Aprobada por la OMS para combatir la malaria

La malaria, o paludismo, es una de las enfermedades más antiguas en aquejar al ser humano. Los rastros más antiguos de la enfermedad se pueden datar alrededor de 13 millones de años, en gotas de sangre extraídas de mosquitos preservados en ámbar (sí, de ahí salió la idea para Jurassic Park). La malaria se transmite mayormente por la picadura de las hembras del género Anopheles, del cual existen más de 400 especies, pero sólo unas 30 de ellas infectan al ser humano. Se estima que la malaria es la enfermedad que más muertes ha causado a lo largo de la Historia, y los registros escritos más antiguos de esta enfermedad se pueden encontrar en los Vedas, textos sagrados escritos en lo que hoy es India, hace más de 3,500 años.

La malaria es causada por un protozoo del género Plasmodium, parásito microscópico con un ciclo de vida bastante complicado (puedes consultar una excelente explicación en español en el link adjunto), pero que básicamente necesita de dos otras especies para completar su ciclo de vida, una hembra de mosquito como vector, y un huésped vertebrado donde se desarrolla la mayor parte de su vida, en este caso, nosotros. Los mosquitos que portan la enfermedad viven en todos los continentes del mundo moderno con la excepción de la Antártida, aunque la mayoría de las muertes las causa principalmente en los países del África Subsahariana y el Sudeste Asiático, particularmente en India. La enfermedad puede ser causada por una o por varias de las diferentes especies de Plasmodium: Plasmodium falciparum, P. vivax, P. malariae, P. ovale o P. knowlesi.

Es una enfermedad íntimamente ligada a la pobreza, dado que el mosquito prospera en poblaciones rurales o con pobres sistemas de drenaje, donde los servicios médicos son escasos y las medicinas que pueden ayudar a tratar esta enfermedad febril, más aún. Por supuesto los niños menores de 6 años son las principales víctimas de la enfermedad, de la cual se estimaba que en 2019 existían casi 230 millones de casos. Anualmente la malaria mata más de 400,000 personas, 260,000 de las cuales son niños. De este universo de casos, más del 90% se presenta en países africanos, principalmente porque las condiciones donde el mosquito se desarrolla son las ideales para permitir al plasmodio completar su ciclo de vida e infectar más personas durante la breve vida del mosquito.

Hasta la semana pasada, los únicos medio que teníamos para luchar contra este enfermedad, principalmente en las zonas de mayor prevalencia del mosquito eran los mosquiteros tratados con insecticida, así como el uso de drogas antipalúdicas para minimizar el riesgo de contagio y paliar los síntomas de la enfermedad. Por desgracia estos métodos alcanzaron el techo de su eficacia cuando las muertes (especialmente de niños) aún se seguían contando por cientos de miles. Actualmente se está probando introducir mosquitos genéticamente modificados para solo procrear machos, lo que ayudaría a controlar la enfermedad ya que sólo las hembras de Anopheles necesitan de sangre para poner sus huevecillos.

El Programa Mundial sobre Paludismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) coordina las actividades mundiales que el organismo desarrolla para luchar contra esta enfermedad y lograr eliminarla, y fue en el marco de dicho programa que se aprobó, por primera vez en la historia, una vacuna que ha demostrado ser eficaz en prevenir al menos el 50% de los casos graves de la enfermedad, lo que representa un rayo de esperanza en la lucha contra la enfermedad. La vacuna RTS,S/AS02A fue desarrollada en una alianza formada por la Fundación Bill y Melinda Gates y el Instituto Militar de Investigaciones Walter Reed de Estados Unidos, y fue aprobada por la OMS después de un programa piloto de pruebas en 800,000 niños en los países de Ghana, Kenia y Malawi.

La efectividad de la vacuna, de la que ya se han administrado más de tres millones de dosis, ha demostrado que en conjunto con el uso de mosquiteros y drogas antipalúdicas puede evitar hasta 90% de las muertes en niños, lo cual es la principal meta de este programa. La vacuna es eficaz contra P. falciparum, el parásito palúdico más mortal a nivel mundial y el más frecuente en África, y consta de cuatro dosis. Es una vacuna fácil de producir y transportar, no necesita de bajas temperaturas para su conservación y actualmente se está poniendo en marcha la producción masiva  para distribuirla en los países que más la necesitan; curiosamente son todos países en el umbral de la pobreza.

Durante siglos, la malaria ha acechado al África Subsahariana, causando un inmenso sufrimiento personal. En palabras del doctor Matshidiso Moeti, director general de la OMS para África: "Durante mucho tiempo hemos esperado una vacuna eficaz contra la malaria y ahora, por primera vez, tenemos una vacuna recomendada para su uso generalizado. La recomendación de hoy ofrece un rayo de esperanza para el continente que soporta la mayor carga de la enfermedad y esperamos que muchos más niños africanos estén protegidos de la malaria y se conviertan en adultos sanos”.

Ramón Martínez Leyva

Ingeniero

Un pálido punto azul

Es ingeniero en Sistemas Computacionales. Sus áreas de conocimiento son tecnologías, ciencia y medio ambiente.

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