La liquidación de la unidad de corretaje de Lehman Brothers Holdings Inc podría terminar en el 2019, 11 años después de que la bancarrota de su matriz se convirtiera en ícono de la crisis financiera mundial.

James Giddens, el síndico que supervisa la quiebra, dijo el lunes que sólo 381 de las aproximadamente 140,000 demandas contra la corredora siguen sin resolverse.

Los clientes y los acreedores garantizados han sido rembolsados en su totalidad, mientras que los acreedores no garantizados han recibido alrededor de 9,000 millones de dólares, o 39.75 centavos por dólar, aproximadamente el doble de lo esperado.

En una presentación ante el tribunal de quiebras de Estados Unidos en Manhattan, Giddens expuso que el desmantelamiento de la firma está en su fase final y que la resolución de todas las reclamaciones y el pago final “podría ocurrir el próximo año”, si el calendario de la corte lo permite.

Giddens precisó que el caudal de quiebra  aún tiene 543 millones de dólares en activos.

Lehman Brothers era el cuarto banco de inversión más grande de Wall Street (sólo detrás de Goldman Sachs, Morgan Stanley y Merrill Lynch), antes de caer en la mayor bancarrota en la historia de Estados Unidos el 15 de septiembre del 2008. Su colapso sigue siendo polémico y hay mucho debate sobre si se debe permitir la quiebra de las empresas y cómo evitar crisis similares.

“Después de 10 años, la lección clave de Lehman sigue siendo que ese fracaso debería evitarse en conjunto”, dijo Giddens, abogado de la firma Hughes, Hubbard & Reed.

A decir del estratega en jefe de Inversiones de Natixis Investment Managers, Dave Lafferty, a través de las diversas perspectivas de quienes definen las políticas, de los inversionistas y mercados, la respuesta a si se ha aprendido algo de los errores pasados es ambigua. Consideró que un análisis histórico de cualquier crisis, probablemente, no será concluyente y no brindará muchas soluciones.

Afirmó que hoy los inversionistas son más cautelosos y, por tanto, es más probable que cambien de opinión cuando la volatilidad se asome de nuevo.

“El colapso de Lehman trajo consigo muchos cambios positivos, pero al final el sistema financiero global no parece menos afinado ahora que hace una década”, destacó.