En contra de todos los pronósticos, el presidente Andrés Manuel López Obrador logró lo que casi nadie o muy pocos esperaban: un resultado positivo del encuentro con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump.

Corrió el riesgo, caminó sobre la cuerda floja —así ha planteado gráficamente los riesgos de la política, el primer mandatario— y terminó el recorrido sin caerse.

Muchos esperaban —me incluyo en esa lista— dos impactos negativos: 1.- un maltrato público por parte de Trump hacia el presidente mexicano y 2.- el uso político de la visita para los propósitos reeleccionistas del presidente estadunidense y la consecuente reacción adversa de los demócratas y de su candidato, que eventualmente puede triunfar, Joe Biden.

Lo primero no ocurrió. Y lo segundo está por verse.

El objetivo del presidente mexicano, lo dijo puntualmente, era celebrar el arranque del T-MEC y agradecer al presidente Trump por su apoyo en la consecución de ventiladores para la atención de los enfermos de Covid-19.

Hasta el pronunciamiento de sus respectivos mensajes públicos, todo indica que López Obrador se mantuvo estrictamente en ese par de temas.

Las palabras de ambos marcaron un cambio radical en sus discursos. En el caso del presidente estadounidense, fue notable la ausencia de ataques verbales en contra de México, los mexicanos y su presidente.

El presidente estadunidense se limitó al tema comercial y dijo que el acuerdo comercial con México y Canadá es más impresionante que el que tiene EU con China

Y en el de López Obrador, quedó muy lejos el lenguaje reprobatorio y pendenciero que utilizó en sus tiempos de campaña contra Trump.

El inicio del mensaje del presidente de México pudo haber sido pronunciado por cualquiera de sus antecesores en el periodo neoliberal, en favor del libre comercio  y la integración regional.

En la parte diplomática, el presidente mexicano no recordó ni siquiera —ó prefirió no recordarlo— la amenaza arancelaria de Trump en contra de México, con la que obligó al gobierno mexicano a cerrar sus fronteras y el paso a los centroamericanos para evitar que lleguen a EU.

Tampoco hizo referencia a la construcción del muro, ni las múltiples ofensas de Trump en contra de los mexicanos.

Una de las frases discordantes con la realidad de López Obrador destacó cuando dijo: “lo que más aprecio de usted es que nunca ha querido imponer nada que viole o vulnere la soberanía nacional; por el contrario ha honrado nuestra condición de nación independiente”.

Pero tampo se escuchó exabruto alguno en contra de México por parte de  Trump. Por el contrario, al final del discurso del presidente mexicano, se escuchó la voz de Trump decir: ¡Fantástico, maravilloso!.

En sentido estricto, el objetivo central, el refrendo de la relación comercial norteamericana, lo cumplió el mandatario mexicano.

Dado el perfil del presidente estadounidense no hay garantía de que como dijo el presidente mexicano, pasemos de una relación de vecinos distantes a amigos entrañables, pero es un hecho, que el encontronazo de personalidades o el choque de trenes que se esperaba, simple y sencillamente no ocurrió.

Por cuanto al gobierno mexicano,  debería comenzar a trazar el camino para resolver los problemas económicos nacionales, porque el T-MEC será insuficiente para superar la actual crisis económica, profundizada por el Covid-19, pero originada por los yerros y omisiones de política económica.

Lo que también queda por verse, es si la política de soberanía energética, del gobierno lopezobradorista, más temprano que tarde termina por romper lo que ahora se ve como una relación cordial entre ambas naciones.

También queda por ver, si en contra de las encuestas que lo desfavorecen ahora, logra reelegirse o no Trump y en caso de que no, la reacción de Biden.

Atisbos

CENA.- En la cena empresarios de alto nivel de EU del sector de energía Sempra y Shell hicieron anuncios de inversiones en México, de acuerdo con los tweets que publicó Patricia Armendáriz, presidenta de Financiera Sustentable.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.