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Pre Criterios 2027: Optimismo y riesgos

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OpiniónEl Economista

Naturalmente, los Pre Criterios de política económica 2027 presentan un panorama optimista para la economía, principalmente en la proyección del crecimiento, alrededor de 2.3% para 2026 y 2.4% para 2027.  Tasas muy por arriba de las expectativas de los analistas, que promedian 1.4% y 1.8% para cada año; los pronósticos de los organismos internacionales especializados (FMI, BM, OCDE) son similares a ellas.

La inflación se estima en 3.7% y 3% para este y el próximo año, tasas sustancialmente menores a las independientes.  Asimismo, la plataforma de producción de petróleo (1.8 millones de barriles diarios, para ambos años) es incongruente con tendencia de los últimos ejercicios, que ha declinado hasta poco más de 1.6 MBD en 2025.

En el escenario que se presenta de las finanzas públicas para 2027 destacan contracciones de los ingresos públicos (-1.4%) y del gasto programable (-6%), que resultan en un déficit fiscal de 3.5% del PIB, menor al 4.3% estimado para este año.  

El plan implica riesgos y carece aún de detalles importantes que sería bueno aclarar en el documento definitivo de septiembre. Aquí se subrayan dos temas relacionados con el presupuesto.

Uno, la consolidación fiscal (ajuste hacia la sostenibilidad fiscal) es lenta.  El déficit público promedió 3% del PIB entre 2013 y 2018, 4% en los 6 años siguientes y 4.5 en 2025-2026.  El proyectado para el año próximo es aún mayor a lo observado antes de 2019.  Así, de acuerdo con el documento, la deuda pública llegará a 55% del PIB, 10 puntos porcentuales mayor a la de 10 años antes.  

Ello, junto a la rigidez y dinamismo inexorable de varios rubros importantes de gasto público, pone a las finanzas públicas en riesgo de insostenibilidad inevitable tarde o temprano. 

Las erogaciones por jubilaciones y servicio de la deuda sólo aumentarán y también lo harán numerosos programas sociales.  Así están legislados y son la base de la lealtad electoral. El monto de éstos es la mayoría del total de los programas “prioritarios” del gobierno (de acuerdo con los pre criterios) y las erogaciones planeadas de todos crecen de este al año siguiente.  

Dos, los planes de salud universal deben ser aclarados en lo fiscal y en lo operativo.  Hasta ahora, simplemente no hay recursos para la universalización que parece pretenderse. Se cuenta con los presupuestos de la secretaría del IMSS y de Salud, para atender a los afiliados del primero y para la población sin seguridad social con el IMSS-Bienestar, con servicios y medicamentos.  El programa que aparece en los pre criterios, Atención a la salud y medicamentos gratuitos para la población sin seguridad social, tiene 89 y 92 mil millones de pesos para estos dos años.  

Habría que aclarar hasta que punto el presupuesto del IMSS será ampliado para la atención por encima de la de sus afiliados.  Los números indican una gran dificultad para la universalización de la Salud con los planes que el gobierno ha anunciado: de 105 millones de personas en edad de trabajar sólo poco más de 27 tienen seguridad social. 

Es obvio que la universalización de la Salud requiere una estrategia compleja desde el punto de vista operativo y seguramente de mayores recursos fiscales, que con la falta de espacio fiscal se ve imposible.

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