El parque vehicular de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM, que comprende a la ciudad y a 18 municipios del Estado de México) más que se duplicó en una década: creció 159% y sumó más de 9.5 millones de unidades motorizadas en circulación en el 2015 (último dato actualizado por fuentes oficiales), desde los 3.7 millones registrados en el 2005. Esto ha agravado la crisis de tráfico vial y de emisiones contaminantes de la megalópolis.

El vertiginoso crecimiento equivale a más de tres veces el incremento que se observó en los diez años previos (1995-2005), que fue 45%, y significó que a la circulación de las calles y avenidas de la ciudad de México y de los 18 municipios conurbados del Estado de México que conforman la megalópolis se sumaran cada año 587,000 vehículos, o 1,596 unidades diarias o 57 cada hora, como quiera verse.

La expansión vehicular también ha sido más acelerada respecto a la del país en su conjunto, que fue de 81.6% en el periodo del 2005 al 2015, lo que ocasionó un aumento significativo de la densidad de automóviles en la zona, que pasó de concentrar 16% del parque nacional de coches en el 2005, a 23.6% en el 2015, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En comparación con otras zonas metropolitanas, como las de Guadalajara y de Monterrey, el crecimiento vehicular del Valle de México también ha sido más acelerado. En la conurbación del occidente del país que comprende seis municipios , el avance de automotores ha sido de 51.6%, mientras que en la del norte compuesta por 12 municipios la expansión registra 30.6%, ambas cifras para el mismo periodo de comparación.

Lo anterior coincide con un periodo de avance significativo en la comercialización de vehículos nuevos e importación de automóviles usados a escala nacional, y con medidas que han incentivado la adquisición de automóviles nuevos o usados , como la eliminación del impuesto de la tenencia vehicular en el 2012, sin contar la laxitud del esquema de verificación vehicular en el Valle de México.

Durante los recientes 10 años se comercializaron en México un millón 38,000 vehículos anuales en promedio cada año, cifra 45% superior al promedio del decenio precedente, entre otras cosas gracias a un mayor acceso al financiamiento, pues casi 60% de los automóviles se vendieron a crédito. Sólo el año pasado las ventas tocaron su máximo histórico, al alcanzar 1.6 millones de unidades, 19% más que en el 2014, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores Automotores (AMDA).

El país importó también 704,000 carros en promedio por año, principalmente de Estados Unidos, aunque también es cierto que dicha cantidad ha venido reduciéndose de manera importante, pues el año pasado ingresaron 179,577 unidades, 89% menos respecto del pico de un millón 575,000 vehículos del 2006, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

De los 9.5 millones de vehículos en circulación registrados en el Valle de México en el 2015, 57% están matriculados en la Ciudad de México y el resto a los 18 municipios conurbados del Estado de México.

Quelonios al volante

La saturación ha provocado que la velocidad promedio a la que se circula en automóvil en la Ciudad de México sea de 25 kilómetros por hora. En Guadalajara, los autos viajan a 23.5 kilómetros por hora en promedio y, en Monterrey, la velocidad promedio es de 22.6 kilómetros por hora, lo que convierte a la capital de Nuevo León en la ciudad en la que los autos circulan a una menor velocidad entre los centros urbanos más importantes del país.

Un indicador para describir el impacto del crecimiento del padrón vehicular es la intensidad del uso del automóvil, la cual se mide en kilómetros-vehículo recorridos (KVR), de acuerdo con un documento del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por su sigla en inglés). Bajo esta lupa, la Ciudad de México y su zona metropolitana se colocaron al frente entre las principales urbes del país, ya que sólo en el 2010 los automóviles recorrieron 84,552 millones de kilómetros. La capital de Jalisco registró en el mismo año una intensidad del uso del automóvil de 18,976 millones de kilómetros recorridos y en el caso de Monterrey la intensidad del uso del automóvil alcanzó los 15,335 millones de kilómetros recorridos, según el ITDP.

Otro tema es el estacionamiento: con tantos autos en circulación, se incrementa la demanda para estacionar sin una oferta en sintonía. Algunos proponen recortar la oferta para desincentivar el uso del automóvil, pero las estadísticas indican que la demanda sólo irá en aumento.

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