La terna para decidir el nombramiento del presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) presentada por las comisiones unidas de Derechos Humanos y Justicia del Senado de la República fue producto de un acuerdo cupular de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y no de un proceso para seleccionar a los mejores perfiles para esa encomienda, afirmó Marcia Itzel Checa Gutiérrez.

En entrevista, la coordinadora del observatorio Designaciones Públicas, iniciativa que impulsan las organizaciones de la sociedad civil Artículo 19 y Fundar, dijo que es necesario que se reponga el proceso.

Dijo que la lista de los tres finalistas, en la que están los nombres de José de Jesús Orozco Henríquez, Arturo de Jesús Peimbert Calvo y María del Rosario Piedra Ibarra, es producto de un ejercicio discrecional y opaco.

Con esta decisión, se confirmó que esas son las prácticas que prevalecen en las designaciones en el Senado de la República.

“Esa terna no es la idónea porque hay perfiles que están cuestionados, además de que no son públicos los elementos para infundir certeza en que sí se revisó toda la información para tomar la mejor decisión posible”, dijo Itzel Checa Gutiérrez.

Checa Gutiérrez dijo que “la terna no está justificada ni motivada al no haber la evaluación que los mismos senadores establecieron.  Lo que hemos visto es un proceso de simulación totalmente”.

Recalcó que la convocatoria era muy clara en cuanto a las bases y señala que se definirán indicadores para valorar la trayectoria de las candidaturas y que éstos serían vinculantes a la decisión, lo cual no ocurrió.

Los indicadores nunca se publicaron y a 24 horas de que se había tomado la decisión de integrar la terna no estaba disponible el dictamen de la comisión en la página de internet del Senado.

Lo que finalmente se vio es que nunca entraron a la discusión de los perfiles, sino que ya venían con una decisión que ya se había tomado en la Jucopo, la cual incluso operó para que al final la terna quedara como se conoció.

Transparencia en designación genera legitimidad, cuando la hay

En su opinión, las designaciones de este tipo de funcionarios públicos, en la medida que generen confianza y certeza sobre los elementos que fundaron la decisión sus nombramientos van abonando a la confianza y a la legitimidad de las propias instituciones que encabezarán.

En ese sentido, indicó que la CNDH, además de ser una de las principales instituciones defensoras de derechos, su fuerza recae mucho en la probidad de la persona que está al frente.

“Por eso si se está viendo un proceso cuestionado, donde no se cumplieron las formas que el propio Senado estableció para ello, nos parece que es una mancha”.

“Si a eso le sumamos que muchos colectivos cuestionan los perfiles de esta terna en términos de la cercanía que pudieran tener con el Ejecutivo, o incluso con todo alrededor del desempeño en otras funciones, lo que se está haciendo no es fortalecer la institución sino debilitarla”, agregó.

Para la coordinadora del observatorio Designaciones Públicas la designación es un mecanismo que se está usando para debilitar a la institución, para poner a perfiles que, en realidad, no son los más adecuados. Esta terna no nos garantizó que fueras tres perfiles idóneos, que sean totalmente incuestionables.

Por ello, aseveró que con ese ejercicio lo que hicieron los senadores de las comisiones involucradas es darle la espalda a las personas, a las víctimas de violaciones a derechos humanos. Además, no se está dando un mensaje contundente de que se quieren proteger los derechos humanos en esta situación de crisis que hay en la materia.

La especialista dijo que, en materia de la legitimidad del presidente de la CNDH, existen dos momentos; uno es la legitimidad de origen y que tiene que ver con la forma en que fue designado, que en este caso será producto de cuotas y cuates y, el otro, tiene que ver con la legitimidad de gestión, lo cual se gana a pulso, día a día con las decisiones y acciones que se van tomando.

El Senado tiene una responsabilidad de no ser omiso a las voces ciudadanas, porque en este proceso se establecieron mecanismos con intercambios de opiniones con organizaciones y al final ellos las ignoraron.

Destacó que el papel que tiene la CNDH es fundamental en un contexto de la realidad actual que refleja una situación de crisis en materia de la protección de los derechos humanos, sobre todo porque tiene la misión de señalar cuáles son las omisiones y obligaciones que tienen las distintas autoridades en la materia.

Además, el próximo presidente de ese organismo de Estado, va a encontrar una situación bastante complicada debido a la violencia y los estragos en la vida de las personas generadas por las estrategias gubernamentales para intentar contenerla.

Por eso, “necesitamos una institución fuerte; necesitamos a una persona que se ponga delante de las víctimas y no en función de los acuerdos y los compromisos que ya se generaron para que esté ahí”, añadió Marcia Itzel Checa Gutiérrez.

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