Las desigualdades en el ámbito social y económico entre mujeres y hombres también son violencia y no se reducen sólo a la brecha salarial o la discriminación por maternidad.

En el sistema tributario también existen disparidades importantes que vulneran el acceso efectivo de las mujeres a sus derechos, una de las más importantes es el pago de IVA en productos básicos de higiene femenina como las toallas, los tampones o las copas menstruales. En entrevista con El Economista la diputada de Movimiento Ciudadano y firmante de la iniciativa, Martha Tagle, resaltó la importancia de insistir en la implementación de la tasa cero en los productos de higiene femenina no sólo porque implica una injusticia social para las mujeres, también porque afecta de manera más profunda a las mujeres en situación de pobreza o pertenecientes a comunidades rurales.

“Con la tasa 0 se busca trasladar el beneficio directamente a las mujeres y no al giro productivo; a diferencia de la exención del impuesto. Esta iniciativa tiene como finalidad preponderante proteger a las mujeres social y económicamente desprotegidas”, dijo.

La tasa cero es el mecanismo fiscal a través del cual el consumidor directamente recibe un beneficio al comprar un producto debido a que el IVA (Impuesto al Valor Agregado) se elimina exclusivamente en el precio final. En este caso específicamente el foco son las mujeres y adolescentes de los 11 a los 45 años debido a que durante ese lapso ocupan al menos una vez al mes productos para gestionar la menstruación, como toallas desechables, compresas de tela, tampones, copas menstruales o protectores.

Foco en las mujeres y adolescentes más vulnerables

En México poco más del total de la población son mujeres, que menstrúan durante 33 años de sus vidas en promedio. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) el promedio de días que dura el periodo es de 3 a 5, que sumados alcanzarían a juntar 2,535 días y que son equivalentes a casi 7 años completos.

Durante todo este tiempo, las mujeres necesitan productos como toallas, tampones o copas menstruales para gestionar la menstruación; la tasa cero reduciría el costo de estos artículos y extendería el beneficio a todas las mujeres y adolescentes que los consumen. Pero implicaría un alivio especialmente importante para quienes pertenecen a los deciles más bajos o para las mujeres que residen en zonas rurales y que tienen mayores dificultades para acceder a estos insumos básicos para la salud.

Implementar políticas tributarias con perspectiva de género impulsa la reducción de brechas de género en el ámbito socioeconómico, e incluso puede reducir los niveles de desigualdad de ingresos. Martha Tagle comentó que ya algunos países del mundo e incluso de la región han implementado políticas y programas que reconocen el impacto negativo de gravar los productos de higiene femenina. Incluso Argentina, España y Suiza ya han tomado acciones efectivas para reducir o eliminar estas tasas impositivas.

Implementar la tasa cero en estos artículos es necesario porque, aunque para algunas mujeres con mayor poder adquisitivo no hace la diferencia, en México todavía cerca del 17% de la población vive con ingresos inferiores a la línea de pobreza extrema. Esto implica que las mujeres en esta situación no tienen recursos económicos ni siquiera para completar sus necesidades básicas alimentarias, situación que prácticamente les imposibilita el acceso a este tipo de productos.

Por otro lado, las cifras de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Inegi muestra que las mujeres del decil más bajo, las más pobres, gastan 2.5 veces más en productos para el cuidado de la salud en relación con las mujeres del decil más alto.

Estas cifras evidencian la necesidad de implementar políticas tributarias, que en un primer momento podrían ser la implementación de la tasa cero, que tengan como eje transversal eliminar las desigualdades de género. La diputada impulsora de esta iniciativa también comentó que este es sólo el primer paso que se busca dar, a modo de embrión de un proyecto con perspectiva de género en el sistema tributario nacional.

Este paso implicaría el inicio de las modificaciones que se buscan en el sistema de tributación; posteriormente se trabajaría en otras disparidades que persisten como el impuesto rosa o la ausencia de perspectiva interseccional y de género en las contribuciones e incluso en un mejor panorama la gratuidad de estos productos para la salud de las mujeres en poblaciones vulnerables, agregó.

No avanza en la Cámara alta, pero persiste el movimiento

El pasado miércoles 21 de octubre no avanzó en la Cámara alta la iniciativa de implementar tasa cero para los productos de higiene femenina propuesta por diputadas e impulsada por colectivos como MenstruaciónDignaMéxico y organizaciones como ONU Mujeres, Oxfam, GIRE y el Instituto Simone de Beauvoir.

Pese a este acontecimiento, a través de sus redes sociales, no sólo las diputadas firmantes sino también los colectivos y las usuarias se manifestaron orgullosas del impacto que ha generado la campaña #MenstruaciónDignaMéxico y aseguran en que seguirán trabajando para conseguir la implementación de la tasa cero productos de gestión menstrual.

“Este proceso logró algo muy importante, unirnos a todas las diputadas que creemos en una agenda de derechos de las mujeres. Dimos una gran batalla y lo seguiremos haciendo. Esto no se acaba hasta que logremos #MenstruaciónDignaMéxico”, escribió la diputada Martha Tagle en su cuenta oficial de Twitter. 

La menstruación no es un lujo, y no se debe pagar un impuesto por menstruar, coinciden las firmantes, los colectivos y las mujeres.

ana.garcia@eleconomista.mx