Lectura 8:00 min
Los resultados de la UNAM ponen a prueba la vigilancia de su examen virtual
La UNAM revisará su primer examen de ingreso totalmente en línea tras registrar aumentos de hasta 28 aciertos en los puntajes mínimos frente a 2025 y cancelar 2% de 158,712 aplicaciones, en un proceso vigilado con inteligencia artificial.

Los resultados del primer concurso de ingreso a licenciatura aplicado completamente en línea por la Universidad Nacional Autónoma de México colocaron bajo revisión la capacidad de sus controles tecnológicos para detectar ayuda externa.
En la carrera de Arquitectura de Ciudad Universitaria, el número de personas que presentó el examen bajó de 4,782 en 2025 a 4,032 en 2026 y la oferta se mantuvo en 250 lugares. Aun con 750 sustentantes menos, el mínimo de ingreso subió de 96 a 108 respuestas correctas sobre 120.
Te puede interesar
El movimiento fue mayor en Derecho. La Facultad ofreció 586 lugares, 30 más que el año anterior, mientras la cantidad de sustentantes cayó de 6,115 a 5,114. El corte avanzó de 89 a 105 aciertos. Los datos provienen de las páginas de resultados que la Dirección General de Administración Escolar publica por carrera y plantel para 2025 y 2026.
El corte no funciona como una calificación aprobatoria fijada antes de la prueba. Corresponde al resultado de la última persona que obtiene uno de los lugares disponibles y cambia según el desempeño de la generación frente al cupo. Una disminución de aspirantes puede reducir la presión por cada espacio. En Arquitectura y Derecho ocurrió lo contrario en 2026, con menos personas examinadas y mínimos sensiblemente más altos.
El 21 de julio, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, ordenó elaborar un informe e integrar una comisión técnica que revisará los datos y el procedimiento de aplicación. El comunicado de la universidad advierte que el estudio abarcará los factores que pudieron intervenir en el desempeño y que sus conclusiones se harán públicas.
Los cortes aumentaron
El desplazamiento aparece también en programas donde el universo de concursantes es mucho menor. Ingeniería de Minas y Metalurgia conservó 24 lugares. En 2025 reunió 122 aspirantes y el mínimo fue de 62 aciertos. En 2026 hubo 137 registros y el corte llegó a 90. El aumento fue de 28 respuestas correctas para una demanda que creció en 15 personas.
Fisioterapia en la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad León mantuvo una oferta de 63 lugares y recibió 40 aspirantes menos. Su mínimo pasó de 61 a 89 aciertos. La comparación de los registros oficiales muestra 384 exámenes presentados en 2025 y 370 en 2026. Ingeniería Petrolera conservó 62 espacios y registró un aumento de 21 aspirantes, mientras el corte avanzó de 72 a 98.
En Médico Cirujano de la Facultad de Medicina el cambio en el mínimo fue menor porque el resultado ya estaba cerca del máximo posible. La oferta permaneció en 176 lugares. El corte pasó de 114 en 2025 a 117 en 2026, con una variación de apenas 36 personas entre quienes presentaron la prueba. La página oficial reportó 13,632 sustentantes el año pasado y 13,668 en el concurso más reciente.
Los registros oficiales permiten comprobar aumentos sustanciales en los puntajes mínimos de varias carreras y contienen los aciertos individuales por folio. Hasta ahora, la UNAM no ha difundido una comparación estadística consolidada entre 2025 y 2026 ni los promedios por programa. Los cortes documentan el cambio entre concursos, aunque resultan insuficientes para determinar si estuvo relacionado con la dificultad del examen o con irregularidades durante la aplicación.
La institución registró 191,306 aspirantes y 158,712 aplicaciones efectivas entre el 23 de mayo y el 10 de junio. Fueron seleccionadas 21,962 personas mediante concurso. En su balance oficial, la UNAM informó que canceló el proceso de ingreso de 2% de quienes presentaron la evaluación por conductas contrarias a la convocatoria. El porcentaje equivale a una cifra aproximada porque la Universidad no publicó el número final exacto.
Vigilancia digital
Cada aspirante respondió 120 reactivos en un máximo de tres horas desde una computadora de escritorio o portátil. El instructivo de la convocatoria exigió instalar un navegador seguro que bloqueaba el acceso a otras aplicaciones y detectaba programas de grabación de pantalla. El examen no podía realizarse en una tableta ni en un teléfono.
La verificación comenzó antes de la fecha asignada. La plataforma solicitó una fotografía del rostro y otra de una identificación oficial. Durante la captura, un módulo automatizado indicaba movimientos de la cabeza para comprobar presencia frente a la cámara. La convocatoria también contempló la toma de firma digital o huella en instalaciones universitarias de acuerdo con los antecedentes escolares y el domicilio de la persona.
