Si México quiere reducir los niveles de criminalidad e impunidad, tiene que acompañar su estrategia de seguridad con el combate frontal a la infiltración del narcotráfico en las instituciones del país como lo hizo Colombia en sus momentos más difíciles en la lucha contra ese flagelo, aseguró Pedro Díaz Romero, fiscal delegado ante la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, Colombia.

Entrevistado por El Economista en el cuarto foro de debate sobre el uso de la mariguana, advirtió que la detención de 122 objetivos del crimen organizado, como se planteó el actual gobierno federal, no es una solución integral para combatir a los cárteles del narcotráfico.

Coincidió en que el gobierno debe actuar, en casos como el de Joaquín El Chapo Guzmán, en combatir sus estructuras financieras, así como la red de complicidades que mantenía en las instituciones de seguridad y procuración de justicia de nuestro país.

¿Por qué si en México hay una estrategia de detener a 122 objetivos y ya han detenido al 80% , no baja la violencia?

Porque cuando se atacan estructuras del crimen organizado tiene que tener en cuenta que son empresas criminales donde las personas son fungibles, y otro pasará a remplazarlo, y otro. Hay otras acciones, que sé que el Estado (mexicano) también las ha incrementado: atacar los activos de las organizaciones, el dinero. Y hay otro aspecto que México lo tendrá que hacer en su momento: atacar la infiltración en las estructuras ilegales en las estructuras políticas del Estado, y lo económico a nivel nacional .

¿Eso se ejemplifica con el caso de Joaquín Guzmán Loera?

Claro, tendrán que avanzar hacia allá. Eso es sumamente importante. La lucha tiene que ser importante en ese sentido .

¿Según la experiencia en Colombia, México ya tocó fondo?

Desafortunadamente la historia y los procesos son así. Nosotros en este momento estamos intentando salir con un arreglo de paz en donde ya se han procesado a grupos paramilitares y en este momento se están en un arreglo de paz con los grupos subversivos o guerrilleros. México está pasando por momentos sumamente difíciles en el cual nos corresponde compartir las experiencias positivas y negativas para combatir a esos grupos, estructuras armadas e ilegales de derecha o de izquierda coludidas con el narcotráfico o la delincuencia organizada... para que no les pase a ustedes lo que nos ha pasado a nosotros con las víctimas de delitos tan graves como la desaparición forzada, el terrorismo, el secuestro, las extorciones, las masacres. Entonces, todavía falta, ojalá que no mucho. La sociedad aquí cumple un papel muy importante en el sentido de exigir a las instituciones, pero también de tomar una posición frente a las estructuras del crimen organizado para decir basta .

¿Qué impacto tendría la legalización de usos de la mariguana?

Es una decisión muy importante, porque se puede ver cómo (México) se encamina hacia la despenalización, el control del consumo mínimo o necesario de la mariguana. Esto aparejado con la posibilidad de la autoproducción o almacenamiento para consumo mínimo o regulado. Esto va hacia adelante, no hay vuelta atrás... es la tendencia mundial, sobre todo en este tipo de estupefacientes .

¿Cuál es la experiencia de Colombia?

Colombia ha avanzado mucho desde 1994 cuando la sentencia de la Corte. Nosotros tenemos despenalizada o descriminalizada la dosis mínima y en el caso de la marihuana que son 20 gramos, precisamente nuestra corte suprema de justicia amplió este concepto hacia la dosis mínima necesaria para el consumo, dejando muy claro que es para consumo y no para tráfico o comercialización, entonces hacia allá avanzamos, pero sigue la lucha contra los estupefacientes a nivel general del narcotráfico, no contra la persona que hace consumo, y está considerada por nuestra jurisprudencia en esta ley como un enfermo que requiere tratamiento médico , explicó.

jmonroy@eleconomista.com.mx