Con la promulgación de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, mejor conocida como Ley Fintech, México se pone a la cabeza en muchos temas relacionados con este ecosistema, por ejemplo en el de la banca abierta (open banking); sin embargo, existe una serie de retos que se tienen que superar para aterrizar este concepto en su totalidad y que así haya un beneficio claro para los usuarios de servicios financieros.

De acuerdo con Elina Corona, directora de Datos Abiertos e Innovación de la Coordinación de Estrategia Digital Nacional de la Presidencia de la República, se ha buscado traer a México las mejores prácticas internacionales relacionadas con la banca abierta, especialmente del Reino Unido, con la finalidad de evaluar su implementación en las disposiciones secundarias de la ley fintech.

“El objetivo es informar a las entidades reguladoras en el desarrollo de las leyes secundarias acerca de la  implementación del estándar de datos bancarios abiertos que se desarrolló en el Reino Unido, donde grandes bancos fueron los encargados de crear (este concepto), y (se buscó) crear una entidad donde se aterriza este estándar que genera las bases para compartir estos datos abiertos a través de interfaces de programación de aplicaciones (API, por su sigla en inglés)”, detalló Corona al participar en un panel sobre el tema celebrado en el Open Space de BBVA Bancomer.

A compartir información

La Ley Fintech, promulgada en marzo, prevé que todas las entidades del sistema financiero (tanto fintech como tradicionales) puedan compartir información mediante dichas API, con el respeto de la privacidad y confidencialidad individual y comercial.

Corona indicó que durante este proyecto que coordina y que comenzó desde marzo pasado, se han encontrado diversos retos que se tendrán que superar en un futuro, por ejemplo, la manera como las entidades manejan su información.

“No nada más es un problema del sector financiero en México, los datos abiertos en general son un reto para cualquier institución, para cualquier empresa, porque una duda es quién administra la información, quién es dueño de los datos, y entre más grande sea la institución más grande es el reto”, detalló la funcionaria.

La ley contempla que este modelo de open banking, por medio de las API, será para compartir tres tipos de datos: los financieros abiertos, es decir, la información de productos, sucursales y cajeros automáticos; los agregados, que tienen que ver con la estadística relacionada con operaciones realizadas por o a través de las entidades financieras reguladas.

Asimismo, se prevé que se compartan los datos transaccionales, es decir, la información relacionada con un producto o servicio, por ejemplo, transacciones realizadas por un cliente de una entidad regulada. Estos últimos sólo serán compartidos con el previo consentimiento del cliente.

Respecto a la parte de datos financieros abiertos, Corona indicó que esto será un reto especial para los bancos de gran tamaño, pues muchos de ellos no cuentan con la información digitalizada a 100 por ciento.

“El estándar bancario maneja temas de accesibilidad (...) por ejemplo, cuestiones de infraestructura, que los bancos a nivel regional no contemplan dentro de sus sistemas digitales, por lo que otro reto es la digitalización y optimización de la información con la que cuentan”, acotó la funcionaria.

Corona indicó que durante este proyecto, que es coordinado por la Estrategia Digital Nacional, a través de la iniciativa de Labora Fintech, y en colaboración con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, C-Minds, Fintech Hub y Dev.f  y el Open Data Institute y que comenzó desde marzo pasado, se han encontrado diversos retos que se tendrán que superar en un futuro, por ejemplo, la manera como las entidades manejan su información.

“Otro reto son las cuestiones legales y de procesos dentro de los bancos porque algunos son instituciones enormes, entonces moverlas y que lleven a cabo innovación que es la que necesita el mercado, es complicado porque significan procesos estandarizados que a lo mejor tienen que pasar, por ejemplo, por 10 comités, su área legal y de proceso, entre otras”, detalló.

De acuerdo con un estudio de la consultoría Accenture, los bancos que adopten de manera inmediata el concepto de banca abierta podrán incrementar sus ingresos en 20% y los que no lo hagan a tiempo podrían perder hasta 30% de los mismos.

Por el momento, la autoridad tiene hasta marzo del 2020 para emitir las disposiciones secundarias respecto al uso de API, y, a partir de su emisión, las entidades financieras, tradicionales y fintech tendrán otros 12 meses para apegarse a lo que la regulación determine.