Criticadas por no haber previsto la crisis, las agencias de calificación, encargadas de evaluar la solidez financiera de un Estado o una empresa, vuelven a ser señaladas con el dedo, mientras Grecia sigue esperando la activación de un mecanismo de ayuda que necesita urgentemente.

Una de las tres grandes agencias internacionales de calificación, Standard and Poor's, rebajó este miércoles la nota de la deuda soberana española a largo plazo, de "AA+" a "AA", y advirtió que podría revisarla de nuevo a la baja.

El martes ya degradó la nota de la deuda portuguesa, de "A+" a "A-", y la griega, de "BBB+" a "BB+", relegándola a la categoría de inversiones especulativas.

El miércoles, la Comisión europea se hizo oír, pidiendo a las agencias de calificación que trabajen "de manera responsable y rigurosa".

La portavoz de la Comisión para los servicios financieros, Chantal Hughes, dijo que el ejecutivo europeo espera que cuando las agencias evalúen la solvencia de Grecia "tomen en cuenta los fundamentos de la economía griega y el plan de apoyo preparado por el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión".

El presidente de la comisión de Finanzas del Senado francés, Jean Arthuis, lamentó que las agencias hayan actuado tan tarde.

"Desde 2004, sabíamos que las autoridades griegas hacían trampa. Las agencias podrían haber actuado antes. Si se hubiesen anticipado, tal vez las autoridades griegas habrían reaccionado con más celeridad a sus dificultades", añadió Arthuis.

Para otros economistas, sin embargo, las agencias de calificación están cumpliendo su papel al evaluar la fiabilidad de las obligaciones estatales.

"Las agencias de calificación trabajan e investigan. Emplean a economistas y analistas, encargados de estudiar muy de cerca la situación de cada país. Se puede debatir sobre una diferencia de un grado, pero, fundamentalmente, cumplen su papel", considera Gunther Capelle-Blancard, director adjunto del Centro francés de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales (CEPII).

Henri Sterdinyak, experto del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas, (OFCE), añade: "si las calificaciones se miran tanto, es porque los Estados han sido incapaces de regular los mercados financieros y de prohibir la especulación con los CDS". Los CDS o Credit Default Swap son títulos que permiten asegurarse contra el eventual impago de un emisor de deuda.

Este miércoles por la mañana, los CDS de Grecia alcanzaron 840 puntos básicos, lo que significa por ejemplo que para asegurar 10 millones de dólares de deuda griega hasta 2015 hay que desembolsar 840,000 dólares por año.

Por su lado, Capelle Blancard destaca la siguiente paradoja: "cuando las agencias de calificación intervienen demasiado tarde, se les reprocha no haber anticipado la crisis. Cuando lo hacen un poco demasiado pronto, se les reprocha el provocar la crisis. Llegado un momento, hay que ser coherente".

RDS