirtió, convirtiendo al modelo en un esquema financieramente insostenible.
Ante esta crisis, organismos económicos internacionales como el Banco Mundial recomendaron una transición radical en los sistemas previsionales. La premisa principal fue sustituir los fondos colectivos de beneficios definidos por cuentas individuales de aportes definidos. A nivel global, esta tendencia ha trasladado la responsabilidad del ahorro para la vejez directamente al trabajador a través de las administradoras de fondos (Afores).
El problema actual: Se ha reconocido que el sistema de afores actual es insuficiente para otorgar una vejez digna. Rara vez permite alcanzar una tasa de reemplazo (el porcentaje del salario final que se recibe como pensión) de al menos el 70%, que es el mínimo recomendado para mantener una calidad de vida estable.
Principales diferencias: Modelo Solidario (1983) vs. afores (2007)
Según los expertos de la UNAM, el cambio de régimen trajo consigo desventajas estructurales que hoy alimentan las protestas de los sindicatos:
- Beneficios indefinidos: A diferencia del régimen anterior, el trabajador ya no conoce de antemano el monto que recibirá al jubilarse. Este dependerá exclusivamente de los recursos acumulados en su cuenta individual, la densidad de sus cotizaciones y los rendimientos que genere su administradora.
- Transferencia del riesgo al trabajador: El empleado asume individualmente el riesgo de las fluctuaciones de los mercados financieros. Si las tasas de interés caen o existe volatilidad en los mercados, su ahorro se ve directamente afectado.
- Impacto de las comisiones: El cobro de comisiones mercantiles sobre el flujo y el saldo de las cuentas individuales merma el ahorro final del trabajador, reduciendo aún más la tasa de reemplazo.
- Pensiones precarias y desigualdad de género. Estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) señalan que un trabajador con 25 años de contribución bajo el esquema actual podría recibir una pensión equivalente a menos de la mitad de su último salario, incluso realizando aportaciones voluntarias.
Asimismo, los investigadores de la UNAM destacan dos factores críticos de vulnerabilidad:
- Brecha y perspectiva de género: El modelo de afores afecta desproporcionadamente a las mujeres. Esto se debe a que suelen tener trayectorias laborales más intermitentes (por roles de cuidado), salarios históricamente menores y una mayor esperanza de vida, lo que exige que su ahorro financie una pensión por más años.
- Regresividad del ahorro: Aunque el ahorro voluntario (donde el Estado aporta una parte proporcional) se presenta como una solución, en la práctica es regresivo. Beneficia principalmente a los trabajadores de más altos ingresos que tienen capacidad de ahorro, dejando en rezago a los sectores de menores ingresos.
Para Moisés Pérez Peñaloza, fundador de la consultoría Yo Jubilado, el debate de los sistemas de retiro es un "tsunami" tanto para México como a nivel global. Hasta la fecha, ningún país ha logrado encontrar una fórmula financiera que sea completamente viable, equitativa y sostenible a largo plazo.
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