Se prepara nueva denuncia, avizora Santiago Nieto

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público anunció que ha iniciado un proceso para presentar una nueva denuncia en contra de Rosario Robles, extitular de Sedesol y Sedatu ya que se han detectado 105 convenios adicionales a los que ya había reportado la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la Fiscalía General de la República (FGR), con un valor superior a 800 millones de pesos.

Luego de participar en la inauguración del foro Violencia Sexual Infantil y Adolescente: Retos Legislativos en el Senado de la República, el titular de la UIF de Hacienda, Santiago Nieto Castillo, explicó que esos convenios sirvieron de base para el congelamiento de cuentas bancarias.

“Nosotros vamos a presentar una nueva denuncia sobre los casos que estamos en este momento analizando para efecto que ningún caso de corrupción quede impune”, manifestó Nieto.

El titular la UIF dijo que se solicitó información a unidades de inteligencia en otros países para conocer si había cuentas relacionadas con la exsecretaria y sus colaboradores, y apuntó que hasta el momento la Unidad tiene siete cuentas congeladas con montos que llegan hasta 12 millones de pesos y sigue el proceso de análisis principalmente para ubicar a empresas fachada.

Detalló que se utilizaron a las universidades —vía artículo primero de la Ley de Adquisiciones— a través de la adjudicación directa de contratos a empresas que tenían muy poco tiempo de constituidas o que tenían prestanombres, y que finalmente representaron una afectación al erario.

Al ser cuestionado sobre las especulaciones de que Robles Berlanga podría salir en poco tiempo de prisión, declaró que su detención representa un paso decisivo para el combate contra la corrupción.

“Es importante el hecho de que una exsecretaria de Estado se encuentre en este momento con una medida cautelar de prisión preventiva en razón de uno de sus actos, es un mensaje muy importante de que este tipo de cuestiones no debe de volver a ocurrir”, dijo Santiago Nieto.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que no es “Poncio Pilato” para decidir sobre el futuro legal de Rosario Robles.

Indicó que su juicio lo llevarán de forma independiente tanto la Fiscalía General de la República como el Poder Judicial. El mandatario aseguró que este caso es un logro para que no haya impunidad.

“El proceso está abierto, o sea, hay términos legales y el juez va a resolver en definitiva y va a decidir si existen implicados, si hay que llamar a declarar a otras personas, pero no es un asunto nuestro”, dijo el presidente tras la prisión preventiva que se le dictó a Robles Berlanga.

“Yo creo que es un logro el que no haya impunidad, el que exista un auténtico Estado de Derecho, no como antes que era un Estado de chueco, de cohecho”, sostuvo López Obrador.

Ofreció que no intervendrá en el juicio contra la extitular de Sedesol y Sedatu. “Tenemos que irnos acostumbrando a esta nueva realidad, porque no era así, el ‘poder de los poderes’ era el Ejecutivo, era el presidente. Ahora ya no es así”, refirió.

Quién es Rosario Robles

La carrera política de Rosario Robles ha sido de primeros lugares. Fue de las primeras mujeres dirigentes sindicales (Stunam); de las primeras en dirigir al PRD; la primera jefa de Gobierno del DF (1999-2000); la primera secretaria de Desarrollo Urbano (2015-2018). Hoy, a sus 63 años, es la primera exsecretaria de Estado en ser procesada penalmente por presuntos actos de corrupción.

Robles es licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México y maestra en Desarrollo Rural por la UAM. Fue líder sindical del Stunam en 1989, y al tiempo fue fundadora del PRD, partido en el que conoció a sus dos principales figuras: Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador. El primero la impulsó como diputada federal en 1994; y al concluir la llamó para convertirla en la primera mujer secretaria de Gobierno del entonces Gobierno del Distrito Federal. En esa época, Rosario Robles era mujer de austeridad, tanto que fue la primera funcionaria en presentar su patrimonio, consistente en una casa en Coyoacán, un modesto auto y una exigua cuenta bancaria.

Apoyó —por sobre otros competidores como Demetrio Sodi, Pablo Gómez Álvarez e Ifigenia Martínez— la candidatura de Andrés Manuel López Obrador para sucederla en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Con un alto nivel de poder, Rosario Robles se postuló en 2002 a la presidencia de su partido, que ganó con el apoyo de Cárdenas y López Obrador. Sin embargo, ya para esas fechas iniciaba la adversidad en su vida política con la revelación de los videoescándalos (en el 2004), en uno de los cuales apareció el empresario argentino Carlos Ahumada. Dos de los protagonistas de los videos, Ramón Sosamontes y Carlos Imaz, señalaron que Rosario Robles les presentó a Ahumada y les había sugerido favorecerlo desde el gobierno, y a cambio obtendrían “donaciones” para las campañas políticas. Desde entonces vivió exiliada de la política.

El regreso de Rosario Robles fue triunfal y sorpresivo en 2012. No lo hizo al lado de la izquierda ni con López Obrador, a quien apoyó en 2000, sino con el priista Enrique Peña Nieto, a quien conoció —según se sabe— a través de quien luego sería secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. El 1 de diciembre del 2012, con nueva imagen, ahora portando vistosas vestimentas de diseñadores, Rosario Robles Berlanga reapareció ante la sorpresa de todos en el gabinete presidencial como secretaria de Desarrollo Social, y tres años después como secretaria de Desarrollo Urbano, lapso en el cual informes de la ASF la señalarían por actos de omisión de convenios indebidos con universidades, en un caso conocido como la Estafa Maestra. En 2013, obtuvo el respaldo presidencial: “Rosario, no te preocupes, hay que aguantar”, le dijo Peña Nieto. Seis años después, Rosario Roble enfrenta a la justicia por ese caso. “Aquí como siempre se los he dicho: con las faldas bien puestas, tomando al toro por los cuernos y dando la cara”, dijo a su ingreso a los juzgados del Reclusorio Sur.

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