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Opinión

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Mastretta, el embajador y la economía de la reputación

La Embajada de México tuvo el gol y lo dejó escapar, podía hablar de un tema que no es la violencia, sino el desarrollo económico: la industria automotriz.

¿Por qué el gobierno manejó tan mal el caso Top Gear? Las críticas al Mastretta MXT y los chistes ofensivos contra los mexicanos pudieron ser el pretexto para hablar de la fortaleza y calidad de la industria automotriz radicada en México. Pero nos fuimos por otro lado. El embajador Eduardo Medina Mora escogió la ruta de Libertad Lamarque: gritos, suspiros y reproches sentimentales.

Nuestra Embajada en Gran Bretaña tuvo un gol entre sus pies y lo dejó escapar. Los guionistas de Top Gear le pusieron en bandeja la oportunidad de hablar de un tema que no es la epidemia de violencia que padecemos, sino el desarrollo económico. México es el país más competitivo en manufactura de autopartes, según KPMG. Uno de cada siete automóviles que circulan en Estados Unidos se hace en México. Somos el onceavo mayor productor de coches del mundo. Aquí se producen vehículos de enorme prestigio mundial, como el BMW X5, la Honda CRV, el VW Beetle y el Lincoln MKZ. En nuestro territorio están más de 1,000 empresas de autopartes.

El embajador Medina Mora llevó la discusión a un terreno pleno de esterilidad. Quiso entablar un juicio moral contra los guionistas de un programa cómico y lo consiguió. El resultado fue una victoria pírrica. No hubo una disculpa completa, sino una retorcida explicación. Lecciones de humor para un embajador , podría titularse la réplica. Es una victoria sólo porque pudo haber sido peor. Imagínense si hubieran contestado: los mexicanos son perezosos, flatulentos y, sobre todo, carecen del sentido del humor.

Tecnoidea, la fabricante del auto Mastretta MXT, es la gran ganadora. Entendió el nombre del juego. Fue capaz de dar la vuelta al chiste y reír al final, más que ninguno. Aprovechó la ola y abrió mercado en Inglaterra.

El embajador Medina Mora logró una carta por escrito y dejó claro que no se queda dormido cuando se siente ofendido. Refrendó la convicción de muchos que ya estaban convencidos, acerca de la incorrección política que implica hacer chistes a costa de un pueblo o una cultura. Poco más que eso. No es que sea correcto denigrar a una nación. Mucho menos permanecer impávidos cuando insultan a nuestro país. Pero, ¿por qué tomar en serio un programa cómico? ¿Por qué argumentar con el manual de Carreño? El hecho es que México tiene 20 o 30 grandes argumentos para defender su industria automotriz y el diplomático no usó ninguno. Esta industria es mucho mejor que nuestra selección de futbol y tiene tanto o más reconocimiento internacional que nuestros intelectuales.

Reputación es el prestigio o la estima que se tiene a alguien o algo, dice la Real Academia. Economía de la reputación llaman los expertos a la disciplina que busca rentabilizar un intangible fundamental en nuestros tiempos.

Una buena reputación apoya las negociaciones diplomáticas, sirve para atraer turistas, potencia las ventas de los productos y servicios y contribuye al desarrollo de las empresas nacionales.

La economía de la primera parte del siglo XXI tiene que ver con revenues and reputation, dice Chris Anderson, editor de la prestigiosa revista Wired. Utilidades y reputación. Mastretta consiguió las dos. El embajador se quedó con 15 minutos de fama. La industria automotriz mexicana siguió siendo un secreto bien guardado por nuestra Embajada en Gran Bretaña.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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