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Un infierno llamado pago de impuestos
La gente que se queja de los impuestos se divide en dos: hombres y mujeres. ¿Cómo pelearse con una frase tan llena de sabiduría? Pagar impuestos no gusta a nadie, pero es inevitable. En este mundo de incertidumbre, sólo hay dos cosas seguras: la muerte y los impuestos, dijo Benjamin Franklin.
En México pagar impuestos es difícil y caro. Esto no es un berrinche de causante amargado, sino una de las conclusiones de un estudio del Banco Mundial y Pricewaterhouse Coopers, que compara el calvario fiscal en 183 países, a partir de los trámites que tendría que hacer una empresa imaginaria, con 60 trabajadores y un beneficio equivalente a 20% de sus ingresos.
Si esa empresa se ubicara en México debería emplear 404 horas por año para cumplir los requisitos que fijan las autoridades hacendarias y los impuestos que pagaría equivaldrían a 50.5% de sus ganancias. Aclaro, no se trata sólo de la tasa del ISR, sino de la suma de impuestos que esa empresa pagaría por operar: nómina, IVA y Predial, entre otros.
No hay cosa más difícil de entender que los impuestos, decía Albert Einstein. Seguramente tenía en mente su experiencia en Alemania, Suiza y Estados Unidos. Ninguno de los tres países tiene fama de ser infernal para el contribuyente. Ni en los tiempos del genio ni ahora. Suiza es el número 16 en el ranking de facilidad de pago de impuestos del Banco Mundial y PwC; Estados Unidos está en el sitio 66, y Alemania, en el 88.
México ocupa el lugar 107. Desde el año 2004, cuando se hizo por primera vez el estudio, nuestro país ha reducido en 21 el número de impuestos y el tiempo para cumplir las obligaciones ha bajado un total de 148 horas. Parece mucho, pero hay que recordar que eran 516 horas hace seis años. Si, como decía Jean Colbert, el Tesorero del Rey Sol, cobrar impuestos es el arte de sacar el mayor número de plumas del ganso a cambio del menor número de quejidos , el hecho es que en México las autoridades no han prosperado mucho en ese arte: la recaudación de impuestos equivale a 11% del PIB, la menor de América Latina y la OCDE. Este porcentaje es una miseria, como proporción de la riqueza que el país genera. No se engañen: los que contribuyen sufren a niveles de campeonato mundial. A esos se refiere el estudio de PwC y el Banco Mundial. Los millones que trabajan en la economía informal bajan el promedio, pero habitan en otros estudios.
Los primeros lugares en facilidad para el pago de impuestos se encuentran en Asia. Son las Islas Maldivas, Qatar, Hong Kong y Singapur. Ninguno de ellos nos sirve para comparar. Basta decir que las Maldivas tienen 395,000 habitantes y ocupan un territorio de 290 kilómetros cuadrados.
México tiene mucho que hacer, entre otras cosas mejorar el sistema de auditorías para garantizar los derechos de los contribuyentes y agilizar los trámites de devolución de impuestos. Para consuelo nacional, ése es un problema global. De ello se quejan en Europa, Asia, África y América Latina.
En materia fiscal, hay mucho por mejorar y no se necesita una amplia reforma que pase por el Congreso. Una cosa que no debemos hacer es mirar a Brasil como ejemplo. Allá, la empresa imaginada tardaría 2,600 horas al año para cumplir sus obligaciones. Pagaría un total de 69% de impuestos y tendría que hacer 33 trámites diferentes.
lmgonzalez@eleconomista.com.mx