En la primera parte, comentamos que la teca es la madera preciosa por excelencia a nivel mundial y presenta una demanda creciente. A nivel nacional, una de las acciones más importantes de política forestal es el impulso a las plantaciones forestales comerciales (PFC), siendo la teca una de las especies más usadas para este fin.

Aunque México cuenta con zonas adecuadas para plantaciones de teca en el sur sureste, principalmente en los estados de Veracruz, Tabasco, Oaxaca, Campeche y Chiapas, teniendo además la ventaja de la cercanía con EU, que es un gran consumidor de esta especie, su penetración en el mercado es incipiente.

En el periodo del 2001 al 2017, con apoyos de la Conafor, se han establecido 29,302 hectáreas de PFC, de las cuales la teca ocupa el tercer lugar en importancia por superficie establecida.

FIRA, entidad de fomento originada en el Banco de México, ha realizado a través del Fondo Nacional Forestal (Fonafor), un esquema de financiamiento y garantías constituido de manera conjunta con la Conafor, para financiar el establecimiento y mantenimiento de 20,264 hectáreas de teca en los estados de Campeche, Tabasco y Chiapas, de las cuales 1,700 se autorizaron en el año 2012 y 18, 564 en el 2016.

El financiamiento de PFC con el esquema del Fonafor considera como base los costos del paquete tecnológico que será utilizado al menos durante los años donde no se generan ingresos suficientes para sostener los costos del mantenimiento.

Los costos del paquete tecnológico pueden variar en función de la tecnología usada, manejo de la densidad (programa de aclareos) y de las condiciones del terreno donde se va a establecer, principalmente.

Para el caso de la teca, es importante resaltar que, por los rápidos crecimientos y altos precios que alcanza la madera, los retornos de las primeras inversiones se podrían lograr en un periodo más corto, que dependerá en su mayoría del manejo de la densidad.

Ésta es una actividad que se planifica para controlar la estructura, la productividad, el tamaño de los árboles y el tiempo transcurrido hasta la cosecha final, todo esto en función de la especie, de los objetivos de producción (mercado) y de la calidad del sitio.

Los turnos de aprovechamiento de esta especie para las condiciones del sureste de México se han planteado entre 18 y 20 años, con aclareos en el año cinco, nueve y 13, e intensidades de corta de 50% en cada aclareo y corta final al turno.

En general, en todos los aclareos se obtienen ingresos ya sea por astilla, para la industria de celulosa y MDF, o madera, para la industria del aserrío, la densidad residual, después de los aclareos, se mantiene hasta la cosecha final donde se obtiene la madera de mayor calidad y precio.

Bajo este esquema de manejo de la densidad de la plantación, por los rápidos crecimientos y altos precios de la madera, los primeros retornos de las inversiones se lograrían en el año 13.

*Violeta Espino Ortega y Gabriel Montiel Aguirre están adscritos a la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente en FIRA. “La opinión aquí expresada es de los autores y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA”

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