La cámara web y el micrófono permanecieron activos durante la sesión. La plataforma podía pedir una vista de la habitación y el sistema de inteligencia artificial generaba alertas ante la posible presencia de acompañantes. El desvío reiterado de la mirada figuró entre las conductas observadas. Personal de la UNAM revisaba las grabaciones y tomaba la decisión sobre cada incidencia. La Universidad explicó en sus comunicados que la alerta algorítmica carecía de un efecto automático sobre el resultado.
El diseño reúne controles con alcances distintos. El navegador restringe la actividad dentro del equipo utilizado para contestar. La cámara observa una parte del espacio y el micrófono registra sonidos cercanos. Un teléfono colocado fuera del encuadre o una persona situada detrás de la computadora pueden quedar fuera de la evidencia visual.
“La cámara va a cubrir cierto campo y no vas a poder controlar todo el ambiente”, dijo Patricio Castrejón, director comercial de Xira, en entrevista. La empresa mexicana desarrolla soluciones de automatización y verificación de identidad. Castrejón advirtió que una segunda computadora también puede usarse fuera del ángulo de la webcam.
El directivo explicó que el seguimiento de la conducta digital puede añadir señales a la grabación. Los sistemas de este tipo aprenden cómo interactúa una persona con la plataforma y marcan variaciones en los movimientos del mouse o en la duración de las pausas. Una demora prolongada puede relacionarse con la consulta de otro medio. También puede responder a una dificultad de lectura, por lo que el indicio requiere evaluación humana y contexto.
“Todo el proceso debe estarse auditando durante una evaluación”, sostuvo Castrejón.
Para el especialista, la autenticación necesita continuar después de la comprobación inicial de identidad. El análisis de comportamiento amplía la observación durante la sesión y todavía enfrenta el mismo requisito de revisar cada alerta antes de afectar a un aspirante. La UNAM no ha informado que haya utilizado esa clase de perfil conductual en 2026. Sus documentos públicos describen vigilancia audiovisual y detección de incidencias sin detallar el modelo técnico.
Datos pendientes
La UNAM difundió dos cortes durante la aplicación del examen. En las primeras jornadas bloqueó 498 pruebas entre 55,840 participantes, una proporción de 0.89 por ciento. Al cierre del segundo fin de semana acumuló 1,117 bloqueos sobre 107,349 exámenes, equivalentes a 1.04 por ciento. El balance final elevó las cancelaciones a 2% entre todas las personas examinadas.
La diferencia puede incluir casos identificados en las jornadas posteriores o decisiones tomadas al revisar grabaciones. La Universidad no desglosó cómo se pasó de 1,117 bloqueos al porcentaje final. Tampoco publicó el total de alertas generadas ni cuántas fueron descartadas por los supervisores.
La medición de errores conserva otro vacío. Una cancelación confirmada demuestra que una conducta fue detectada y revisada. El total comunicado no establece cuántos intentos escaparon a la cámara ni permite calcular falsos negativos. Para conocer la tasa de falsos positivos haría falta saber cuántas alertas terminaron sin sanción y cuántas cancelaciones fueron revertidas tras una revisión.
El sistema produjo además grabaciones del interior de miles de hogares. El aviso integral de privacidad de la DGAE contempla el tratamiento de imagen y huella para los procesos de admisión. El instructivo restringe la revisión del material a personal autorizado. Los documentos públicos consultados no especifican cuánto tiempo se conservarán los videos de la aplicación.
La operación también podría haber enfrentado una forma organizada de intervención. El 3 de julio, la UNAM presentó una denuncia penal después de detectar a personas y empresas que ofrecían servicios fraudulentos para realizar el examen. La institución informó que esos proveedores engañaban a aspirantes y familiares.
Castrejón consideró que la modalidad remota debe conservarse por la oportunidad que ofrece a quienes viven lejos de una sede. La UNAM atribuyó al formato en línea la posibilidad de participar desde otras regiones de México o desde el extranjero. El cambio redujo los traslados y llevó la supervisión a espacios domésticos donde la institución tiene un campo de observación limitado.
La comisión técnica tiene ahora dos conjuntos de información por relacionar. Uno corresponde a los resultados que se desplazaron frente a 2025. El otro reúne la evidencia de vigilancia que sustentó las decisiones de cancelación. La Universidad ya asignó citas a aspirantes sancionados que solicitaron conocer sus evidencias y anunció que la revisión incluirá todos los factores que pudieron incidir en el desempeño.
rodrigo.riquelme@eleconomista.mx



