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Ingresos bajos y empleo precario empujan a mexicanos a tener dos trabajos
La precariedad laboral y el aumento del costo de vida están llevando a más trabajadores en México a buscar un segundo empleo. Aunque el desempleo bajó, el crecimiento del trabajo informal y los bajos ingresos limitan el bienestar.
Cuatro de cada 10 millennials y centennials tienen o buscan un segundo empleo en México.
La incertidumbre financiera y la precariedad laboral provocan que las personas trabajadoras se refugien en la informalidad. Aunque sí se han generado empleos en México, las condiciones no fueron favorables y eso propició que los mexicanos, especialmente jóvenes, buscaran un segundo ingreso, en muchos casos dentro del mercado informal.
Pese a que el desempleo disminuyó, el análisis Situación del mercado laboral mexicano en 2025 y productividad, elaborado por Banco Base, reconoce que las oportunidades no solo son insuficientes, sino también de menor calidad, lo cual ha incentivado un incremento promedio mensual de la informalidad laboral, que pasó de 54.27% en 2024 a 54.85%.
Sobre este punto, datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestran que la población ocupada aumentó en 1,057,970 personas, lo que ubicó la cifra total en 60.38 millones, pero el crecimiento fue principalmente impulsado por el empleo informal, que sumó 1,161,926 personas.
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El dato resalta si se consideran los ingresos de los mexicanos. Si bien el salario base de cotización promedio alcanzó los 627.90 pesos diarios a finales del año, según reportó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), hay que considerar que este número, que ronda los 18,000 pesos, aplica solo al sector formal, por lo que a un sector considerable de la población no le alcanza para cubrir sus necesidades.
Ingresos de mexicanos, insuficientes para la familia promedio
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) expone que casi siete de cada 10 personas tienen un ingreso de máximo dos salarios mínimos, 19,164 pesos mensuales, de los cuales, 39.2% apenas alcanza el mínimo de 9,582 pesos mensuales y menos del 1% supera cinco salarios mínimos.
La línea de pobreza por ingresos para una canasta básica alimentaria y no alimentaria en zonas urbanas es de 4,818.14 pesos por persona, según el Inegi, de forma que, si se considera el ingreso para una familia promedio, que es de 3.5 personas, según el Consejo Nacional de Población (Conapo), un solo salario sería insuficiente.
Por lo anterior, no sorprende que cada vez son más los trabajadores que buscan un segundo ingreso, un fenómeno particularmente fuerte entre quienes tienen de 18 a 45 años, generaciones que muestran mayor disposición a sacrificar su tiempo libre para obtener ingresos adicionales y así mitigar el riesgo de un entorno económico volátil.
Precarización laboral incentiva la búsqueda de un segundo empleo
La tendencia de buscar un segundo empleo es una respuesta ante las carencias a las que se enfrentan las personas trabajadoras en el país, especialmente jóvenes. De acuerdo con el estudio Monitor de trabajo 2026: La gran adaptación de la fuerza laboral, elaborado por Randstad, cuatro de cada 10 millennials y centennials tienen o buscan un segundo trabajo.
El aumento del costo de la vida es la razón principal para buscar un ingreso adicional. La investigación muestra que mientras en 2024 solo 22% de las personas había aceptado o buscaba un segundo empleo, para 2025 la cifra casi se duplicó a 40 por ciento.
Esta falta de ingresos también ha motivado a que un 36% aumente o planee incrementar su jornada laboral para alcanzar un ingreso extra, un porcentaje superior al registrado en 2024 cuando solo un 20% de las personas lo contemplaba.
No obstante, pese a las necesidades de obtener más ingresos, el estudio de Randstad reveló que los trabajadores no muestran interés en solicitar incrementos salariales, la razón podría ser el temor por el rumbo financiero que hay en el mundo.
“Más personas se mantienen en sus empleos a pesar de estar insatisfechas”, se lee en el informe, que detalla la incertidumbre económica mantiene preocupados por su trabajo hasta un 46% de las personas, quienes se han hecho más cautelosos en sus solicitudes y movimientos relacionados al empleo.
En esa línea, el análisis de Banco Base refiere que “el mercado laboral mexicano atraviesa por un deterioro”, y ante la necesidad de complementar ingresos, cada vez más personas intentan sumarse a empleos; no obstante, la mano de obra supera a la oferta existente y eso dificulta que el sector formal absorba a todo el talento, “implicando una migración forzada hacia la precariedad”.
Este movimiento no solo se traduce en trabajadores con dos empleos o más, sino también en personas que recurren al autoempleo o actividades no formales que limitan su acceso a la seguridad social y no garantizan estabilidad a largo plazo, pero son la única forma de sostenerse.
De esta manera, la búsqueda de un segundo empleo deja de ser una decisión voluntaria y se convierte en una estrategia de supervivencia, y aunque el desempleo ha disminuido, no ha sido suficiente para mejorar la calidad del empleo ni de los ingresos, lo que empuja a millones de personas hacia la informalidad y la precariedad.