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Las polémicas y decepciones que marcaron Milano Cortina 2026
Los Juegos Olímpicos de Inviernotambién estuvieron marcados por episodios polémicos que contrastaron con los logros en la competencia.

Foto: AFP
Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 están entrando en su recta final. Y aunque han dejado postales memorables, actuaciones sobresalientes y nuevas historias de superación deportiva, la cita olímpica también ha estado lejos de ser perfecta.
Entre controversias reglamentarias, debates éticos y momentos deportivos que terminaron en decepción, el evento acumuló episodios que generaron incomodidad entre atletas, organizadores y aficionados. A continuación, algunos de los que más marcaron estos Juegos.
Medallas recién entregadas… y ya dañadas
El primer golpe fue simbólico: la medalla como el objeto perfecto, el premio que dura para siempre. En Milano Cortina, a varios ganadores les duró impecable… pero por muy poco tiempo.
Hubo casos en los que el listón cedió y la presea terminó en el suelo, o el metal se desprendió tras las celebraciones, con videos circulando en redes y atletas preguntándose qué estaba pasando.
La organización aceptó públicamente que estaba al tanto del problema y que investigaría la causa.
El daño no es menor, ya que para un atleta, el momento del podio es sagrado, y que el premio se rompa o se maltrate tan rápido se siente como una falla que no debería existir en un evento de este tamaño.
Ucrania, el casco y la “neutralidad” que no convenció a todos
Otra tormenta llegó desde el choque entre reglamento y contexto. El caso del ucraniano Vladyslav Heraskevych, apartado de la competición de skeleton por usar un casco con fotografías de atletas y entrenadores ucranianos fallecidos en la guerra con Rusia, un gesto de memoria que para él era personal y humanitario.
El COI defendió su política de neutralidad, pero la reacción en redes y en Ucrania fue dura, ya que para muchos, sancionar ese homenaje fue insensible y trató como “política” algo que se vivía como duelo.

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La pista de bobsleigh: el dolor de cabeza que no se apagó
Si hubo una obra que persiguió a Milano Cortina durante años, fue la pista de bobsleigh en Cortina d’Ampezzo. Entre retrasos, sobrecostos y presión política, el proyecto terminó convirtiéndose en un símbolo perfecto del debate: ¿de verdad era indispensable construir (o reconstruir) esa pista para “salvar” la sede?
A la crítica por el dinero se le sumó la ambiental, ya que colectivos y especialistas cuestionaron el impacto de las obras en una zona alpina delicada y el riesgo de que, después de los Juegos, la pista sea un “elefante blanco” carísimo de mantener.
Trampas, trajes y el “Penisgate”: cuando el deporte se ve rarísimo
La tecnología también se coló por la puerta incómoda. En salto de esquí, surgieron sospechas de que algunos atletas podrían estar recurriendo a métodos extremos como inyecciones de ácido hialurónico para alterar medidas corporales y obtener trajes con mayor superficie y, por lo tanto, ventaja aerodinámica.
La Agencia Mundial Antidopaje dijo que revisaría la información disponible y el tema se volvió viral.
Al mismo tiempo, seguía fresco el antecedente de sanciones y castigos por manipulación de trajes (con Noruega como uno de los focos mediáticos), lo que dejó otra grieta a la credibilidad, justo en deportes donde milímetros y materiales pueden cambiarlo todo.

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Decepciones deportivas: el golpe mental también compite
Entre las desilusiones “puras” de competencia, una de las más comentadas fue el inesperado octavo lugar de Ilia Malinin en el individual masculino de patinaje artístico, después de llegar como favorito.
Tras el tropiezo, el propio patinador habló en redes de “combates invisibles”, odio en línea y presión mental, abriendo una conversación que rara vez recibe la misma atención que los récords o las medallas.
En ese mismo tono de Juegos que se sienten más humanos (y más duros), también pesaron las caídas y lesiones que alteraron narrativas que parecían escritas, como el accidente de Lindsey Vonn y el impacto emocional y deportivo que dejó.

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“Stonegate”: el curling se peleó consigo mismo
Y si alguien pensaba que el curling era el refugio del fair play, Milano Cortina lo puso a prueba. El llamado “Stonegate” explotó cuando Suecia acusó al canadiense Mark Kennedy de tocar la piedra tras la hog line, un gesto que, si ocurre, es ilegal.
Hubo reclamos, insultos, debate público y hasta confusión sobre cómo (y si) debía intervenir la autoridad en un deporte que presume autoarbitraje.
El daño colateral cobró caro al curling, que a menudo se vende como “caballeroso”, acabó discutiendo su identidad en pleno escenario olímpico.

Foto: AFP
Los Juegos Olímpicos no están aislados de tensiones, errores y debates contemporáneos y Milano Cortina 2026 será recordado no solo por sus campeones y récords, sino también por las discusiones que abrió sobre ética, sostenibilidad y presión mental.
Con información de AFP




