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Alianza Mexicana contra el Fracking protesta ante análisis del gobierno para su uso en México
Según la Alianza, la evidencia científica sobre los daños al agua ocasionados por el fracking sigue acumulándose como ha quedado evidenciado en EU.
El fracking ha sido prohibido en Francia por los riesgos al agua, en Alemania por incertidumbre científica, en Costa Rica para proteger el ambiente, en Uruguay para proteger los recursos hídricos.
La Alianza Mexicana contra el Fracking protestó ante el planteamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum respecto a analizar la explotación de recursos no convencionales con tecnologías menos contaminantes y consulta a las comunidades involucradas en el país con el fin de reducir las importaciones de gas desde Estados Unidos.
Según esta organización, desde la presidencia y su gabinete hay un intento de confundir al pueblo, de simular y negar la traición que vienen orquestando: desarrollar el fracking en México y profundizar un modelo productivo y económico dependiente de los combustibles fósiles.
"La inversión, las leyes y las políticas públicas se están alineando hacia ese camino que peligrosamente será de no retorno, colocando a este gobierno como el que traicionó el voto popular y obstaculizó la urgente salida de los combustibles fósiles", acusó la organización no gubernamental en un comunicado.
Según la Alianza, la evidencia científica sobre los daños al agua ocasionados por el fracking sigue acumulándose como ha quedado evidenciado en Estados Unidos donde durante 20 años se ha explotado gas en yacimientos no convencionales, que hoy empiezan a mostrar su declive natural, por lo que para mantener los niveles de producción requieren perforar más pozos continuamente, a mayores profundidades con los llamados monster fracks: pozos que requieren cada vez más agua, más químicos tóxicos, más energía y más presión que en los ciclos de fractura de hace diez o quince años.
Por ello, el simple hecho de informar que un "grupo de expertos" evaluará si es factible producir "gas no convencional con reciclaje de agua" con "otros químicos" para supuestamente evitar impactos ambientales, marca una traición a lo que prometió durante su campaña: continuar con el compromiso de prohibición del fracking como lo hizo su antecesor Andrés Manuel López Obrador.
"Lo que busca el grupo de expertos al que se refirió la presidenta es una ilusión: hasta hoy, la ciencia ha demostrado de múltiples formas que esta tecnología siempre conlleva graves riesgos. Tan sólo la exploración de yacimientos no convencionales o “de geología compleja” como se nombran en el Plan Estratégico de Pemex, implica múltiples impactos sobre el agua porque sí o sí requiere el uso de agua que al ser fuertemente contaminada queda fuera de la posibilidad de ser reciclada y de regresar a su ciclo natural, tratar esta agua es tecnológicamente posible pero económicamente inviable", aseveraron.
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En cuanto a los impactos locales, explicaron que muchos compuestos utilizados en el fracking son altamente tóxicos y cancerígenos, e incluso con impactos en el desarrollo fetal, entre ellos benceno, acrilamida y formaldehído lo cual se traduce en graves impactos a la salud que vulneran principalmente a infancias.
El fracking ha sido prohibido en Francia por los riesgos al agua, en Alemania por incertidumbre científica, en Costa Rica para proteger el ambiente, en Uruguay para proteger los recursos hídricos. En Estados Unidos, estados como Nueva York, Vermont, Maryland, Washington y California lo han prohibido por razones de salud y ambientales, y hoy existe una fuerte oposición a esta técnica en Texas y Pennsylvania, detallaron.