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Arly Velásquez, la leyenda imparable del invierno

El mexicano con más participaciones en Juegos Paralímpicos invernales comparte con El Economista el repaso de su trayectoria: encarar a la muerte, autofinanciarse y aspirar a una medalla inédita en Milano-Cortina.

Arly Velásquez Peñaloza, único atleta que representará a México en los Juegos Paralímpicos de Invierno 2026.Foto EE: Especial

“No es que intente morir, pero si estoy vivo es para vivir al máximo”, expresa Arly Velásquez Peñaloza, único atleta que representará a México en los Juegos Paralímpicos de Invierno 2026, mientras acaricia a su perro Fred antes de viajar a Milano-Cortina.

Arly perdió la movilidad de las piernas a los 13 años, cuando era campeón nacional de ciclismo de montaña. Después, a los 25, tuvo una operación de espalda que le provocó tres días de coma inducido. Y apenas en 2025 le detectaron una hernia discal cervical que requiere cirugía.

Pese a todo ello, ahora con 37 años, su entusiasmo es mucho más grande que cualquier temor. Lo refleja en cada faceta, pues además de atleta es actor, músico y recientemente estudiante de arquitectura.

El monoesquí alpino, con el que competirá en sus quintos Juegos Paralímpicos de Invierno, es la versión que más aprendizajes le ha dejado.

“Me defino como una persona demasiado curiosa y cuando surge en mí el deseo de conocer algo me voy a las raíces. Me gusta la excelencia, soy muy exigente, mucho más de lo que la gente cree”, comparte en entrevista con El Economista.

“Esa búsqueda de excelencia, quizás, en el proceso se vuelve un poco dura, pero al final volteo y digo: ‘no estuvo fácil, pero qué chido es estar aquí’. Eso, obviamente, lo aprendí del deporte”.

Arly Velásquez ya es histórico por ser el mexicano con más participaciones en la historia de los Juegos Paralímpicos de Invierno, un recorrido que inició en 2010 y busca extender hasta 2034.

Pero quiere que su nombre sea más que una estadística: un punto de inflexión para que las autoridades del deporte nacional respalden a más potenciales atletas paralímpicos de invierno.

Construcción propia

El destino siempre estuvo escrito para que Arly superara barreras en favor de sus sueños. Nació en Cancún, donde las montañas no son características, por lo que su formación como ciclista downhill tuvo que esperar hasta que se mudó a la Ciudad de México.

Fue en esta disciplina en la que alcanzó títulos nacionales y llamó la atención de marcas, incluso de Estados Unidos, hasta que vino el accidente que le rompió dos vértebras y lo obligó a usar silla de ruedas.

“Fue abandonar una identidad que había formado toda mi vida. Creo que perdí tanto en ese accidente que también siento que perdí el miedo de hacer que las cosas sucedan. Aprendí a actuar a pesar del miedo”.

Tardó seis años en regresar al deporte, en un viaje a Canadá donde conoció el monoesquí alpino. Y otra vez estuvo contra las cuerdas, porque tuvo que vender pertenencias, incluyendo un coche, para iniciar una preparación formal fuera de México, en las condiciones adecuadas, sin familiares ni un inglés fluido.

Ya son 17 años de su trayectoria en deporte invernal y en el grueso de su historia no resaltan apoyos institucionales, sino soluciones que ha encontrado junto a familia, amigos, mentores y aliados.

“Ningún proyecto que representa a un país debería depender de alguien que regale su profesión. Sé que seguimos avanzando y agradezco muchísimo toda la voluntad que he sentido, pero necesitamos acompañar esa misión de ambos lados. Me parece tremendamente necesario que los resultados no dependan del altruismo”, mencionó en su última conferencia rumbo a Milano-Cortina, en la que estaban Miguel Ángel García, presidente del Comité Paralímpico Mexicano (COPAME); Carolina Acosta, directora de alto rendimiento de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE); y Alejandro Rojas, vocal del consejo directivo de la Federación Mexicana de Esquí (FEMESKI).

Un ejemplo de su autogestión fue cuando junto a su mentor, Esat Himli Bayindirli (‘Erik’), le ayudó a reparar el asiento de un monoesquí mediante tutoriales de Youtube, gastando 600 dólares en lugar de 15,000.

En total, según cálculos que el propio Arly realizó hace años, una temporada le cuesta cerca de 3 millones de pesos. Es decir, su ciclo paralímpico podría tasarse en más de 670,000 dólares al tipo de cambio actual.

_¿Cómo haces para solventar estos gastos?

“Con todo lo que gano de mi trabajo, de mis conferencias y como actor, de las actuaciones que llego a hacer y de lo que vaya cayendo. De ahí es que soy este loco que destina absolutamente todo su recurso para este propósito de vida”, responde a este diario.

