Bajo la premisa de que todas las muertes violentas de mujeres en México, es decir, los feminicidios, no debieron ocurrir, porque la mayoría podían haberse evitado, fue presentado el cuarto estudio sobre Violencia Feminicida en México: Aproximaciones y Tendencias, que documenta la situación que guardan los delitos violentos contra las mujeres, en relación con la violencia feminicida que ocurre en el país.

 Al presentar el estudio, a cargo de ONU Mujeres México, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), se reconoció que los datos vertidos en este documento muestran la dimensión de la violencia feminicida en el país, además de la persistencia de problemas estructurales en los procesos de procuración e impartición de justicia de los casos.

“Tenemos que reconocer nuestra derrota en la protección de la vida de nuestras niñas, nuestras adolescentes y mujeres. Violencia que, además, ha sido agravada y silenciada por el confinamiento en el que nos encontramos con motivo de la pandemia.

“Si bien, como todos lo han reconocido, hemos avanzado a nivel legislativo, de registros, etc., lo cierto es que la lucha necesaria para frenar la violencia de género en la vida diaria dista mucho de llegar a su destino y que sea una realidad en nuestro país”, señaló  Norma Lucía Piña Hernández, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) durante su intervención.

Y es que el documento que contiene una serie histórica de análisis en la materia, que se inició en 2010, advierte que muchos de los feminicidios ocurridos en México pudieron evitarse ya que, frente a actos de violencia previa a su muerte, las mujeres pidieron ayuda y no hubo una respuesta; cuando lejos de ser escuchadas fueron revictimizadas.

Al tiempo que cuando acudieron a servicios médicos, en ocasiones de urgencia, para ser atendidas por lesiones físicas o de naturaleza sexual, y su situación no fue notificada a los servicios de procuración de justicia y por tanto no se dictaron medidas cautelares para protegerlas de sus agresores; cuando decidieron acudir a denunciar violencia a esos mismos servicios luego de ser abusadas física o sexualmente y las autoridades no les brindaron protección; cuando desaparecieron y las autoridades no actuaron con la diligencia debida y perdieron horas valiosas para rescatarlas de los agresores y las revictimizaron actuando con prejuicios y estereotipos de género

Asimismo, se concluyó que los homicidios de mujeres se concentran en edades jóvenes, ya que en 2019, se observa una importante reducción en el porcentaje que representan los asesinatos de niñas entre 5 y 14 años, con respecto a las disminuciones registradas en los tres periodos previos; en cambio, en los grupos de edad de 20 a 24 y 25 a 29 años se aprecia un marcado aumento, con porcentajes de 15.3 y 14.9%, respectivamente. Mientras que entre los 20 y los 24 años se registra un pico en todos los periodos estudiados, bastante más elevado en 2019.

Especialmente preocupante es que la mayor parte de los homicidios de mujeres ocurran en las edades más jóvenes; en 2019, poco más de la mitad ocurrieron en las edades comprendidas entre los 15 y los 34 años (53%); es decir, hubo 1,988 homicidios”, dicta el informe.

También se destaca que las muertes de mujeres ocurridas en la vivienda muestran un descenso significativo desde 2004, año en que el indicador alcanzó una cifra de alrededor de 55 por ciento.

A partir de entonces ha descendido hasta alcanzar 29.3% en 2019; en cambio, las ocurridas en la vía pública alcanzaron su mayor nivel en 2012, con una caída importante hasta por debajo de 40% en 2014 y un repunte hasta alcanzar 52% en 2019.

Cabe señalar que alrededor de una de cada cinco de estas muertes ocurrió en lugares como áreas deportivas, granjas, zonas comerciales, centros de recreo, escuelas, centros de trabajo y otros similares.

En tanto, se dijo que los asesinatos de mujeres suelen cometerse con crueldad, utilizando medios que pueden prolongar el dolor, producir sufrimiento y lesiones vejatorias y degradantes mediante el sometimiento y el uso de la fuerza.

Y si bien en los últimos años se ha observado un patrón distinto en el que se utilizan más las armas de fuego, también se constata que, previo a la ejecución por este medio, concurren otro tipo de agresiones como las ya señaladas. Por lo que la forma en que se asesina a las mujeres ha variado con el tiempo y de acuerdo con el incremento de armas disponibles en el país.

Para el caso de las defunciones femeninas con presunción de homicidio, se tiene que, en 2018, 57.2% (2,146) de los casos fueron cometidos con arma de fuego (la cifra correspondiente a los hombres fue de 72%); además, 29% (1,087) de las mujeres asesinadas fueron estranguladas, ahorcadas, sofocadas, ahogadas, quemadas o golpeadas con algún objeto o agredidas con un arma punzocortante. En contraste, la cifra correspondiente a los hombres asesinados de esta manera fue de 18.3%.

“El uso de medios distintos para asesinar a las mujeres da muestras de la brutalidad de los crímenes que se cometen contra ellas. La tasa de DFPH perpetradas con arma fuego ascendió a 3.4 por 100,000 mujeres en 2018, mientras que en 2019 fue de 3.3”.

También se destacó que de las 300,414 atenciones de mujeres por lesiones que ocurrieron en el ámbito familiar y no familiar entre 2018 y 2020, en 25.3% de los casos se trató de violencia física (76,117); en 10.8%, de violencia sexual (32,411 casos), y en 63.9%, de violencia psicológica (191,886 casos). Los tres tipos de violencia ocurren principalmente en el ámbito familiar.

Entre 2018 y 2019 se observa un incremento del total de atenciones por tipo de violencia; el mayor se registra en la violencia sexual. De un año a otro, subió 21%, al pasar de 11,363 atenciones a 13,748, seguido por un incremento de 14.5% de la violencia psicológica (de 74,167 a 84,897) y de 13.3% de la física (de 28,163 a 31,899).

 “Aun cuando el incremento de las atenciones por violencia no es un indicador contundente del aumento de la prevalencia de estos tipos de violencia, estas cifras, vistas en conjunto con las denuncias y los datos más recientes provenientes de encuestas, sí pueden ser indicativas de la mayor demanda de servicios gubernamentales debidos a incrementos sobre todo de algunos tipos de violencia”, señala el estudio.  

Finalmente, se dijo que este estudio tiene el propósito de ahondar en la comprensión del fenómeno de la violencia contra las mujeres con el fin de mejorar los procesos de prevención, atención, procuración e impartición de justicia.

kg