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Opinión

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Espacios cardioprotegidos rechazos por Morena en Diputados

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Éctor Jaime Ramírez Barba | Columna Invitada

Éctor Jaime Ramírez Barba

"Para salvar vidas, cuando cada minuto cuenta"

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de mortalidad en México y representan un problema de salud pública por su elevada carga de enfermedad, su impacto en la calidad de vida y los altos costos que generan para el sistema de salud y la economía nacional. De acuerdo con datos del INEGI, las defunciones por enfermedades del corazón superan los 140,000 casos anuales y se mantienen de manera sostenida como la primera causa de muerte a nivel nacional.

Como médico y diputado federal, considero que el país necesita avanzar hacia una política pública nacional de salud cardíaca. No basta con reconocer que las enfermedades cardiovasculares son frecuentes; es necesario que la Ley General de Salud establezca con claridad que la prevención, el diagnóstico, el tratamiento, el control y la atención de emergencias de estas enfermedades deben tener carácter prioritario dentro del Sistema Nacional de Salud.

El objetivo de la iniciativa que hemos presentado en el Grupo Parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados es reformar la Ley General de Salud en materia de salud cardíaca y de atención de las enfermedades cardiovasculares. La propuesta busca incorporar un capítulo específico denominado “De la Salud Cardíaca y la Atención a Enfermedades Cardiovasculares”, dentro del Título Octavo, relativo a la prevención y control de enfermedades y accidentes.

El propósito es claro: reconocer que la salud cardíaca debe tener carácter prioritario en las políticas de salud y que el Estado debe garantizar el acceso universal, igualitario y equitativo a acciones de prevención, diagnóstico, tratamiento y control.

Uno de los componentes más relevantes de la propuesta es la implementación de un programa de acceso a la desfibrilación en espacios públicos y privados, así como la prevención de la muerte súbita cardíaca. El uso de desfibriladores externos automáticos, junto con maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar, ha demostrado aumentar significativamente la supervivencia de las personas que sufren paros cardíacos súbitos. Por ello, la instalación de estos equipos y la capacitación del público en zonas de alta densidad poblacional pueden salvar vidas.

México tiene una tasa baja de implantes de desfibriladores en pacientes con historial de cardiopatía: entre uno y tres por cada millón de habitantes, frente a otros países de América Latina, que colocan en promedio alrededor de 100 por cada millón.

La gravedad del problema también se evidencia en la mortalidad por infarto. En México, uno de cada cuatro pacientes con infarto fallece, cifra que refleja la necesidad de priorizar la atención cardiovascular mediante la prevención, la capacitación del personal médico, la disponibilidad de insumos y una respuesta organizada ante emergencias.

Por ello, nuestra propuesta legislativa plantea que la Secretaría de Salud, con la opinión del Consejo de Salubridad General y de las autoridades sanitarias locales, diseñe un programa para la colocación y el funcionamiento de desfibriladores externos automáticos en espacios públicos y privados de alta afluencia de personas. Esto incluye centros de trabajo, espacios culturales, deportivos, instituciones educativas o académicas, centros recreativos, terminales de transporte, hoteles, centros turísticos, vías generales de comunicación, edificios públicos y otros lugares que, por su naturaleza, presenten riesgos cardiovasculares o altos flujos de personas.

Es importante recordar que ya existe un antecedente regulatorio. Ante el crecimiento de muertes ocasionadas por enfermedades del corazón, el Consejo de Salubridad General publicó en el Diario Oficial de la Federación, el 14 de marzo de 2013, un acuerdo por el que se exhortó a propietarios y responsables de establecimientos con grandes concentraciones de personas, así como a instituciones o personas físicas con unidades de emergencia móvil y ambulancias, a contar con desfibriladores automáticos externos en sus instalaciones.

Ese acuerdo consideró establecimientos con grandes concentraciones de personas: terminales de transporte con capacidad para 500 personas o más, centros comerciales superiores a 1.000 metros cuadrados, estadios, locales de espectáculos, salas de conferencias, eventos o exposiciones, hoteles, centros turísticos o de recreación, instituciones sociales y centros educativos de todos los niveles. También incluyó instituciones deportivas con capacidad igual o superior a 250 personas, así como aeronaves, trenes o embarcaciones con capacidad igual o superior a 100 pasajeros.

Sin embargo, ese instrumento quedó únicamente como un exhorto. Es decir, como una invitación o recomendación sin vinculación legal suficiente para asegurar su cumplimiento, mantenimiento, señalización, capacitación o seguimiento. Esa es precisamente una de las razones por las que se requiere reformar la Ley General de Salud.

La reforma también propone que los servicios de salud presten atención expedita a las personas que presenten una emergencia cardiovascular, independientemente de su derechohabiencia o afiliación, ya sea solicitada directamente o por referencia de otra unidad médica.

Por eso resulta preocupante que la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, que preside el morenista Pedro Zenteno, esté rechazando esta iniciativa sin entrar al fondo de la discusión médica, técnica y de salud pública. Se trata de una reforma sustentada en la principal causa de muerte en México, en las recomendaciones internacionales, en los antecedentes del propio Consejo de Salubridad General y en la necesidad de fortalecer la capacidad del Estado para prevenir y atender emergencias cardiovasculares.

Por ello, desde la Cámara de Diputados solicitaremos formalmente a la Secretaría de Salud que realice una revisión técnica del proyecto. La discusión no debe cerrarse por razones políticas. Debe analizarse con criterios médicos, científicos, presupuestales y de salud pública. Si la Secretaría de Salud considera que deben hacerse ajustes, propóngalos. Si se requiere gradualidad, que se establezca. Si se necesitan lineamientos específicos, que se elaboren.

Lo que no podemos aceptar es que una iniciativa orientada a salvar vidas sea rechazada sin una deliberación seria. Cuando una persona sufre una emergencia cardiovascular, cada minuto cuenta.

Referencias:

  • [1] Iniciativa de Salud Cardíaca (2026). https://gaceta.diputados.gob.mx/PDF/66/2026/abr/20260429-II-2-1.pdf#page=23
  • [2] Dictamen en sentido negativo de la iniciativa de Salud Cardíaca (2026). https://bit.ly/4bot4vA

*El autor (www.ectorjaime.mx) es médico especialista en cirugía general, certificado en salud pública, con doctorado en ciencias de la salud y en administración pública. Es legislador y defensor de la salud pública de México, diputado reelecto del grupo parlamentario del PAN en la LXVI Legislatura y presidente del Capítulo de América Latina y el Caribe de UNITE Parliamentarians Network for Global Health.

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Éctor Jaime Ramírez Barba

Éctor Jaime Ramírez Barba es médico cirujano, especializado en salud pública, doctorado en ciencias de la salud y en administración pública, y es diputado reelecto del grupo parlamentario del PAN en la LXV Legislatura.

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