Arly ha participado en obras de teatro como ‘Costo de vida’, de la ganadora del Premio Pullitzer 2018, Martyna Majok, y en la serie televisiva ‘Ana’, protagonizada por la actriz Ana De la Reguera. Es su otra pasión y le permite solventar no sólo la preparación a Juegos Paralímpicos, sino otros eventos.

Sus resultados son contundentes: “Llevamos desde 2012 en nivel de Copa del Mundo y las últimas dos temporadas hemos dominado el circuito norteamericano. De siete oportunidades de medalla nos llevamos tres de oro y un título nacional de Estados Unidos (…) Estamos en el mejor momento. Hemos logrado estar dentro de los 15 mejores del mundo y el año pasado logramos un décimo lugar en Campeonato Mundial”.

Deficiencia estructural

Todo lo conseguido motiva a Arly a soñar con darle a México su primera medalla en Juegos Paralímpicos de Invierno este 2026.

Cuenta con beca de CONADE y COPAME también aportó para su traslado junto a su equipo a esta competencia. No obstante, describe que costear su deporte ha sido difícil en casi dos décadas.

“Estructuralmente siento que depende mucho el financiamiento y desarrollo personal de tu deporte. Me refiero a que en México te toca desarrollarte hasta cierto nivel, donde ya cumples los estatutos para ser reconocido como un atleta al que se le generará toda una estructura de acompañamiento para seguir desarrollándose y lograr la élite mundial”, explica.

“Eso es muy complejo, porque es como un candado. Cuando los deportes no son tan caros es fácil lograrlo, no quiero simplificar cosas, pero en este deporte que yo elegí, lo que implicaba, de entrada, era un país distinto. Vendí todo lo que tenía a mis 20 años y me fui a probar suerte. Regresé a seguir probando suerte y a la fecha se siente como si sigues probando suerte, a diferencia de que hoy ya sé con qué cuento y por eso me he quedado un tanto ciclado en el circuito norteamericano, porque para eso me alcanza”.

La FEMESKI, por ejemplo, fue fundada apenas en 2016, cuando Arly ya había disputado dos Juegos Paralímpicos.

El deporte invernal en México tiene un panorama por explotar. El país comenzó a competir en 2006 y su máxima delegación fueron dos atletas en 2010. De hecho, sólo Arly Velásquez y Armando Ruiz han representado al país.

“El deporte invernal es complejo porque no tenemos condiciones climatológicas para desarrollar deportistas. Los que tenemos, primero, tendrían que buscar una sede alterna como Estados Unidos y partiendo de ahí sería quien tenga las ganas de mover su residencia y el recurso, pero estoy segura que con esta participación de Arly muchos chicos estarán levantando la mano”, señala Carolina Acosta.

_¿Qué está trabajando CONADE para desarrollar más atletas paralímpicos de invierno?

“Estamos trabajando en un circuito nacional. Creemos que en el movimiento paralímpico la reserva deportiva es muy importante, que a veces se deja a un lado y nos enfocamos nada más en los que tenemos. Hay que trabajar en los que vienen. Estamos trabajando con ese circuito nacional, en donde varias federaciones del deporte adaptado estarán teniendo varios eventos que entregan puntos y posicionan en el ranking. También en el tema de clasificadores. México no tiene muchos, por tal motivo muchos deportistas se quedan fuera de una correcta clasificación. Esto es lo que estamos trabajando para este año que, creemos, va a redituar bastante”.

Arly Velásquez se siente en paz con esta quinta participación en Juegos Olímpicos y asegura que está abierto a compartir su experiencia a nuevas generaciones.

También confía en el acompañamiento institucional, sobre todo, a raíz del nombramiento de Lenia Ruvalcaba como coordinadora de analistas técnicos del deporte adaptado de CONADE, siendo ella una referente de México en Juegos Paralímpicos.

“Lo que busca el sistema es que tú te encargues de solucionar. No creo que es lo correcto. Creo que yo he encontrado las formas de hacerlo realidad, sin embargo, me encantaría que no tuviera que ser tan difícil para los que vienen. He invertido toda mi vida, recursos y energía en esto. Por eso comparto con apertura y verdad lo que he experimentado, no caigo en narrativas adornadas porque me parece importante partir de la verdad”, concluye Velásquez Peñaloza.

Los Juegos Paralímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 se celebrarán del 6 al 15 de marzo, siendo la edición 14 de la historia. Tendrán una participación récord de 612 atletas y 56 comités paralímpicos nacionales, además de 79 eventos de un total de seis deportes.

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