El cruce de críticas y acusaciones fue de un lado a otro. Los ataques se centraron en Andrés Manuel López Obrador, aspirante de Juntos Haremos Historia. Hubo señalamientos de “ambición” de poder, falta de transparencia en sus bienes, el usufructo “familiar” de Morena, mala gestión como jefe de Gobierno del Distrito Federal y la insistencia sobre dar claridad a sus propuestas, principalmente la amnistía a delincuentes.

En seguridad, los señalamientos cruzaron las administraciones de PAN y PRI, partidos que han gobernado en los últimos 12 años, periodo en el que se lanzó, además, la llamada “guerra” contra el narcotráfico.

La promesa del candidato del PRI, José Antonio Meade, es que de ganar las elecciones en su administración no habrá “estafas maestras, moches, ligas (y) escándalos por naves industriales”.

Crónica

Sin sobresaltos

No hubo golpes bajos, tampoco sorpresas. “Andrés Manuel” fue el nombre más utilizado por Margarita Zavala, Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Jaime Rodríguez Calderón, tratando de “cucar” a su principal adversario, quien no obstante “nadó de a muertito” y evadió las provocaciones.

Al Palacio de Minería llegaron los cinco aspirantes presidenciales en el tiempo que les marcó el INE; excepto el independiente, Jaime Rodríguez Calderón, quien tuvo que haber sido el último en llegar, no obstante, se cruzó con Ricardo Anaya. Incluso, el Bronco se saltó las reglas, y colocó en el atril su logotipo.

Adentro del Palacio de Minería, los cinco aspirantes presidenciales hacían una extensión de sus mítines, con sus propuestas ya conocidas.

Bronco como es, a Jaime Rodríguez le tocó abrir el debate: sacó una bala de hechos violentos en el país, y prometió seguridad. Luego tiró sus dardos: “Margarita se ha puesto a defender a su marido, ¡ya no lo hagas, déjalo! Andrés, ¿propones o no la amnistía?”.

Luego de plano propuso “mocharle la mano al que robe”.  Dijo que su candidatura es legítima, pese a las firmas irregulares que señala el INE.

El Bronco le dijo a la moderadora Azucena Urestí: “A veces miento (prometer a mi esposa llevarla al cine)”.

Al inicio del debate, a López Obrador se le veía con un rostro adusto, cabizbajo, rebuscando entre sus láminas de cifras de inseguridad en el sexenio y aquellas de contraste con su gobierno en el Distrito Federal.

“Me traen en la lengua; me están echando montón”, decía López Obrador, frente a las críticas de sus adversarios por sus propuestas de amnistía para devolver la seguridad en el país y dar 3,200 pesos a jóvenes “ninis”.

Luego, el candidato José Antonio Meade enfiló baterías contra el puntero en las encuestas: “Andrés Manuel se equivoca en sus cifras. Andrés Manuel, no hay duda que estás del lado de los malos.  Andrés Manuel no nos quiere decir de qué ha vivido. Andrés vas a volver a perder. A Andrés Manuel le gusta usar el recogedor, no la escoba”.

Cuando la moderadora Urestí le cuestionó cómo puede ser candidato de un partido acusado de corrupción, Meade respondió: “Se puede (estar limpio en medio del lodazal)”.

La candidata independiente Margarita Zavala también criticó a López Obrador por su propuesta de amnistía; no se desmarcó del gobierno de su esposo, Felipe Calderón; y dijo que defenderá lo que se hizo bien. En el tema del combate a la corrupción, se autorretó: “tráiganme los 10 casos más grandes de corrupción (para resolverlos)”.

Por su parte, el candidato presidencial Ricardo Anaya replicó en el Palacio de Minería uno de sus spots: “El PRI ya se va”. También se enfiló lentamente hacia su principal adversario:  “Andrés Manuel plantea amnistía... Otro engaño de Andrés Manuel...”.

A Anaya Cortés se le preguntó sobre su patrimonio no aclarado, y la investigación de la PGR por presunto lavado de dinero: “Yo puedo ver a la gente a los ojos para decirle que siempre he conducido con veracidad. Se ha construido una red de mentiras”, aseveró el panista.