Los sindicatos de izquierda franceses amenazaron con mantener su huelga durante meses, en un intento por obligar al presidente Emmanuel Macron a renunciar a su plan para modificar las pensiones del país, que supone la mayor reforma a este sistema público desde la Segunda Guerra Mundial.

Los sindicatos llevan protestando desde principios de diciembre en torno al destino de los beneficios del actual sistema de pensiones de Francia. Macron hizo algunas concesiones a los sindicatos, pero se niega a renunciar a su reforma.

El viernes, los sindicatos sacaron a miles de trabajadores a las calles para una séptima ronda  de manifestaciones

“Nuestra determinación permanece intacta”, dijo Yves Veyrier, dirigente del sindicato Force Ouvrière. “Tenemos semanas, meses de protestas por delante”.

Macron quiere racionalizar el actual sistema, que cuenta con 42 planes de pensiones diferentes, cada uno con sus propios niveles de contribuciones y beneficios, para reformarlo en un único sistema que dé a cada pensionista los mismos derechos por cada euro contribuido.

La gran cantidad de prestaciones especiales disuade de la movilidad laboral, según Macron, para quien la reforma es fundamental para crear un mercado laboral más flexible.

Los sindicatos que se oponen a ella indican que la reforma requerirá que la gente trabaje durante más años para obtener una pensión completa.

“Sigo creyendo en nuestra lucha”, dijo una manifestante en París que llevaba una pancarta con el lema “Venceremos”.