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Mexicana MRO: vender y resarcir

Rosario Avilés | Despegues y Aterrizajes
Cuando una aerolínea desaparece sus aviones dejan de volar, pero no necesariamente se pierde todo lo que se construyó alrededor. El mejor ejemplo es Mexicana MRO Services, el centro de mantenimiento que sobrevivió a la suspensión de operaciones de Mexicana de Aviación en 2010 y que hoy se encuentra en proceso de venta. No se trata de un taller cualquiera: es una infraestructura aeronáutica estratégica, genera empleo especializado y conserva capacidades que México tardaría muchos años en reconstruir.
La historia del MRO va prácticamente en paralelo con la fundación de Mexicana de Aviación y, hasta 2010, atendía alrededor de 120 aeronaves del grupo. Tras la declaración de concurso mercantil de la aerolínea, el MRO logró mantenerse fuera de la liquidación y quedó integrado en un fideicomiso orientado a resarcir parcialmente a los extrabajadores de Mexicana, Click y Link.
Su recuperación reciente no fue menor. De acuerdo con la información disponible, en 2020 tenía unas 600 personas contra las 1,200 que laboraban antes de la pandemia. Para 2024 había crecido hasta cerca de 1,900 trabajadores y pasado de tres a 12 líneas de mantenimiento mayor. También construyó con recursos propios un hangar de 8,000 metros cuadrados, capaz de recibir simultáneamente tres Airbus A320 o un Boeing 777 y un A320.
El centro opera en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y ofrece mantenimiento mayor y de línea, pintura, modificaciones estructurales, interiores, aviónica, hidráulicos, componentes, pruebas no destructivas y asistencia para aeronaves inmovilizadas. Atiende equipos Airbus A320 y A330, Boeing 737, 737 MAX y 767, y cuenta con certificaciones de autoridades como la FAA, EASA y AFAC, entre más de 18 certificaciones que incluyen los de las armadoras Boeing, Airbus y Embraer. Esa combinación de ubicación, personal técnico e infraestructura explica por qué es considerado uno de los centros integrales de mantenimiento más reconocidos de la región.
Sin embargo, el MRO entró en turbulencia durante 2025. Lo que se sabe es que Delta retiró cuatro líneas de trabajo y JetBlue otras dos, para llevarlas a otro MRO en El Salvador en donde al menos Delta tiene participación, lo que redujo aproximadamente a la mitad la producción prevista. A ello se sumaron la depreciación del dólar, problemas de liquidez y una cuenta pendiente de tres millones de dólares de la argentina Flybondi. Como la empresa no es sujeto de crédito, el fideicomiso optó por buscar un comprador que aporte capital.
El contexto regional confirma que el activo tiene valor. El mercado latinoamericano de MRO’s fue estimado en 6,520 millones de dólares en 2025 y podría alcanzar 7,670 millones en 2030. Pero la competencia está creciendo rápidamente. Aeroman, en El Salvador, inauguró en 2026 su séptimo hangar, después de expandirse desde cuatro líneas de producción en 1996 hasta alrededor de 50 en años recientes.
Por eso la venta no debe verse únicamente como una operación financiera para pagar pasivos. La prioridad debería ser encontrar un inversionista aeronáutico serio, capaz de conservar certificaciones, talento y clientes, además de aportar capital y estrategia comercial. Vender Mexicana MRO puede ser razonable, pero no por partes. Además de lo que el gobierno mexicano le debe a extrabajadores de Mexicana, esto puede significar un alivio para ellos. La verdad es que ya es justo.

