Los Consejos de Administración de CaixaBank y Bankia se reunirán previsiblemente el próximo lunes para fijar la fecha en la que celebrarán sus respectivas juntas extraordinarias de accionistas, con el objetivo de aprobar la fusión, por absorción, de la segunda por la primera.

Según fuentes del mercado consultadas, la negociación continúa “al más alto nivel” entre los gestores de ambas entidades, cada uno con sus respectivos equipos de asesores, al tiempo que se revisan en profundidad las cuentas para tener perfilados cuanto antes los términos del acuerdo.

Por lo tanto, habrá que esperar solo unos días para conocer la oferta de CaixaBank, la entidad compradora, y detalles sobre cómo se hará el canje de acciones y la prima que propone para compensar a los accionistas de Bankia por la operación, que incluirá una ampliación de capital que diluirá las participaciones.

El accionista mayoritario de Bankia, el Estado a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), verá reducido su porcentaje desde 62% actual a una cifra que dependerá de las condiciones y de la prima ofrecida, aunque fuentes financieras aseguran que podría rondar 14 por ciento.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, se mostró de acuerdo con esta operación, que aún no está cerrada, pues tiene varios aspectos “muy positivos”, como la cohesión territorial que traerá consigo contar con una entidad bancaria con una presencia muy importante en Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Baleares.

En una entrevista en TVE, Sánchez añadió que la posible fusión entre ambas entidades financieras tiene “buenos mimbres” y será “positiva para la economía española”.

Las fuentes consultadas el lunes aclararon que el FROB no participa, como se ha publicado en algunos medios, en las citadas negociaciones, pese a ser el primer accionista de Bankia y que únicamente se pronunciará sobre la operación con su voto en la junta extraordinaria de accionistas de la entidad.

Antes de que esto ocurra, y una vez remitidos los términos del acuerdo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la normativa prevé la intervención de un experto mercantil, que tendría que redactar un informe sobre la operación, en el plazo máximo de un mes.

Eficiencia

También tendrán que pronunciarse los organismos supervisores y de competencia correspondientes, el Banco de España, la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia, o el Banco Central Europeo (BCE) y, por supuesto, el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Por su parte, el anuncio de que ambas entidades negocian fusionarse sacudió el mercado y ha dado lugar a una catarata de reacciones, una de las últimas, de la agencia de calificación de riesgos Moody's, que cree que permitiría una reducción sustancial de la estructura de costos que compensaría la previsión de caída de rentabilidad por el Covid-19.

La agencia no descarta que los organismos reguladores obliguen a ambos bancos a desprenderse de activos para dar luz verde a la operación.

Además, advirtió que dada la evaluación crediticia de ambas instituciones y si no se realiza un aumento de capital, “el acuerdo no crearía de inmediato una institución más fuerte. Las ganancias de eficiencia pueden tardar en materializarse y requieren importantes costos de reestructuración, afectando la rentabilidad desde el principio”.