Buscar
Geopolítica

Lectura 6:00 min

Trump, entrampado en su laberinto

El presidente Donald Trump no ha logrado transferir certidumbre a los mercados por los vaivenes que han generado sus palabras en cada uno de los 31 días de la guerra de Estados Unidos e Israel en contra de Irán. 

main image

foto: AFP

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

En la eficiencia de los mercados se logra la máxima divulgación de la información pública. 

El presidente Donald Trump no ha logrado transferir certidumbre a los mercados por los vaivenes que han generado sus palabras en cada uno de los 31 días de la guerra de Estados Unidos e Israel en contra de Irán. 

Trump ha insistido a sus colaboradores que el final de la guerra llegará “pronto”, porque el escenario “va más rápido de lo previsto”, y su secretario de Estado lo respalda al decir que “en cuestión de semanas, no meses” la participación de su país va a concluir.

Diez días atrás el presidente daba un ultimátum a Irán: liberaba el estrecho de Ormuz o abriría fuego en sus plantas de electricidad y en sus depósitos de petróleo. Su amenaza la acompañaría con una movilización de embarcaciones con soldados. Trump daba por hecho que la guerra estaba a punto de entrar en una nueva fase con el lanzamiento de una ofensiva terrestre de consecuencias impredecibles. Pero pocas horas despuédel susto Trump anunciaba una prórroga del ultimátum hasta el 6 de abril. 

Este lunes se cumplirá la fecha límite.

La ampliación del ultimátum, escribió Trump en su red social, fue “a petición del Gobierno iraní”, y agregó que las negociaciones “van muy bien”. 

Irán lo desmintió. No hay negociaciones directas con Washington. 

Trump le dijo a The Wall Street Journal que el Pentágono evaluaba el envío de 10,000 soldados de infantería y vehículos blindados. Es decir, se sumarían a los 50,000 soldados que se encuentran en Oriente Medio. Si bien es cierto que la cifra es importante, no se acerca al personal desplegado en Afganistán (más de 100,000 soldados) e Irak (160,000).

Trump no ha logrado explicar con claridad el objetivo principal de la guerra. El año pasado confirmó que después del ataque a las plantas enriquecedoras de uranio en Irán, el país vería retrasada su intención de producir la bomba nuclear.

Durante el mes de la guerra, Trump también ha comentado que el objetivo es el cambio de régimen; ha llegado a decir que el “régimen ya es otro”. Si bien es cierto que el 28 de febrero pasado los ataques terminaron con la vida del ayatolá Jamenei, son los guardianes de la revolución quienes controlan el régimen iraní. 

Debilidad

La influencia que ha tenido el primer ministro israelí sobre Trump ha sido clave para entender la ofensiva de Trump, pero más allá de que Irán represente un peligro para Estados Unidos, el israelí pudo haber convencido al estadounidense de sumarse a la guerra a través de un diagnóstico sobre la “salud” de Irán: un país con sus fuerzas armadas debilitadas.

Los integrantes del gobierno de Trump le dedican elogios por su liderazgo. En su reciente reunión del gabinete, el presidente anunció su disposición a suspender el impuesto federal a la gasolina (el precio del galón se encontraba muy cerca de los 4 dólares por galón). El presidente le recordó a su gente que la guerra iba “bien” ya que su ejército se encontraba sumando éxitos.

La NBC publicó la semana pasada que a Trump le muestran un video de uno a dos minutos con los ataques más exitosos de su ejército. Una de las fuentes que habló con la NBC describió la información de inteligencia como “una serie de clips con cosas volando por los aires”.

De acuerdo con información de Bloomberg, el presidente Trump ha comentado a líderes extranjeros que no tiene intención de hacer una incursión terrestre a Irán. Esto ha despertado dudas entre algunos de sus colaboradores sobre si tiene “una imagen completa de la guerra”.

Este sábado Trump recordó a Irán que el lunes es el día límite para que libere el estrecho de Ormuz. El presidente, que suele recordar que su liderazgo consiste en su forma de negociar, en ocasiones patea el balón hacia las gradas. El caso de su amenaza que lanzó a la Unión Europea por haber cerrado filas con Groenlandia, es uno de ellos. De ahí que se le reconozca en algunos círculos como TACO (Trump Always Chikens Out; Trump siempre se acobarda). 

Fue durante la tercera semana de la guerra cuando los mercados confirmaron su desconfianza respecto a las palabras de Trump. El S&P 500 registraba su quinta semana consecutiva de pérdidas, en la que se convertía en la peor semana de los últimos cuatro años y el peor mes desde marzo de 2025, en plena incertidumbre por los aranceles.

Fue en esa semana cuando los inversionistas asimilaron en sus decisiones la idea de que la guerra no acabará pronto, y que el presidente de Estados Unidos se encontraba en medio de un laberinto.

Gritos, a la OTAN

El presidente Trump lleva dos semanas pidiendo a la OTAN que lo ayude en su guerra contra Irán. El estadounidense, desesperado, les recuerda que la de Ucrania, no es su guerra, pero Estados Unidos le ha ayudado. No matiza que con la salida de Biden de la Casa Blanca los obsequios al presidente Zelenski se acabaron. Ahora Washington le vende a la OTAN armamento y esta se lo transfiere a Ucrania. 

En su presión a la OTAN, Trump mencionó el 16 de marzo durante una reunión sobre el futuro del Kennedy Center, un escenario importante para espectáculos musicales y que está a punto de cerrar durante dos años para remodelarlo, dos frases contradictorias: “queremos que venga (la OTAN) y “no necesitamos a nadie”. 

La popularidad del presidente desciende como en resbaladilla a niveles inferiores al 30%. Un duro golpe para su orgullo que siempre lo trata al 100%.

El orgullo de Trump se sustenta en el poderío militar de su país, pero cómo es posible que, junto al también poderoso israelí, no logren acabar con la defensa de Irán.

Es claro que el poder del régimen de los ayatolás se encuentra debilitado, pero los 250 mil miembros de la Guardia Revolucionaria se encuentran cuidando de la situación interna, y a ellos habrá que sumar el millón de miembros de la milicia paramilitar Basij. Solo así se explica la resistencia de su ejército cuya munición es disparada hacia países del Golfo Pérsico.

Trump no logra salir del laberinto representado por su confusión.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete