De acuerdo con la Fundación para el Debido Proceso (DPLF, por sus siglas en inglés) el perfil para evaluar la idoneidad del presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, de acuerdo con los estándares internacionales y buenas prácticas, debería incluir los siguientes elementos:

  • Alta calidad moral

Conducta ética irreprochable y alta calidad, que no puede ser objeto de condenas, señalamientos, denuncias u objeciones éticas, y que sea reconocido públicamente.

  • Independencia

Ausencia de vínculos, actuales o pasados, que generen la apariencia de falta de independencia y pueda afectar la confianza en la institución que representa.

  • Temperamento

Firmeza de carácter, disposición a sostener una postura firme ero conciliadora frente a los otros poderes del Estado.

  • Conocimiento legal sobresaliente en materia de derechos humanos

Alto nivel de conocimiento del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y del Derecho Constitucional de su país. Este conocimiento debe ser amplio y no limitarse a una sola categoría de derechos.

  • Reconocida trayectoria en la defensa de los derechos humanos

Trayectoria profesional que se refleje en actos concretos que revelen una defensa continua y coherente de los derechos humanos, y un conocimiento práctico de sus mecanismos de protección.

  • Vocación por la transparencia y la rendición de cuentas

Conocida disposición a hacer públicas sus decisiones y a dar cuenta a la ciudadanía de los actos funcionales en los que interviene.

  • Conocimiento de los principales desafíos en materia de derechos humanos

Conocimiento crítico de los principales problemas de derechos humanos.

  • Capacidad de dirección estratégica

Capacidad de conducir estratégicamente la institución que representa, y de gestionar eficazmente los recursos humanos y financieros para cumplir su mandato.

  • Capacidad de interlocución con altos funcionarios, sociedad civil y victimas

Capacidad para relacionarse con altos funcionarios gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, así como sensibilidad y capacidad de interlocución con las víctimas.

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